Y un día los mercados cambiaron de humor

By Horacio Pozzo

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¿Qué había que hacer para que los mercados cambiaran de humor? Ésa era la pregunta que dejé sin respuesta en uno de los últimos artículos en que me referí a la crisis financiera internacional, ya que los mercados mantenían su tendencia hacia la baja a pesar de que los gobiernos implementaban medidas extraordinarias como el mega rescate en los EE.UU. y el histórico recorte coordinado de tasas entre el BCE, la Fed y otros bancos centrales de relevancia, entre los que también se encontraba el Banco Central de China.

“Las acciones finalmente aumentan” titulaba el Wall Street Journal en su portada de ayer en Internet. Los mercados cambiaron radicalmente el humor y se registraron fuertes alzas, recuperando las bolsas parte de lo perdido en las últimas jornadas. Ya los mercados asiáticos habían emitido señales de que la jornada de ayer podía ser muy positiva. Luego, en Europa continuó el optimismo y las alzas registraron un nivel récord: el selectivo DAX de la bolsa de Fráncfort finalizó la rueda con un alza del 11,4%, en Londres el FSTE 100 subió un 8,26%, en París el CAC 40 cerró un 11,18% en positivo y el Ibex de Madrid un 10,65% arriba (su máxima suba histórica). Las bolsas estadounidenses y latinoamericanas, en línea con lo que estaba ocurriendo, registraron también fuertes subas. Sin dudas, ayer fue una jornada histórica para los mercados y todo fue euforia.

¿Qué había que hacer para que los mercados cambiaran de humor? La respuesta es, prácticamente todo. Es que los gobiernos de los EE.UU. y Europa han implementado durante el fin de semana una serie de medidas, prácticamente las últimas que les quedaba por adoptar, para asegurar al sistema financiero contra nuevos episodios de crisis. También el FMI y el Banco Mundial se plegaron a las iniciativas de apoyo al igual que varios países latinoamericanos que han diseñado medidas para limitar el impacto de la crisis.

El pasado viernes, el grupo de países más industrializados del mundo, que conforman el G-7, se comprometieron a tomar medidas decisivas y a usar todas las herramientas disponibles para apoyar a los bancos de importancia para todo el sistema financiero y a evitar su colapso, al tiempo que implementarán todos los pasos necesarios para recuperar la generación de crédito y el funcionamiento de los mercados monetarios.

Luego, entre el fin de semana y ayer, realmente los mercados recibieron un aluvión de novedades de acciones que los distintos gobiernos pondrán en marcha para fortalecer los mercados financieros: desde EE.UU. se anunció que se comprarán las hipotecas directamente a los bancos como parte de su plan de rescate financiero, aprobado recientemente por el Congreso. En España, el gobierno anunció que garantizará los préstamos interbancarios por hasta 100.000 millones de euros hasta fines de 2008 (aunque por el momento no se piensa en recapitalizar a los bancos), en Alemania se aprobó un paquete de rescate de la banca nacional por un total de 480.000 millones de euros, siendo éste, el mayor programa de ayuda desde el fin de la II Guerra Mundial.

También el Estado francés anunció que aportará una garantía para los depósitos de hasta 320.000 millones de euros y destinará un máximo de 40.000 millones de euros a los bancos en apuros, mientras que Inglaterra anunció que utilizará US$ 64.000 millones para el rescate de tres de las entidades más grandes de su sistema financiero. Y los anuncios no terminaban aquí, sino que otros países dieron a conocer decisiones similares, como es el caso de Italia y Rusia.

Por si lo anterior resultaba insuficiente, el Banco Central Europeo (BCE) y la Reserva Federal estadounidense (Fed) anunciaron que los principales bancos centrales de Europa podrán suministrar una cantidad ilimitada de dólares a los mercados monetarios de la región.

Los organismos internacionales también han puesto manos a la obra y anunciaron medidas para intervenir en la crisis. El presidente del Banco Mundial, Robert Zoellick, anunció ayer que la institución estudia la posibilidad de crear un fondo para recapitalizar a bancos en dificultades en los países en desarrollo, a través de la Corporación Financiera Internacional (IFC) mientras que el Fondo Monetario Internacional confirmó que ha puesto a disposición de los países miembros sus reservas de casi US$ 250.000 millones para responder a la crisis financiera.

Sin dudas que los gobiernos y organismos internacionales han decidido utilizar toda la artillería disponible para ponerle un freno a las turbulencias en los mercados financieros.

Algo que ha quedado bien en claro de todo lo sucedido es que los EE.UU. sólo no podía resolver esta crisis, como muchos de los países pretendían. Y si bien muchos sindican a los EE.UU. como el país responsable de la crisis, la misma tiene a varios de los países afectados como actores implicados.

Otra cuestión que ha quedado en claro durante las últimas jornadas es que con estas medidas se decreta definitivamente la muerte de la ortodoxia económica en los países desarrollados y en los organismos internacionales, ante situaciones graves de crisis. Probablemente ahora sí, entiendan a las economías en desarrollo, por sus decisiones en situaciones pasadas de crisis.

¿Qué puede pasar de aquí en más?

Más allá de la euforia de ayer, para algunos analistas y operadores, todavía no se terminaron los problemas en el sistema financiero internacional. En una nota realizada por Bloomberg, Jacques Antoine Bretteil, gestor de carteras de International Capital Gestion en París no se confiaba y decía: “Hemos evitado lo peor, pero esto no significa que los problemas hayan acabado”.

Es función de lo anterior, que las jornadas venideras servirán para despejar un poco más el panorama en el sistema financiero internacional como para poder comprender si realmente lo peor ya ha pasado y los posibles problemas en los sistemas financieros se mantengan limitados como para poder así pensar en la recuperación económica. Si esto es así, probablemente se deba trabajar en medidas que sirvan para apuntalar el crecimiento económico como lo es el restaurar la generación de crédito para el sector privado.

En este sentido, desde el FMI se alentó a implementar un “plan de reactivación” por parte de los gobiernos. En una nota publicada por Reuters, el director gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI) Dominique Strauss-Kahn decía al respecto: “Tenemos que utilizar todos los instrumentos de la política macroeconómica moderna para limitar los daños sobre la economía real”.

Seguramente las múltiples medidas anunciadas para contener la crisis tendrán ahora sí un efecto positivo sobre el sistema financiero internacional, dado lo amplio de las medidas de apoyo para el mismo dispuestas por los gobiernos, aunque probablemente no puedan evitar que surjan nuevos episodios de entidades con problemas. Con el sistema financiero internacional a salvo del colapso total, los gobiernos deberán comenzar a trabajar en lograr la recuperación de sus economías, y se verá si la ortodoxia económica será relegada por la urgencia del caso.

Nos encontraremos nuevamente mañana,

Horacio Pozzo

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ACERCA DEL AUTOR

Horacio PozzoHoracio Daniel Pozzo es Licenciado y Magister en Economía de la Universidad Nacional de La Plata. Trabajó como investigador para el Centro para la Estabilidad Financiera y en proyectos de investigación para el Banco Mundial, el BID,entre otros organismos internacionales, especializándose en temas de Gobierno Corporativo y Capital de Riesgo. Fue economista de la Fundación Capital de Argentina especializándose en temas de inflación, política monetaria y sistema financiero. Dicta clases de Macroeconomía II en la Universidad Católica de La Plata. Es autor de varios artículos sobre política monetaria y sistema financiero. Escribe el Latinforme Diario.

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