Venezuela y Argentina, Amigos en los Negocios

By Horacio Pozzo

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¿Le conviene a Venezuela hacer negocios con la Argentina? ¿Le conviene a la Argentina hacer negocios con Venezuela?

A fines del mes de octubre del año pasado, conocí a un legislador venezolano que cuando supo que yo era argentino, me dijo: “Cómo los estamos ayudando a uds. los argentinos con la compra de deuda”.

Claro, es que para los venezolanos, Chávez le está regalando el dinero del petróleo a la Argentina con la compra de sus bonos. Pero créanme que la verdad está muy lejos de ello. Es que Argentina tiene que pagarle tasas de interés altísimas al hermano bolivariano para poder colocar deuda.

El pasado martes, por caso, Argentina colocó deuda en Venezuela con un interés cercano al 15%… Y pensar que el gobierno argentino se quejaba de la opresión que representaba mantener deuda con organismos internacionales tales como el FMI (cuyo interés pagado por la deuda que mantenía la Argentina, era sensiblemente menor a la que se paga actualmente a Chávez)…

Incluso el envío de combustible venezolano para paliar la escasez existente energética en la Argentina no resultó ser en términos beneficiosos para este último. Así, bajo una imagen de amigo de los argentinos, Chávez hace su negocio.

Ahora bien, tampoco se puede pensar que Argentina es la víctima de esta situación. Si Argentina acepta los términos de los acuerdos realizados con Venezuela, entonces también le cabe una clara responsabilidad sobre los mismos.

Para Venezuela, ser socio de negocios con la Argentina es por demás redituable. Por eso es que en los últimos años se escucharon proyectos tales como la construcción de un gasoducto desde Venezuela hasta la Argentina; una gigantesca red con una extensión estimada de casi 10.000 km, a un costo estimado de US$ 10.000 millones. Como se ve, la imaginación no tiene límites…

El último proyecto conocido, fue anunciado el pasado martes y consiste en la creación de un fondo de inversión conjunto que tendrá como objetivo invertir en proyectos industriales.

En el anuncio del proyecto de creación de dicho fondo, se escuchaba a un Chávez muy eufórico decir: “Un fondo de inversiones binacional sería un poderoso motor, un fondo argentino-venezolano. Nosotros estaríamos dispuestos antes de fin de año a crear este fondo como parte de la nueva etapa estructural del relacionamiento entre Argentina y Venezuela”.

Si uno lo analiza de manera aislada, la creación de un fondo de inversión de esta naturaleza, debería ser tomada de manera positiva ya que brindaría financiamiento al sector industrial y posibilitaría que el mismo crezca y se desarrolle.

Pero considerando el origen de tal iniciativa, realmente no existe mucha expectativa en torno al mismo. No parece probable que la creación de dicho fondo implique grandes beneficios para los sectores industriales de la Argentina y Venezuela.

Quizás, si el objetivo es impulsar el desarrollo sostenible de la industria, lo más aconsejable para ambos países es que se garantice la estabilidad institucional y que se trabaje en asegurar un contexto macroeconómico de estabilidad.

Si uno analiza el contexto en el que la industria se desarrolla tanto en Argentina como en Venezuela, entenderá que lo prioritario es lo que acabo de mencionar. Las empresas no desean invertir frente al riesgo de expropiación o de intervención estatal que existe en Venezuela, o frente al riesgo de controles de precios o cambios en las reglas de juego que existen en Argentina.

Tampoco, el sector empresario, está dispuesto a invertir en países donde la tasa de inflación supera holgadamente al 20% (lo cual ocurre en ambos países), ya que ello produce una alta inestabilidad y grandes riesgos que no justifican casi ningún tipo de inversión más allá de la rentabilidad esperada que la misma ofrezca.

Incluso suponiendo que el fondo a ser creado, fuera manejado de manera prudente y con el claro objetivo de promover el desarrollo industrial, claramente el logro del mismo se vería seriamente amenazado en las condiciones antes comentadas.

Es por ello que, más allá del anuncio, las expectativas sobre el mismo no son demasiadas. Este no es el camino si se pretende, como se dice, afirmar las bases del crecimiento.

Y para Argentina, ya sería hora de que se de cuenta que hacer negocios con Venezuela, claramente implica no hacer buenos negocios. El negocio para la Argentina pasa por rever su política económica y entender que la necesidad de un cambio de fondo es imperioso.

Nos encontraremos nuevamente mañana,

Horacio Pozzo

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ACERCA DEL AUTOR

Horacio PozzoHoracio Daniel Pozzo es Licenciado y Magister en Economía de la Universidad Nacional de La Plata. Trabajó como investigador para el Centro para la Estabilidad Financiera y en proyectos de investigación para el Banco Mundial, el BID,entre otros organismos internacionales, especializándose en temas de Gobierno Corporativo y Capital de Riesgo. Fue economista de la Fundación Capital de Argentina especializándose en temas de inflación, política monetaria y sistema financiero. Dicta clases de Macroeconomía II en la Universidad Católica de La Plata. Es autor de varios artículos sobre política monetaria y sistema financiero. Escribe el Latinforme Diario.

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