Venezuela con otro termómetro el 23 de Noviembre

By German Sanchez

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El escenario político venezolano se prepara para una confrontación mas entre oficialistas y opositores este 23 de noviembre cuando se realicen las elecciones de gobernadores y alcaldes. Cualquiera diría que no es resaltante la cuestión, pero considero que sí lo será y así coinciden todos los venezolanos. Después de la derrota de Chávez en el referéndum del pasado 2 de diciembre para la conformación de un proyecto socialista, y las consecuencias de una reforma a la constitución del país, pareciera que el impacto aún está haciendo eco en los predios del Partido Socialista Unido de Venezuela.

La confrontación de noviembre lleva consigo una serie de matices importantes, que pueden hacer cambiar el rumbo de Venezuela en un porcentaje optimista para los que no están de acuerdo con la política de Chávez, por supuesto si logran capitalizar todos los errores y el desgobierno que realiza el Presidente. Ahora un tanto más unidos los opositores, y ya con la victoria pasada obtenida, saben que Chávez puede ser derrotado “progresivamente” y puede ser un momento histórico para el país la contienda de Noviembre. Antes la oposición carecía de equipos electorales, de información y casi todas las mesas estaban desprotegidas por testigos de la oposición y existía algo que parece ya es del pasado: temor en el elector.

Por eso se ha visto un Chávez cambiando de táctica. Está sintiendo la inconformidad creciente de los venezolanos y le preocupa que en las próximas elecciones regionales de noviembre sus candidatos no logren los votos necesarios y su proyecto Socialista del Siglo XXI se quede en sólo un proyecto. Pero sus preocupaciones no son sólo a nivel nacional. El Comandante quiere cambiar su maltrecha imagen internacional y, por consejo del propio Fidel Castro esta “suavizando” su discurso. Sin embargo éstas tácticas no son nuevas en él, dando marcha atrás cuando se siente acorralado. Por lo sucedido en los diez años de gobierno, parece una vez más que son sólo retiradas tácticas, ya que al cabo de un tiempo, cuando se siente un tanto más seguro, arremete con más fuerza.

En sus discursos ha hecho varias movidas de piezas en el ajedrez, ya las FARC (bastante diezmadas por cierto) no son tan “amigas” de él, ya se le olvidó que le rindió un homenaje póstumo a Raúl Reyes, cabecilla guerrillero muerto en la frontera con el Ecuador, un minuto de silencio les conminó hacer a sus seguidores, entre ellos sus militares, que en otros tiempos habían combatido a la guerrilla.

Luego de imponer una polémica ley de espionaje, que los venezolanos llamaron coloquialmente la “Ley Gestapo”, o mejor, “la Ley Sapo”, en la que se autorizaba a detener a un ciudadano sólo por “sospecha” y se permitía grabar conversaciones, videos y comunicaciones sin autorización, el Comandante decidió retirarla sorpresivamente mediante un decreto, dejando boquiabiertos a sus ministros. Pero lo que más causó sorpresa fue su agilidad para convocar importantes empresarios venezolanos a un acto que catalogó algo así como “Reimpulso Productivo”. Y entre chistes, aludiendo a Lula cuando la Vinotinto le ganó a Brasil en Boston en amistoso de football, reconoció la preocupación por los índices inflacionarios e instó a empresarios a crear una “alianza nacional” para invertir sus capitales con el gobierno, proponiendo la utilización de U$S 1.000 millones para un fondo en los sectores productivos, cifra baja con la que no estoy muy de acuerdo, cuando sabemos que ha aportado miles de millones de dólares a países amigos, prácticamente convirtiéndose en el gran financista de la región. Se ha dicho jocosamente que está reemplazando al Fondo Monetario.

En el evento anunció también la flexibilización del control cambiario para proporcionar mayor rapidez a las importaciones de bienes de capital. Eliminó el impuesto de 1,5% a las transacciones financieras tras considerar que frena el proceso productivo y que supone una alta carga inflacionaria. También indicó que se reactivarán las ruedas de negocios y de inversiones.

De igual manera está “girando” su orientación hacia el “imperio” al querer “cambiar sus relaciones” con Estados Unidos y les propuso a Barack Obama y a John McCain sentarse a dialogar. “Me gustaría ir preparando el terreno para que, sea quien sea el nuevo presidente (de Estados Unidos), trabajemos juntos en una guerra mundial contra el hambre, para salvar al mundo de las crisis de los alimentos, energética y climática”, aseveró Chávez.

Pero lo anterior los venezolanos lo han visto, vivido y sentido antes, y quizás no peco de pesimista, al decirles que no debemos creer mucho de lo que diga, cuando hace pocos días dijo en un discurso: “Si la oposición nos gana gobernaciones y alcaldías estratégicas como Carabobo, Miranda, Distrito Capital, Anzoátegui, Táchira, Mérida, Lara y Zulia”, ocho de las 10 regiones más pobladas, “entonces el año próximo habrá guerra en Venezuela, porque ellos vendrán por mí”. Eso quiere decir que la tregua será hasta fin de año mientras recupera algo del terreno perdido y remonta en las encuestas, aún sabiendo que no las tiene todas consigo, como antes. Su popularidad ha descendido de un 70% a un 50%-52% producto del típico “desgaste político”, aunado a la inseguridad, el desabastecimiento de alimentos, el desempleo y la corrupción.

El juego continúa y el termómetro será calibrado en noviembre nuevamente, y muchos opinan que perdería algunas gobernaciones.

La región debe prepararse, porque con el recurso petrolero a disposición de toda el área, casi la mayoría de los países suramericanos y caribeños están pendientes de lo que suceda con la política administrativa de Chávez en Venezuela, porque se verán confrontaciones con las gobernaciones donde gane la oposición, las cuales intentarán erosionar el poder centralizado del gobierno.

El empresariado está a la expectativa, y aún no se decide desplegar un centavo adicional. El electorado se prepara ya sin mucho temor. La oficialidad y los partidos de oposición engranan sus baterías para volver a medir el nivel de poder que pueda mantener el Comandante. Para los venezolanos será una oportunidad de ver si Chávez “sigue siendo el rey” o si esto es solo un mito que ya los venezolanos no aceptan más.

Para la emisión de este artículo, 5 de julio, día de la Independencia de Venezuela, el mandatario encadenará todos los medios de comunicación, algo usual en él, y entre sus largas narrativas, chistes, anécdotas y mensajes, veremos si mantiene su línea “suavizada”. Todo es impredecible en este país.

Nos reencontraremos pronto…

Germán Sánchez

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ACERCA DEL AUTOR

German SanchezGermán Sánchez realizó estudios en Norteamérica en Computer Information en University of Nevada y en FMU, Florida y programas avanzados en Cornell University, NY. Con larga trayectoria en la industria petrolera venezolana, así como con empresas americanas del sector petrolero. Consultor en áreas de planning, management, capital humano y desarrollo organizacional. Ha realizado estudios y análisis sobre desarrollo del capital humano y de comportamiento de organizaciones en ámbitos de crisis e incertidumbre.

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