Tres grandes problemas para EE.UU.

By Horacio Pozzo

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La crisis financiera internacional, que ya ha dejado, hace unos meses, de ser financiera exclusivamente para ser también una crisis en la parte real de la economía, sigue su marcha sobre el sector automotriz estadounidense.

Como toda crisis de esta naturaleza, los sectores productores de bienes durables son los que más afectados se encuentran dado que las familias limitan la demanda de los mismos en primer lugar. Y entre los sectores afectados en la economía estadounidense, el sector automotriz es uno de los que más está siendo golpeado.

La importancia del sector automotriz para la economía estadounidense no es menor, dada la cantidad de empleo que genera, y su aporte al Producto Bruto Interno (PBI) estadounidense y al desarrollo tecnológico, y es por ello que no resulta un tema menor que el sector esté atravesando una situación crítica que puede llevar a varias de sus compañías (inclusive a las grandes) a la quiebra.

Los tres grandes de Detroit, General Motors (NYSE:GM ), Ford (NYSE:F) y Chrysler, que emplean de forma directa a un total de 240.000 personas en Estados Unidos, no están pasando por un buen momento y la posibilidad de que puedan quebrar es concreta y no menor.

Pero en la posible caída de estas tres empresas, hay mucho en juego. En ello están en juego nada más ni nada menos que 3 millones de puestos de trabajo en los Estados Unidos que de manera directa o indirecta se vinculan a estas empresas, según un informe elaborado por el “Center for Automotive Research”.

Es que una posible bancarrota de estas compañías podría desencadenar una gran sucesión de quiebras de las empresas que conforman la cadena de producción del sector automotriz.

Pero lo que no muchos mencionan, son los problemas que la caída de estas compañías puede generar para el resto de los sectores productivos de la economía estadounidense e incluso para el sistema financiero. Es que un incremento de una gran masa de trabajadores desempleados se puede traducir en un mayor deterioro de las carteras crediticias de las entidades financieras ante la imposibilidad de estos trabajadores desocupados de hacer frente a sus obligaciones.

En estas consecuencias no se menciona algo también probable de suceder y que se relaciona con el ánimo de la población y del sector empresario estadounidense. Si se produjera la caída de al menos una de estas compañías, ello podría derivar en una situación de pánico e influir negativamente sobre las expectativas. La importancia de modificar las expectativas y de devolver la confianza a los consumidores y empresarios es de vital importancia para la recuperación de la economía estadounidense.

Y un dato clave para entender esto se relaciona con la tasa de ahorro de las familias, la cual se ha duplicado en el último tiempo producto de los temores acerca del contexto económico. Así, cuanto más necesita la economía estadounidense de los consumidores, éstos le dan la espalda atemorizados por lo que pueda suceder.

Para evitar el colapso, las tres automotrices están solicitando financiamiento por parte del gobierno por US$ 25.000 millones para sobrevivir hasta 2010. Aunque ya hay quienes dicen que los US$ 25.000 millones resultarían insuficientes para sobrellevar los problemas que tienen estas tres grandes compañías.

Las dificultades que poseen las automotrices para lograr una reducción de costos lo más rápidamente posible (en parte por las características del sector), hacen que tengan estos grandes requerimientos de liquidez para poder mantenerse en funcionamiento.

Es por esta necesidad imperiosa de obtener financiamiento que las tres compañías se encuentran más unidas que nunca para hacer lobby en Washington solicitando que el Congreso apruebe dicho apoyo para el sector. Por el momento, sólo encuentran resistencia tanto desde la Casa Blanca, como de los legisladores republicanos y algunos demócratas. Uno de los pocos que apoyan la ayuda para el sector es el presidente electo, Barack Obama.

Mientras se sigue discutiendo el rescate, ya existen estimaciones de los posibles costos que la crisis del sector tendría. Algunos especialistas han estimado el costo económico de una posible caída de estas tres compañías en US$ 175.000 millones, esto es, siete veces más de lo que están solicitando para evitar caer.

Si se analiza desde el punto de vista del costo y el beneficio de salvar a las principales compañías del sector automotriz estadounidense, queda claro que no existe mucho margen para la discusión.

Pero existen otros cuestionamientos acerca del sector automotriz que estarían impidiendo que la ayuda se concretara. En relación a esto, Paulson dejó en claro su pensamiento al respecto diciendo que el otorgamiento de los fondos estatales sólo retrasaría la renovación a la que considera que deben someterse esas automotrices para ser nuevamente competitivas frente a sus rivales europeas y asiáticas.

Si es como plantea Paulson, probablemente se podría condicionar la ayuda a un plan de reestructuración de estas empresas dirigido y controlado por el gobierno estadounidense y de este modo evitar el colapso del sector.

Los problemas de eficiencia del sector automotriz estadounidense que requieren de una profunda restructuración para ser solucionados, vienen estando hace tiempo en el debate. Es por ello que es en este momento que varios legisladores aprovechan para echarles en cara a los directivos de estas compañías sus responsabilidades por la situación. Por lo pronto, desde el Senado estadounidense, se decidió postergar la votación que estaba prevista para el día de hoy acerca del plan de rescate del sector. A pesar de dicha postergación, los líderes del Congreso de EE.UU. se comprometieron ayer a trabajar en un plan de rescate para la industria automotriz, pero lo condicionaron a que los “Tres Grandes de Detroit” presenten un plan de viabilidad para el próximo 2 de diciembre.

En relación a lo anterior, la presidenta de la Cámara de Representantes, la demócrata Nancy Pelosi, decía: “Hasta que nos demuestren un plan, no podemos enseñarles el dinero”.

Mientras se posterga la discusión acerca de la posibilidad de un salvataje, a estas empresas del sector automotriz no les queda demasiado tiempo de vida. Se estima que General Motors tiene financiamiento y capital propio para dos o tres semanas más, a partir de lo cual, podría declararse en quiebra. En el caso de Ford, la compañía decidió vender un paquete del 20% de sus acciones en el fabricante japonés Mazda (reduciendo su participación al 13%), para conseguir liquidez de corto plazo, por el que espera obtener alrededor de US$ 538 millones.

¿Qué ocurrirá con el sector automotriz estadounidense? Lo que se podría decir es que es demasiado grande como para caer y la experiencia del gobierno estadounidense con Lehman Brothers los hace conscientes acerca de las terribles consecuencias que puede tener para la economía estadounidense el colapso del sector.

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ACERCA DEL AUTOR

Horacio PozzoHoracio Daniel Pozzo es Licenciado y Magister en Economía de la Universidad Nacional de La Plata. Trabajó como investigador para el Centro para la Estabilidad Financiera y en proyectos de investigación para el Banco Mundial, el BID,entre otros organismos internacionales, especializándose en temas de Gobierno Corporativo y Capital de Riesgo. Fue economista de la Fundación Capital de Argentina especializándose en temas de inflación, política monetaria y sistema financiero. Dicta clases de Macroeconomía II en la Universidad Católica de La Plata. Es autor de varios artículos sobre política monetaria y sistema financiero. Escribe el Latinforme Diario.

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