Un pingüino inflable de varios metros de altura, un toro inflable, también de grandes proporciones y bautizado “Alfredito”, personas disfrazadas de huevo, carpas alfombradas, con calefacción, auditorio y televisión de plasma…pintan el escenario de la disputa que existe entre el gobierno argentino y el campo por las retenciones móviles a las exportaciones de granos.Este panorama se puede comparar al de un partido de fútbol en donde dos hinchadas presionan para que su equipo gane (aunque muy pocas llegan al extremo de hacer lo que hacen estos dos bandos –y en especial, los partidarios del oficialismo-). Y todo esto ocurre en un país en donde, mientras tanto, la actividad económica continúa desacelerándose (ayer un nuevo dato confirmaba el amesetamiento de la actividad de la construcción), en donde existe sequía de gasoil (y pensar que hace un año, el secretario de Comercio Interior, pronosticaba una lluvia de gasoil en la Argentina) que ha dejado paralizadas a cientos de unidades de colectivo en la Capital del país, en donde el riesgo país volvió a superar los 600 puntos.Mientras parece que lo único que le interesa al gobierno es ganar en la contienda contra el campo, todo parece ir a contramarcha. En relación a esto y considerando uno de los pilares de este modelo económico como ha sido el tipo de cambio competitivo, cuando todos esperaban que la cotización del dólar se disparara a, por lo menos $ 3,25, la intervención del Banco Central de la República Argentina ha sorprendido al mercado que ve cómo la cotización de la divisa norteamericana se desplomó hasta llegar a los $ 3,05 de la actualidad. Uno podría pensar que esto es bueno, dentro de todos los problemas que aquejan a la economía, para anclar los precios, pero en un país como la Argentina, con la dinámica inflacionaria que viene trayendo, sinceramente dudo que sirva de mucho, más allá de ahuyentar a los especuladores. Y si el gobierno no deseaba generar nuevos focos de conflictos, ya se están haciendo sentir las preocupaciones de los industriales que hace tan sólo un par de meses, sugerían un tipo de cambio más competitivo (¿a AR$ 3,50 - AR$ 4,00?).
Para peor, quienes dicen defender al modelo y hacen todo tipo de actos y movilizaciones en apoyo del gobierno, son los que están atentando contra su estabilidad. Es que el sindicalista Hugo Moyano, titular de la Confederación General del Trabajo (CGT) ya está solicitando nuevos aumentos salariales (que se adicionen a los recibidos a principio de año… Sí, a principios de año). En palabras del propio Moyano: “Hay que volver a hablar de salarios…es un tema pendiente que tenemos en carpeta para discutir con la presidenta Cristina Fernández…No quisimos hacerlo todavía porque hubiera quedado en el medio de la crisis con el campo”.
Pero Moyano no es el único que está con la idea de aumentos salariales. También el titular del gremio bancario Juan José Zanola reclama un segundo ajuste salarial: “más que reabrir la negociación colectiva es preciso analizar qué tipo de reajuste puede otorgarse, ya que nadie era vidente para prever el incremento de los precios”.
¿Dónde está el compromiso con el modelo económico que dicen tener? Los aumentos salariales son para ellos condición necesaria para poder sentarse a hablar de un pacto social, tal como quiere la presidenta. Esta situación me recuerda al juego de las sillas que jugaba cuando era chico, en donde quería que se frene la música cuando estaba pasando por una silla. Así es fácil defender a un modelo en donde sea uno el ganador, sin importar si el que pierde es el país en su conjunto.
¿Y qué le queda al gobierno para decir en materia de inflación si sus mismos partidarios son los que declaran a viva voz que la inflación en Argentina se ha vuelto incontrolable?
No los quiero marear con tantos temas, pero lo que quiero decir con todo esto es que todos tienen algo que los une: un país que no tiene un rumbo claro, en donde lo realmente importante pasa a segundo plano y en donde al gobierno lo único que le interesa es verse lindo (esto es, ver lindos números), aunque el espejo distorsione completamente la realidad.
La economía argentina marcha en piloto automático. Del ministro de economía argentino, Carlos Fernández sólo se conoce su nombre ya que no se lo ve con mucho protagonismo (justo en un país en donde los ministros de Economía han llegado a tener más poder que el propio presidente de turno). Fernández tiene menos protagonismo que el recordado Lousteau (recordado sólo por las retenciones móviles), lo cual es mucho decir.
El panorama es preocupante. ¿Reaccionará a tiempo el gobierno? Justamente, de falto de reacción, se lo tildaba al ex presidente Fernando de la Rúa. Hace unos días, en la contratapa del periódico argentino “Ámbito Financiero”, se reproducía una conversación que tuvo con otro ex presidente, Carlos Saúl Menem, al que le decía: “Si yo hubiera sido presidente un año más, con el cambio del contexto, me habría convertido en el nuevo líder argentino”… a lo que Menem le respondió, según “Ámbito Financiero”: “No lo dudes, querido Fernando”…Las comparaciones son odiosas, pero ya muchos tildan al gobierno de Cristina de tener menos capacidad de reacción que el de Fernando de la Rúa ¿Será tan así?
Nos encontraremos nuevamente el próximo lunes,
Horacio Pozzo
June 28th, 2008 | Horacio Pozzo | 2 comments | Continued
