Las perspectivas de la economía brasileña han experimentado una mejora en esta última semana (o al menos en sus perspectivas y expectativas). No es que la economía brasileña se encontraba en problemas, sino que las perspectivas han mejorado según los informes sobre expectativas de los consumidores y las proyecciones de inflación.
La confianza del consumidor brasileño en la economía del país se elevó en agosto respecto al mes anterior, recuperando parte del retroceso registrado en meses recientes. El Índice de Confianza del Consumidor (ICC) elaborado por la Fundación Getulio Vargas (FGV) registró un aumento mensual del 6,2% en este mes, pasando de 101,9 a 108,3 puntos. Con este incremento, el ICC se recupera y registra una caída interanual de sólo el 1%.
Este dato no es menor ya que puede indicar hacia dónde se comportará la demanda doméstica de la economía brasileña, la cual ha venido creciendo a muy buen ritmo producto de la mejora en la situación económica de la población y de las buenas perspectivas de crecimiento.
En lo referente al tema inflacionario, el mercado financiero aumentó su confianza en que se reducirán las presiones inflacionarias. Es así que disminuyó su previsión de inflación para este año por cuarta semana consecutiva, mientras mantuvo sin cambio la proyección para las tasas de interés.
Es así que la expectativa de inflación para el 2008, cayó a un 6,34%, desde un 6,44%, mientras que para finales del 2009, la previsión para el IPCA, se mantuvo por sexta semana en un 5%. Con estas perspectivas, la tasa de inflación se ubicaría dentro de la banda estipulada por la meta de inflación para este 2008.
Y en relación a la proyección para las tasas de interés el mercado espera que la tasa Selic cierre el 2008 en un 14,75% y en el 2009 en un 14%. La tasa Selic se ha incrementado en 175 puntos básicos desde el mes de abril y se ubica actualmente en el 13%, por lo que el mercado pronostica que aún continuará el ciclo alcista de la misma.
Estos datos pueden indicarnos qué nuevas perspectivas y amenazas puede enfrentar la economía brasileña en los próximos meses.
En primer lugar, la mejora en la confianza de los consumidores puede generar una mejora en las perspectivas del consumo doméstico que puede incentivar inversiones para aprovechar dicha mejora. En este sentido, el sector que se puede ver más beneficiado es el de bienes durables.
Por otra parte, la mejora en las perspectivas de inflación generan un alivio para el sector privado por dos motivos: por un lado, ante un tipo de cambio nominal que se mantiene con poca variación o con tendencia hacia la apreciación, un menor ritmo esperado de incremento en la inflación implica también una menor apreciación esperada del tipo de cambio real lo cual beneficiaría al sector productor de bienes transables. Por otra parte, la reducción de las presiones inflacionarias disminuyen la incertidumbre (por cierto baja), en la economía brasileña ya que se puede corroborar que el incremento en el nivel de inflación en Brasil ha sido coyuntural, y permite confiar en un panorama de certidumbre para poder llevar adelante los planes de negocio.
Pero hay un dato que hay que considerar en estas proyecciones que realiza el mercado y que se relaciona con la tasa Selic utilizada para el manejo de la política monetaria. Para el mercado, en lo que queda del año, la Selic podría incrementarse en 175 puntos básicos, con lo que experimentaría un incremento en el año de 350 puntos básicos.
De producirse este incremento en las tasas, en la economía brasileña se podrían incrementar las presiones hacia la apreciación del tipo de cambio nominal ya que la tasa de interés en dólares que estaría pagando Brasil es más que atractiva (de hecho, en los niveles que se encuentra ahora ya lo es), considerando la estabilidad macroeconómica que posee su economía y las perspectivas de crecimiento que se observa.
De lo anterior surge una reflexión relacionada a la política monetaria que lleva adelante Brasil. Si bien la política monetaria es consistente y clara, la debilidad de los canales de transmisión de la misma obliga al Banco Central de Brasil a grandes movimientos en sus tasas de interés para que exista un impacto en la economía, lo cual puede alimentar otra serie de riesgos. Es por ello que en la economía brasileña se debe trabajar en el fortalecimiento de los canales de transmisión de la política monetaria para aumentar la efectividad de los mismos.
En este contexto, el Banco Central de Brasil se ha ofrecido a intervenir en el mercado cambiario para evitar que el dólar se siga debilitando. Al mismo tiempo que intenta sostener el valor del dólar, la autoridad monetaria brasileña acumula ya reservas internacionales por US$ 205.000 millones. Si bien esta estrategia podría verse como inconsistente en el control de la inflación, la evolución observada en el último tiempo de los precios de los commodities, le ha jugado a favor al Banco de Brasil para que esta política no le incremente las presiones inflacionarias. Pero hay que tener cuidado porque puede resultar riesgosa esta política si el contexto no ayuda.
Así, mientras la economía brasileña mantiene su ritmo de crecimiento, la confianza de los consumidores mejora, y las presiones inflacionarias parecen menguar, el problema que aparece en el horizonte y que puede derivar en otros riesgos se relaciona con el tipo de cambio. Se debe seguir con atención que los objetivos que se planteen no resulten inconsistentes entre sí.
De todos modos, lo que se observa es que la cuestión cambiaria no representa grandes riesgos, al tiempo que el contexto económico aparece mejor que hace unos meses atrás.
Nos encontraremos nuevamente mañana,
Horacio Pozzo
August 27th, 2008 |
Horacio Pozzo |
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