En los últimos días se conocieron dos noticias que generaron el mismo comportamiento en los mercados (aunque una de ellas tuvo una incidencia tan sólo local): entusiasmo y alzas iniciales para posteriormente continuar con mercados con fuertes bajas.
Este comportamiento en los mercados financieros fue el observado luego que en Argentina, la presidente Cristina Fernández de Kirchner anunciara el pago de la totalidad de la deuda que el país mantiene con el Club de París. El mismo comportamiento, pero con un impacto más global, fue el observado en los mercados financieros internacionales luego que los EE.UU. anunciara el rescate de las dos firmas hipotecarias más grandes del país, Fannie Mae (NYSE:FNM) y Freddie Mac (NYSE:FRE).
El último domingo, el gobierno de los EE.UU., salió al rescate de las dos principales compañías hipotecarias estadounidenses, tomando el control de ambas y prometiendo inyectar recursos en las mismas, afectadas por la crisis de crédito que ha golpeado con fuerza al sector de la vivienda.
Los candidatos a la presidencia de los EE.UU. ya mostraron sus pensamientos acerca de estas firmas hipotecarias en caso de llegar al poder. Según refleja el site español “Cinco Días”, el republicano John McCain se muestra partidario de la propuesta del ex presidente de la Reserva Federal, Alan Greenspan, consistente en dividir las empresas, vender el negocio a entidades privadas y que el Estado se desvincule de la tarea de avalar y comprar hipotecas. Obama, por su parte, si bien no ha sido muy claro en su idea, propone que con reformas mediante, estas compañías hipotecarias mantengan su posición anterior al actual tutelaje estatal, garantizando el papel que desempeñan en algunos negocios que no están garantizados por las entidades privadas.
En el caso de Argentina, la necesidad de volver a reinsertarse en los mercados se transformó en la decisión de cancelar la deuda que el país mantiene con el Club de París usando para ello, las reservas internacionales de libre disponibilidad que posee el Banco Central de la República Argentina. Claro que la decisión de pagar dicha deuda en su total y con reservas del BCRA se explica por la intención del gobierno argentino de evitar tener que aceptar el monitoreo del FMI sobre su gestión económica, condición que hubiera sido necesaria en caso de una renegociación de los pagos.
El uso de reservas internacionales para pagar deuda representa un riesgo para la economía argentina ya que las mismas son el “seguro” que el país posee en caso de situaciones de turbulencias como las que han afectado a la Argentina tan frecuentemente en los últimos tiempos (tanto por causas propias como ajenas) y que son altamente probables que se puedan volver a repetir. Es por ello que no se debería debilitar al BCRA con este tipo de iniciativas, más allá de que la autoridad monetaria posea poder de fuego, porque en períodos de crisis no siempre son suficientes las reservas por mayores que sean.
Si bien ambos hechos parecen no tener relación, sí la tienen en el hecho que tienen como objetivo, enviar una señal a los mercados… ¿Pero qué tipo de señal?
Desde la Argentina, se pretendió mostrar que el país se encuentra interesado en honrar sus obligaciones. O por lo menos eso fue lo que se intentó evidenciar. Los temores que existían acerca de que los problemas con el cumplimiento del programa financiero para los próximos meses, dadas las dificultades que tiene Argentina para obtener financiación, hubieran implicado que el país entrara en default nuevamente, el anuncio de la intención de cancelar la deuda con el Club de París, fue bien recibida por el mercado.
Desde los EE.UU., se quiso dar una idea de que con los rescates de dichas firmas hipotecarias, se pondría un límite a los episodios de crisis en el mercado financiero estadounidense. Esta decisión fue celebrada tanto por los mercados financieros internacionales así como también por el FMI y el BCE.
Incluso destacados economistas opinaron a favor de la decisión del gobierno estadounidense. Según una nota publicada por Reuters, el premio Nobel 2001, Michael Spence, se manifestó de acuerdo con la intervención del Gobierno estadounidense en el rescate de Fannie y Freddie porque redujo de este modo el riesgo de un mayor endurecimiento del crédito en los mercados. Claro que para Spence dicho rescate no es suficiente para recuperar a la economía estadounidense, sino que se necesita generar capacidad para que dichas compañías vuelvan al mercado a adquirir nuevas hipotecas.
Pero la euforia duró poco en los mercados porque ante la sospecha de que la decisión del gobierno de los EE.UU., de rescatar a estos dos gigantes en un hecho sin precedentes, ocultaba que la gravedad de la situación del sistema financiero podría ser mayor a la que se suponía, se sumó el episodio de Lehman Brothers (NYSE:LEH) y de los malos datos económicos de los EE.UU. y Europa que reinstalaron el pesimismo en los mercados.
Las señales que intentaron enviar por motivos propios, tanto la Argentina como los EE.UU. tuvieron un efecto efímero pero por motivos valederos.
En el caso de la Argentina, que a consecuencia del cambio de contexto internacional, ahora está evaluando el pago de la parte en default de dicha deuda y no del total como se había anunciado, la decisión de cancelar dicha deuda no es suficiente para los mercados.
Argentina a la semana siguiente del anuncio, volvió a insistir con cifras de inflación poco creíbles y los mercados castigaron esta actitud. Argentina no tiene aún una clara política de largo plazo y tiene frente a sí, muchos temas que hace tiempo están pendientes de resolución y sobre los cuales no existe una línea de política clara.
Es por eso que Argentina no logró ni logrará por el momento, convencer a los mercados y ello es un tema de gran preocupación ya que el país necesitará en breve de los mismos. Quizás el endurecimiento de los mercados, lleve a la Argentina a plantearse seriamente la posibilidad de buscarles una solución a los bonistas que no aceptaron la reestructuración de la deuda.
En el caso de los EE.UU., la crisis del sistema financiero es tan profunda que cuanto mayor es el esfuerzo hecho por parte del gobierno por ayudar a las entidades que conforman el sistema financiero, mayor es la sospecha de los mercados de que la situación es más grave aún.
El premio Nobel Spence, en la nota publicada por Reuters, no se mostró muy optimista sobre la evolución de la crisis ya que en su opinión, se puede esperar que en EE.UU. se produzca la caída de entre 100 a 200 bancos durante el próximo año: “Si uno hace una presunción razonable sobre el valor de los activos que ellos tienen, es menos que los pasivos, de manera que están en bancarrota”.
Si bien el rescate de las firmas hipotecarias no logre evitar la continuidad de los episodios de crisis, es probable que, más allá de evidenciar la magnitud de la gravedad de la situación, haya aportado a impedir que la crisis tome una magnitud mayor y afecte a otras entidades tanto estadounidenses como de otros países, con inversiones hechas en dichas firmas.
Los mercados financieros han dejado en claro que no basta con señales para calmar sus temores, sino que se hace necesario una mayor cantidad de acciones que tiendan a mitigar riesgos.
Nos encontraremos nuevamente el próximo lunes,
Horacio Pozzo
September 12th, 2008 |
Horacio Pozzo |
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