Durante el mes de setiembre, la inflación minorista en Venezuela alcanzó al 2%. Con este alza, en los primeros nueve meses del año, la inflación minorista acumuló un incremento del 21,8%.
October 8th, 2008 | Horacio Pozzo | 0 comments | Continued
Durante el mes de setiembre, la inflación minorista en Venezuela alcanzó al 2%. Con este alza, en los primeros nueve meses del año, la inflación minorista acumuló un incremento del 21,8%.
Como era de prever, en el día de ayer, el Banco Central de Reserva de Perú, decidió incrementar nuevamente la tasa de interés de referencia para combatir las presiones inflacionarias que afectan a la economía peruana.
El incremento en el alza de los precios internacionales de los alimentos es la principal preocupación de las autoridades peruanas por sus efectos sobre los segmentos de menores ingresos de la población.
Hace unos días, leía que en Zimbabwe, la tasa de inflación ascendía a 2.200.000%. Si, para los que no leyeron la noticia, puede parecerles un error, pueden pensar que puse unos cuantos ceros de más, pero no es así.
Para los que no han experimentado cómo es la vida en un país con 2.200.000% de inflación, les cuento mi experiencia vivida a finales de los 80s en Argentina, que si bien estuvo muy lejos de lo que ocurre en Zimbabwe, ha sido bastante traumática. En 1988, la tasa de inflación minorista en Argentina fue de 5.023,55% (o sea, un 0,23% de lo que es actualmente en Zimbabwe), y créanme que los precios aumentaban a cada hora. Los precios que uno observaba a la mañana, no eran los mismos que los precios de la tarde y frecuentemente el gobierno anunciaba la emisión de nuevos billetes con más ceros que los anteriores.
Si bien estos procesos inflacionarios tenían un origen totalmente diferente al que presentan actualmente en la región, la amenaza en sus orígenes era la misma que existe en estos momentos y que consiste en la posibilidad de que se genere una espiral inflacionaria.
Para Mary Anastasia O´Grady, en un artículo publicado en el site “El Diario del Exterior”, el responsable principal de la inflación en Latinoamérica está identificada: “La Fed está exportando la inflación al resto del mundo, de la mano del aumento de precios de las materias primas denominadas en dólares. Los países latinoamericanos que anclaron sus divisas al estándar extra oficial del dólar ahora son testigos del desplome de ese estándar”. Yo también le echaría un poco la culpa del alto precio de los commodities a la crisis subprime que generó que varios inversores vean a los commodities como un buen refugio en estos tiempos tan turbulentos (que en definitiva, es otra manera de culpar a la Fed).
Más allá de las responsabilidades, lo cierto es que el alza internacional de los precios de los alimentos y la energía es el factor principal que está impulsando al alza a la tasa de inflación en la mayoría de los países (existen unos pocos que además de dichos factores, enfrentan problemas inflacionarios de origen interno).
Sobre esta cuestión, el FMI emitió su opinión a través de Charles Collyns, subdirector del departamento de análisis del FMI, que decía en relación a Latinoamérica: “En términos generales, América Latina claramente encara presiones inflacionarias… En todos los países tenemos presiones al alza en la inflación”.
Collyns decía además al respecto sobre los riesgos que puede generar un recrudecimiento de la inflación en la región: “Lo peor que podría ocurrir desde la perspectiva del crecimiento sería que la inflación se desbordara, en cuyo caso se tendría que entrar a severos ajustes de política monetaria y abortar el crecimiento, y prepararse para un aterrizaje turbulento, que sería social y económicamente muy perjudicial”.
Haciendo foco en Latinoamérica, con el primer semestre del año cerrado, los niveles inflacionarios de las economías latinoamericanas generan preocupación a sus banqueros centrales. En el acumulado de esta primera mitad del año encontramos a Chile con un 4,3% de inflación, Perú con 3,51% y Brasil con 3,64%, niveles que son elevados para dichos países y que ponen en peligro el cumplimiento de su meta monetaria. En el caso de Bolivia con un 8,85% de inflación, Paraguay con un 5,4% y Colombia con un 6,2% de variación en el semestre, ya han superado la meta de inflación anual. Por encima de estos países encontramos a Venezuela con un 15,1% y Nicaragua con un 11,76%, con los niveles más altos de inflación acumulada en el primer semestre del año. El caso de Argentina es particular, ya que su termómetro marca un 4,6% de inflación acumulada, mientras que para la mayor parte de los analistas, el valor real de dicha variación es superior en más del doble.
Claramente, el agravamiento de las tensiones inflacionarias obliga a los países a una política monetaria más restrictiva. De hecho, la mayoría de los países de la región, han incrementado sus tasas de interés de referencia, pero los factores que originan dichas presiones inflacionarias al ser externos a estas economías, hacen que la política monetaria tenga poca efectividad por lo que se hace necesario otro tipo de medidas complementarias.
Por otra parte, la problemática inflacionaria es una cuestión global y por ello lo más lógico es que se busque coordinar políticas monetarias globales para atacar las presiones inflacionarias. Esta posibilidad parece no ser factible, según lo evidencian las acciones de los principales bancos centrales. Es por ello que, lo más probable es que las tensiones inflacionarias no cedan rápidamente y los países de la región se tengan que resignar a convivir con una inflación superior a la deseada durante algún tiempo.
Nos encontraremos nuevamente el próximo lunes,
Horacio Pozzo
Mientras en la república Argentina hoy se debate en la Cámara de Senadores, la aprobación de las retenciones móviles a las exportaciones de granos, la cual. ha derivado en un conflicto que lleva ya más de cuatro meses y está dificultando la producción no solamente del sector involucrado sino de los demás sectores de la economía, en Brasil se espera una cosecha récord.
La escalada de los precios de los alimentos sigue generando complicaciones en las economías de la región.
Según acaba de informar el Instituto Brasileño de Geografía y Estadísticas (Ibge), la tasa de inflación minorista en el mes de junio en Brasil, alcanzó al 0,79%. Con este alza, la tasa de inflación minorista interanual alcanzó al 6,06%. El factor preponderante que explica este incremento es el aumento de los precios de alimentos.
Producto de las presiones inflacionarias principalmente motivadas por el aumento en los precios de los alimentos, el Banco Mundial advierte que podrían llegar a generarse presiones salariales en los países de Latinoamérica.
Según publica en un artículo, el site mexicano “El Economista”: “En un reporte especial, destacó que tras cinco años de una inflación más o menos atenuada en la región, el incremento de los precios de los alimentos impulsó los índices inflacionarios a un nivel de dos dígitos en varios países, tanto importadores como exportadores”.
El Banco Mundial están detrás de la idea de la creación de un fondo multilateral que pueda ayudar a los países afectados por la crisis alimentaria.
La vicepresidenta del Banco Mundial para América Latina y el Caribe, Pamela Cox dijo al respecto: “Estamos explorando crear juntos un fondo multilateral que será para los países más pobres”.
El presidente brasilero, Luiz Inácio Lula da Silva hizo un llamado para que se incremente la producción de alimentos en Brasil para de este modo, controlar la inflación y adicionalmente, aumentar las exportaciones.
La tasa de inflación del mes de mayo en Colombia fue del 0,93%. Este valor es superior en 0,63 % al registrado en el mismo mes del 2007, cuando llegó a 0,30 %.
En lo que va del año, el Índice de Precios al Consumidor (IPC) se alcanzó los 5,12 %, mientras que en el periodo anterior dicho valor había sido de 4,42 %, lo cual representa un incremento de 0,7%.
Los precios de los alimentos no detienen su tendencia alcista y es por ello que los países más pobres sufren esta situación con dureza.
En este contexto es que el Banco Mundial (BM) anunció hoy una nueva línea de financiación por US$ 1.200 millones, en el que están incluidos US$ 200 millones en donaciones, para aliviar el impacto de la subida de los precios de los alimentos en los países más pobres.