Se Protege a los Pobres de la Inflación en México
Con frecuencia les pregunto a mis alumnos de macroeconomía: ¿Por qué es malo que una economía tenga inflación? Puedo asegurarles que las respuestas son muy variadas y hasta divertidas. En mi caso, si tuviera que elegir dos motivos por los cuales la inflación es negativa para una economía, diría sin dudarlo: el primero por los efectos negativos que produce sobre el crecimiento de la economía ya que aumenta el contexto de incertidumbre desincentivando las inversiones. Y el segundo, y quizás tanto o más importante que el primero, en su característica regresiva dado que golpea en mayor medida a los que menos tienen.
La inflación golpea más a los más pobres porque tienen menor capacidad para protegerse de la misma. Y en el fenómeno inflacionario por el que está atravesando la región en este tiempo, el efecto sobre los pobres es mayor aún dado que los incrementos de precios se producen principalmente en los componentes principales de la canasta básica de la gente de menores ingresos como son los alimentos y la energía.
Ante este aumento de las presiones inflacionarias, los gobiernos latinoamericanos han recurrido mayormente a estrechar la política monetaria mediante el incremento de sus tasas de referencia. Una decisión de libro de texto para enfriar la economía y así, mediante una reducción de la demanda agregada, quitar presiones a los precios.
¿Pero es realmente útil este tipo de políticas para controlar la inflación? Ya les he comentado en artículos anteriores que, en mi opinión, si la inflación tiene su origen en el interior de la economía, entonces claramente este tipo de políticas tiene efectividad en controlar la inflación. Pero si el origen de los incrementos de precios es externo a la economía, entonces una política monetaria más restrictiva poco puede hacer al respecto. Y en el caso actual de la inflación en los países latinoamericanos hay un poco de todo (ya que hay que reconocer que la demanda doméstica se muestra fuerte), pero principalmente la “inflación importada” es la que está produciendo los mayores daños.
Entonces, ante la imposibilidad de aplicar una política monetaria efectiva para controlar la tasa de inflación, ¿Qué pueden hacer los gobiernos? Una alternativa de política es la que están implementando algunos países de la región, entre los que se encuentra México.
La política que ha decidido llevar adelante el gobierno mexicano consiste en atacar directamente la suba de los precios de los alimentos básicos pero no a través de controles de precios y demás mecanismos de presión, que terminan provocando el efecto contrario, sino a través de la desgravación impositiva y del impulso de la oferta.
Es así que México decidió eliminar los aranceles para las importaciones de diversos alimentos, como el maíz, trigo, arroz y la pasta de soja. De este modo logra atacar a la inflación en su origen, al tiempo que protege a la población más pobre. Esta medida se complementa con una política de apoyo a los campesinos para incrementar la producción (se estableció una bolsa de más de US$ 1.900 millones para financiar la compra de maquinaria), eliminación de impuestos a los fertilizantes y abonos, y un mayor apoyo a las familias más carenciadas.
En relación a esta decisión Calderón dijo: “A fin de paliar los efectos de este fenómeno internacional en nuestro país y evitar que afecte a quienes menos tienen, mi gobierno pondrá en marcha a partir de hoy una serie de acciones que apoyan la economía de las familias frente al alza internacional en los precios de los alimentos”.
Entiendo que estas medidas son para destacar ya que muy probablemente tengan una mayor efectividad en contener a la inflación originada desde el exterior, al tiempo de no introducir distorsiones en la economía. Un mensaje de esta política es que identifica en el fomento de la producción interna de alimentos, a un elemento a promover para disminuir la dependencia de la volatilidad de los precios externos.
Pero quizás no sean esos los únicos beneficios de este tipo de medidas de combate directo de las causas inflacionarias… ¿Tiene algún beneficio adicional este tipo de acciones de política económica?
En relación a la pregunta anterior, entiendo que la efectividad que puedan tener estas medidas de política económica en controlar la inflación, le alivian la tarea a la política monetaria que podrá decidir una tasa de referencia inferior a la que decidiría en otro caso, por lo que la actividad económica se podría ver beneficiada de este modo. Y el costo final de las políticas de fomento a la producción agrícola y de eliminación arancelaria se reduciría producto de un mayor nivel de actividad.
Nos encontraremos nuevamente mañana,
Horacio Pozzo
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ACERCA DEL AUTOR
Horacio Daniel Pozzo es Licenciado y Magister en Economía de la Universidad Nacional de La Plata. Trabajó como investigador para el Centro para la Estabilidad Financiera y en proyectos de investigación para el Banco Mundial, el BID,entre otros organismos internacionales, especializándose en temas de Gobierno Corporativo y Capital de Riesgo. Fue economista de la Fundación Capital de Argentina especializándose en temas de inflación, política monetaria y sistema financiero. Dicta clases de Macroeconomía II en la Universidad Católica de La Plata. Es autor de varios artículos sobre política monetaria y sistema financiero. Escribe el Latinforme Diario.
