Latinoamérica deja de ser espectador en esta crisis financiera internacional
Hasta hace unos meses atrás, las economías latinoamericanas asistían a esta crisis financiera internacional más como espectadores que como protagonistas. Pero los acontecimientos de los últimos tiempos han incidido de un modo sensible sobre las economías de la región y ya forman parte de los actores de esta historia de suspenso y terror.
El lunes ha sido un día negro para las bolsas latinoamericanas. Así por ejemplo, las bolsas de Buenos Aires y San Pablo han recibido con dureza el impacto de la crisis con caídas del 8,7% y el 9,7%, respectivamente. Este tipo de acontecimientos sin dudas genera grandes temores en la población que no logra comprender lo que está sucediendo y qué consecuencias puede tener para ellos. En realidad, tampoco es muy claro que los hacedores de políticas de los países implicados entiendan mucho qué es lo que está sucediendo.
En Latinoamérica se debe prestar mucha atención al comportamiento de los individuos frente a la crisis dado que las malas experiencias pasadas de los países de la región han incrementado la sensibilidad de la población que ante cualquier mala noticia, reacciona de manera casi inmediata y en algunos casos, de manera excesiva.
Ante el desconcierto generalizado y los temores sobre qué ocurrirá con las economías de la región, he recibido varias consultas al respecto, por lo que voy a dedicar las siguientes líneas a intentar descifrar los posibles efectos de la crisis sobre las economías de Brasil, Chile, México y la Argentina (el resto de las economías las dejo para la siguiente ocasión).
Sobre Brasil, qué mejor que escuchar a Lula que en su programa radial, opinaba al respecto: “Una crisis de recesión en un país importante como Estados Unidos puede traer problemas a todos los países del mundo. Yo estoy convencido de que si Brasil tiene que pasar por algún aprieto será muy pequeño porque diversificó su balanza comercial. Lo más importante es el mercado interno”.
Es cierto que Brasil ha logrado diversificar sus exportaciones. También es cierto que su demanda interna ha ganado en importancia dada la mejora en el poder adquisitivo de la población. Pero también está claro que Brasil sentirá el impacto de la crisis a través del mercado de capitales.
La crisis ha provocado un fuerte desarme de posiciones en activos financieros de Brasil. La economía ha perdido una sensible proporción de financiamiento de capitales externos y ello afectará la capacidad de las empresas para financiarse y poder llevar adelante sus proyectos de inversión y expansión. Por otra parte, el desarme de posiciones de los inversores ha generado también un efecto sobre la cotización del real el cual ha perdido valor frente al dólar.
Se puede pensar que la crisis financiera internacional puede generar un efecto positivo sobre la dinámica de inflación dadas las menores presiones inflacionarias externas. De todos modos, se debe seguir con atención cómo seguirá evolucionando el real y si su debilidad puede transformarse en presiones inflacionarias para la economía brasileña. Más allá de ello, probablemente la crisis implique un resultado positivo para Brasil en su lucha contra la inflación.
En el caso de Chile, la crisis según el vicepresidente del Banco Central, Jorge Desormeaux, impactará en el comercio exterior y las condiciones financieras: “La crisis financiera mundial va a impactar a la economía chilena a través de los canales que ya mencioné -comercio exterior, los términos de intercambio y el canal financiero-, afectando por lo tanto los precios y el volumen de las exportaciones, así como el costo y el acceso al financiamiento externo”. Se puede pensar que esta restricción financiera que enfrentaría la economía puede afectar la disponibilidad de crédito interno dado que las empresas que se financian comúnmente en el exterior, deben recurrir al mercado de crédito doméstico. Lo positivo para Chile viene por el lado inflacionario: menores presiones le facilitarán la más que difícil tarea al Banco Central.
México es probablemente la economía latinoamericana en donde más afectará la crisis al sector real. Andrés Manuel López Obrador, ex candidato presidencial y el líder de izquierda de mayor convocatoria en México opinaba al respecto: “Claro que nos afecta la crisis económica [de EEUU]: menos remesas, menos turismo, menos exportaciones y la posibilidad de un agravamiento y que la crisis económica del país se convierta en una crisis económica financiera”. Ya las entidades bancarias adelantaron que restringirán el otorgamiento de créditos hipotecarios en 2009, mientras que el gobierno de México estima que la recuperación de la economía llevará un tiempo.
Las familias mexicanas deberán soportar un contexto adverso durante los próximos meses con deterioro del mercado laboral y mayores dificultades de acceso al crédito. Lo positivo puede venir por el lado de los precios ya que las menores presiones inflacionarias externas incidirían a favor de poder controlar la inflación doméstica.
Pero México enfrenta otro problema llamado Felipe Calderón quien pretendía unos meses atrás que el Banco Central de México baje las tasas a pesar de las presiones inflacionarias. Con la desaceleración de la economía mexicana, más allá de que se logre controlar las presiones inflacionarias, seguramente Calderón volverá a presionar a la autoridad monetaria a que recorte las tasas. El intento por incentivar recortes en las tasas de interés puede transformarse en un elemento desestabilizador de la economía mexicana. Afortunadamente el Banco de México se mantiene al margen de las presiones de Calderón.
Ahora sí, Argentina, está recibiendo el impacto de esta crisis desde diferentes frentes. En primer lugar, la crisis repercutió en la cotización internacional de los commodities y con ello, impactó sobre la recaudación del gobierno argentino a través de las retenciones. En segundo lugar, el contexto financiero hostil agravará el problema de acceder a los mercados financieros internacionales. Leía ayer las declaraciones del asesor para Asuntos Latinoamericanos de la Reserva Federal en Dallas, Carlos Zarazaga quien coincidía diciendo: “En el caso de Argentina, obviamente habría un problema para refinanciar la deuda, con o sin acuerdo con el Club de París. A la Argentina (la crisis) le va a tocar tanto por el lado del financiamiento, como eventualmente por el lado del precio de la materia prima”.
Se puede decir que en el caso de la Argentina, la crisis la puso ante una oportunidad de comenzar a modificar el rumbo de su política económica, haciéndola más amigable a los mercados, desactivando gradualmente las múltiples distorsiones existentes en su economía. Así como la necesidad llevó al país a buscar acordar la deuda que estaba en default con el Club de París y los bonistas que no aceptaron el canje del 2005, y a liberar las tarifas de los servicios públicos, quizás la necesidad lleve al gobierno a atacar de una buena vez el problema inflacionario que tanta inestabilidad genera en la economía.
Pero a la hora de hablar de puntos a favor derivado de la crisis para las economías de la región, en líneas generales se puede pensar en la reducción de las presiones inflacionarias producto de la baja de los precios internacionales de los commodities y de una reducción en el consumo interno como consecuencia de la incertidumbre reinante.
El agravamiento de la crisis financiera internacional y su impacto esperado sobre la evolución del crecimiento económico, puede verse desde diferentes puntos de vista. Para Latinoamérica sin dudas uno de los más positivos es el impacto benéfico sobre las presiones inflacionarias externas. El problema inflacionario representaba por estos momentos la principal amenaza de las economías de la región.
Es verdad que la crisis golpea a las economías latinoamericanas a través de la baja en las cotizaciones de los commodities que exporta y a través del comercio externo, pero la región cuenta en líneas generales con una demanda doméstica fuerte para compensar la debilidad del sector externo.
La crisis financiera internacional si bien afecta a las economías de la región, éstas tienen capacidad para atenuar sus efectos. Seguramente, después de algunos sacudones más, como los del lunes, las economías latinoamericanas habrán superado esta prueba demostrando la fortaleza y solidez alcanzada.
Nos encontraremos nuevamente mañana,
Horacio Pozzo
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ACERCA DEL AUTOR
Horacio Daniel Pozzo es Licenciado y Magister en Economía de la Universidad Nacional de La Plata. Trabajó como investigador para el Centro para la Estabilidad Financiera y en proyectos de investigación para el Banco Mundial, el BID,entre otros organismos internacionales, especializándose en temas de Gobierno Corporativo y Capital de Riesgo. Fue economista de la Fundación Capital de Argentina especializándose en temas de inflación, política monetaria y sistema financiero. Dicta clases de Macroeconomía II en la Universidad Católica de La Plata. Es autor de varios artículos sobre política monetaria y sistema financiero. Escribe el Latinforme Diario.
