La Inflación, ese Fantasma que Amenaza los Logros de Latinoamérica

By Horacio Pozzo

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Hace unos días, leía que en Zimbabwe, la tasa de inflación ascendía a 2.200.000%. Si, para los que no leyeron la noticia, puede parecerles un error, pueden pensar que puse unos cuantos ceros de más, pero no es así.

Para los que no han experimentado cómo es la vida en un país con 2.200.000% de inflación, les cuento mi experiencia vivida a finales de los 80s en Argentina, que si bien estuvo muy lejos de lo que ocurre en Zimbabwe, ha sido bastante traumática. En 1988, la tasa de inflación minorista en Argentina fue de 5.023,55% (o sea, un 0,23% de lo que es actualmente en Zimbabwe), y créanme que los precios aumentaban a cada hora. Los precios que uno observaba a la mañana, no eran los mismos que los precios de la tarde y frecuentemente el gobierno anunciaba la emisión de nuevos billetes con más ceros que los anteriores.

Si bien estos procesos inflacionarios tenían un origen totalmente diferente al que presentan actualmente en la región, la amenaza en sus orígenes era la misma que existe en estos momentos y que consiste en la posibilidad de que se genere una espiral inflacionaria.

Para Mary Anastasia O´Grady, en un artículo publicado en el site “El Diario del Exterior”, el responsable principal de la inflación en Latinoamérica está identificada: “La Fed está exportando la inflación al resto del mundo, de la mano del aumento de precios de las materias primas denominadas en dólares. Los países latinoamericanos que anclaron sus divisas al estándar extra oficial del dólar ahora son testigos del desplome de ese estándar”. Yo también le echaría un poco la culpa del alto precio de los commodities a la crisis subprime que generó que varios inversores vean a los commodities como un buen refugio en estos tiempos tan turbulentos (que en definitiva, es otra manera de culpar a la Fed).

Más allá de las responsabilidades, lo cierto es que el alza internacional de los precios de los alimentos y la energía es el factor principal que está impulsando al alza a la tasa de inflación en la mayoría de los países (existen unos pocos que además de dichos factores, enfrentan problemas inflacionarios de origen interno).

Sobre esta cuestión, el FMI emitió su opinión a través de Charles Collyns, subdirector del departamento de análisis del FMI, que decía en relación a Latinoamérica: “En términos generales, América Latina claramente encara presiones inflacionarias… En todos los países tenemos presiones al alza en la inflación”.

Collyns decía además al respecto sobre los riesgos que puede generar un recrudecimiento de la inflación en la región: “Lo peor que podría ocurrir desde la perspectiva del crecimiento sería que la inflación se desbordara, en cuyo caso se tendría que entrar a severos ajustes de política monetaria y abortar el crecimiento, y prepararse para un aterrizaje turbulento, que sería social y económicamente muy perjudicial”.

Haciendo foco en Latinoamérica, con el primer semestre del año cerrado, los niveles inflacionarios de las economías latinoamericanas generan preocupación a sus banqueros centrales. En el acumulado de esta primera mitad del año encontramos a Chile con un 4,3% de inflación, Perú con 3,51% y Brasil con 3,64%, niveles que son elevados para dichos países y que ponen en peligro el cumplimiento de su meta monetaria. En el caso de Bolivia con un 8,85% de inflación, Paraguay con un 5,4% y Colombia con un 6,2% de variación en el semestre, ya han superado la meta de inflación anual. Por encima de estos países encontramos a Venezuela con un 15,1% y Nicaragua con un 11,76%, con los niveles más altos de inflación acumulada en el primer semestre del año. El caso de Argentina es particular, ya que su termómetro marca un 4,6% de inflación acumulada, mientras que para la mayor parte de los analistas, el valor real de dicha variación es superior en más del doble.

Claramente, el agravamiento de las tensiones inflacionarias obliga a los países a una política monetaria más restrictiva. De hecho, la mayoría de los países de la región, han incrementado sus tasas de interés de referencia, pero los factores que originan dichas presiones inflacionarias al ser externos a estas economías, hacen que la política monetaria tenga poca efectividad por lo que se hace necesario otro tipo de medidas complementarias.

Por otra parte, la problemática inflacionaria es una cuestión global y por ello lo más lógico es que se busque coordinar políticas monetarias globales para atacar las presiones inflacionarias. Esta posibilidad parece no ser factible, según lo evidencian las acciones de los principales bancos centrales. Es por ello que, lo más probable es que las tensiones inflacionarias no cedan rápidamente y los países de la región se tengan que resignar a convivir con una inflación superior a la deseada durante algún tiempo.

Nos encontraremos nuevamente el próximo lunes,

Horacio Pozzo

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ACERCA DEL AUTOR

Horacio PozzoHoracio Daniel Pozzo es Licenciado y Magister en Economía de la Universidad Nacional de La Plata. Trabajó como investigador para el Centro para la Estabilidad Financiera y en proyectos de investigación para el Banco Mundial, el BID,entre otros organismos internacionales, especializándose en temas de Gobierno Corporativo y Capital de Riesgo. Fue economista de la Fundación Capital de Argentina especializándose en temas de inflación, política monetaria y sistema financiero. Dicta clases de Macroeconomía II en la Universidad Católica de La Plata. Es autor de varios artículos sobre política monetaria y sistema financiero. Escribe el Latinforme Diario.

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