La Argentina se queda sin aire
Es claro que la intensidad de esta crisis golpea y seguirá golpeando las economías mundiales. Lo que no era tan claro hace un par de meses era si golpearía a aquellas -especialmente las emergentes y muy especialmente Latinoamérica- puesto que sus favorables y mejoradas condiciones macroeconómicas con respecto al pasado las ubicaban en una altura difícil de alcanzar.
Pero hay un problema: y es la psicología. A la que nadie le escapa y a la cual no sólo los operadores mundiales, sino a los inversores en general los golpea, casi más a veces que la magnitud de la crisis en sí.
Esta vez la crisis ha llegado a todos los rincones del planeta. La financiera ya ingresó y la económica se está debatiendo cuándo y cómo lo hará, a pesar de que los signos ya se han comenzado a vislumbrar. Y cuando esas economías son, como la Argentina altamente dependientes de las condiciones externas (favorables durante estos últimos tres años con el auge de los commodities, los cuales otorgan a la Argentina un excepcional colchón de reserva que no ha sido utilizado como reserva propiamente sino como incremento de gasto público), pues es cuanto menos improvisado decir que el efecto no llegaría al país.
Hay reservas suficientes para frenar una corrida contra el peso, asegura el presidente del Banco Central, pero no hay medida que pueda frenar la psicología negativa que este cimbronazo financiero ejerce sobre no sólo lo inversores directamente ligados a la inversión en mercados, sino a aquél que va a comprarse un aire acondicionado para pasar el verano más fresco y no lo va a comprar porque no sólo puede pensar y con justa razón que sus ingresos puedan deteriorarse, sino que las tasas a las que su tarjeta de crédito le financiará la compra han subido entre un 30 y un 40%. Por no decir que piede temer por su trabajo, también. Existe la financiación de compras sin interés, absorbida por loc somercios, pero cada vez que existe algún tipo de turbulencia financiera mundial no dudan en desaparecer.
Y según análisis privados, quien quiera hoy comprar un departamento en Buenos Aires deberá de ganar más de AR$ 9.000 (US$ 3.000), si desea hacerlo a través de un crédito hipotecario.
El ex secretario de Finanzas argentino Daniel Marx señaló que la no aprobación por el Congreso de EEUU del plan de US$ 700.000 millones es “un golpe de confianza importante, que derivará seguramente en una crisis de crédito a nivel global.”
Y el diario La Nación apunta hoy: “la pérdida de riqueza en Wall Street tendrá su correlato en una caída del crecimiento económico global y, en particular, en el fin del fuerte viento de cola que favoreció a la Argentina en los últimos cinco años, que se transformará en un viento de frente.”
Y cuando se espera que el sector privado sea rescatado por el Estado y eso no sucede… la amenaza de la pronunciación de la crisis es un factor que juega en contra de la expansión económica. La incertidumbre voltea mercados. Porque antes comenzó a voltear a la economía.
El economista de Morgan Stanley, Gray Newman, puso el dedo en la llaga: “La sensación de refugio seguro con la que se definía a la región hace un año puede ser correcta respecto de las mejoras estructurales que se vieron, pero este foco ahora parece irrelevante. Enfrentados a una seria caída del ciclo, temo que muchos creyentes de esta tesis seguro pondrán su confianza en duda cuando la desaceleración de Estados Unidos se transforma en un serio camino de menor crecimiento mundial.”
Y advirtió que quienes no previeron para tiempos de crisis, la pueden pasar mal. “si a los países que hicieron bien las cosas esto les pega duro, como Chile, las noticias serán peores para los otros países, que optaron por gastarse la mayoría de los recursos que acumularon en los últimos años”.
Por más que la Argentina tenga el crédito externo restringido, la pérdida de riqueza que se dio ayer en las bolsas de WST, US$ 1,2 billones para el Dow Jones Wilshire 5000 por ejemplo, tendrá un fuerte impacto en las economías, especialmente aquellas que en tiempos de bonanza, no quisieron guardar para los malos.
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ACERCA DEL AUTOR
Paola Pecora es la Editora en Jefe de Latinforme.com. Ha trabajado en el sector financiero durante 17 años, como asesora, trader y analista técnica y fundamental de mercados financieros internacionales. Trilingüe, de visión contrarian e independiente (demasiado a veces) la convierten en referente indispensable a la hora de evaluar y escoger oportunidades de negocios internacionalmente. Es actualmente asesora en mercados financieros de la consultora internacional Gerson Lehrman Group y ha sido editora de MoneyWeek Edición Sudamericana. Su columna sale los viernes en Latinforme Diario.
