El megaplan dio su primer paso ¿Servirá?
Luego del primer intento fallido, el Congreso de los EE.UU. se encuentra debatiendo nuevamente la aprobación del megaplan de rescate. Ya superó el mismo exitosamente la primera prueba de fuego que fue la Cámara de Senadores (74 votos contra 25) y el próximo viernes irá por la revancha en la Cámara de Representantes.
Uno de los primeros en festejar la buena noticia fue ni más ni menos que George Bush. El periódico londinense “Financial Times” rescataba las siguientes palabras del presidente de los EE.UU., una vez aprobado el plan en el Senado: “Aplaudo al Senado por su fuerte voto de ambos partidos en favor del plan de rescate financiero”. Bush agregaba: “El pueblo norteamericano espera, y nuestra economía lo demanda, que la Cámara apruebe esta buena ley esta semana y la envíe a mi mesa”.
Pero contrariamente a lo manifestado por Bush, el diario estadounidense “The Wall Street Journal”, mostraba ayer la manifestación de ciudadanos estadounidenses en contra de la aprobación del plan de rescate. Los mismos habían logrado reunir 23.000 firmas en contra de dicho plan en tan sólo dos días.
Muchos ciudadanos estadounidenses enojados con la posibilidad de que se utilicen sus impuestos para salvar al sistema financiero iniciaron contactos con algunos senadores para evitar que la iniciativa prospere.
El candidato presidencial por el partido demócrata Barack Obama comprendió que, en caso de llegar a la presidencia, lo mejor era que este plan de rescate se materialice para de este modo, evitar tener que tomar el mandato de un país en ruinas. Es por ello que se lo pudo ver en los últimos días teniendo una activa participación en lograr que el proyecto prospere cuanto antes.
El problema de Obama era cómo no hacer enojar a los votantes luego de apoyar la utilización de sus impuestos para el plan de rescate de las entidades financieras. Es por ello que ensayó las siguientes declaraciones: “Esto no es simplemente para salvar a unos pocos bancos (…) es para evitar que la crisis caiga en una catástrofe…Ésta no es una crisis de Wall Street, es una crisis del pueblo norteamericano…Podemos estar respetuosamente en desacuerdo con el proyecto pero es claro que esto es lo que tenemos que hacer”.
¿Será tan así lo que dice Obama, que el plan de rescate es para evitar un mal peor en el pueblo norteamericano?
Quizás nunca lo sabremos… O quizás, si el plan no resulta todo lo exitoso que se pensaba podía llegar a ser, habremos asistido probablemente al mayor derroche de dinero público de la historia.
Más allá de que uno esté de acuerdo o no con este tipo de planes, hay que tener en cuenta el momento crítico por el que atraviesa el sistema financiero norteamericano en particular (y no solamente el sistema financiero norteamericano), y las consecuencias que podría implicar para la población, su colapso.
Quizás deba entender la población estadounidense que a este punto de la situación a la que llegó la crisis, no les queda otro camino que pagar los costos. Y la cuenta de los mismos puede aparecer bajo diferentes formas: una mayor profundización de la desaceleración económica entrando en recesión, un contexto más que hostil para invertir, colapso del sistema financiero que les impida por un buen tiempo acceder al financiamiento de su consumo, etc, etc.
Imagino que mientras los votantes estadounidenses protestan para que no se apruebe el salvataje, los votantes europeos deben estar deseosos de que el mismo se concretice lo más rápidamente posible. Ya las últimas jornadas han dado muestras que el plan de rescate sirve no solamente para los EE.UU., sino también para Europa. A tal punto le interesa a Europa la aprobación de este plan que el presidente del BCE, Jean Claude Trichet, según refleja Reuters en una nota, consideró que el plan: “Tiene que aprobarse, por el bien de EEUU y de las finanzas globales”.
Mientras tanto, el plan de rescate ya pasó la primera prueba y se prepara para el viernes. Entre los legisladores existe optimismo acerca de las posibilidades de que esta vez el proyecto sea aprobado. El “Wall Street Journal” reproducía las declaraciones de un vocero del republicano John Boehner de Ohio, líder de la minoría que decía: “Creemos que tenemos una mejor chance de aprobar este proyecto que la que teníamos el pasado lunes, pero tenemos que esperar y ver”.
Cuando las posibilidades de que el plan de rescate sea aprobado son más que elevadas, surge inevitablemente la siguiente pregunta: ¿Y qué queda para hacer en caso de que no resulte?
No está claro a cuánto asciende el total de activos tóxicos en poder de las entidades financieras norteamericanas. Tampoco está claro cómo es la salud de las principales entidades financieras del resto de los países desarrollados. Mientras Europa no se decida por elaborar un plan de contingencia, no se observan medidas adicionales que puedan detener la crisis en caso de que supere el poder de contención que tendría el mega plan.
Por más cuestionable que sea, el plan de rescate aparece como el último intento serio por contener la crisis. Habrá que rezar para que funcione.
Nos encontraremos nuevamente mañana,
Horacio Pozzo
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ACERCA DEL AUTOR
Horacio Daniel Pozzo es Licenciado y Magister en Economía de la Universidad Nacional de La Plata. Trabajó como investigador para el Centro para la Estabilidad Financiera y en proyectos de investigación para el Banco Mundial, el BID,entre otros organismos internacionales, especializándose en temas de Gobierno Corporativo y Capital de Riesgo. Fue economista de la Fundación Capital de Argentina especializándose en temas de inflación, política monetaria y sistema financiero. Dicta clases de Macroeconomía II en la Universidad Católica de La Plata. Es autor de varios artículos sobre política monetaria y sistema financiero. Escribe el Latinforme Diario.
