El dólar pierde protagonismo entre Brasil y Argentina

By Horacio Pozzo

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“Es el paso inicial para una futura integración monetaria regional” fueron las primeras palabras del presidente brasileño, Luiz Inacio Lula da Silva, en la firma del acuerdo para la eliminación del dólar como moneda de intercambio entre ambos países (acuerdo denominado: “convenio del sistema de pagos en moneda local”). Que las economías de Latinoamérica están avanzando en su desarrollo económico, ya no quedan dudas. Lo que han acordado recientemente Argentina y Brasil es prueba de ello.

“La alianza estratégica con Brasil se da fundamentalmente porque los dos compartimos una misma visión de la política y la importancia de la integración para volver a conseguir la movilidad ascendente, que es el verdadero progreso”, decía la presidente argentina, Cristina Fernández de Kirchner durante la firma del acuerdo. Imagino que varios de los oyentes habrán deseado que estas palabras se transformen en realidad y que la Argentina comience a ser al menos, parecida a Brasil…

La decisión de eliminar al dólar como moneda para las transacciones comerciales entre Argentina y Brasil no es un hecho menor en pos de la integración monetaria de las economías de la región y en pos de potenciar a la región como un bloque económico.

Claro que esta eliminación de la divisa norteamericana no se producirá de un día para otro, sino que será de manera gradual, siendo su fecha de inicio, el próximo 3 de octubre. A partir de dicha fecha, se podrán transar bienes y servicios tanto en pesos argentinos como en reales, entre ambos países.

Seguramente para aquellos que entienden esta novedad como simplemente dejar de utilizar al dólar, sin otros efectos, les gustaría saber: ¿Qué efectos puede provocar la eliminación del dólar sobre las economías de Argentina y Brasil?

Lo primero que hay que decir, es que el uso de las monedas locales para el comercio bilateral, incrementará seguramente el intercambio comercial entre ambas economías. De hecho, muchos emprendimientos podrán incorporarse al intercambio dado que se logra facilitar las transacciones entre ambos países.

El intercambio directo entre estos países utilizando sus propias monedas, genera además una reducción de los costos de transacción que deriva en una ventaja para las empresas de ambos países en el comercio bilateral en relación a si desearan comercializar con empresas de otros países (aunque formen éstos, parte del Mercosur).

La importancia para el comercio de Argentina de este acuerdo no es menor. Brasil es el principal destino de las exportaciones argentinas representando el 19% mientras que el principal país del cual importa productos Argentina es Brasil, quien representa el 32% de las importaciones.

Para Argentina, este hecho contiene implicancias adicionales y de gran valor para el futuro de su economía. Implica un gran acercamiento con la principal economía de la región y quizás, hasta pueda implicar alejarse, al menos un poco, de la influencia de la Venezuela chavista.

Claro que este acuerdo y otros más firmados durante la visita de la presidente argentina a Brasil, representan un acercamiento hacia dicho país, aunque habrá que observar cuáles son los siguientes pasos que dará la Argentina en relación al mismo, ya que en ocasiones anteriores, los intentos de acercamiento han terminado en amagues y nada más.

Pero para avanzar en dicha integración son necesarias una serie de condiciones sin las cuales, la idea de avanzar hacia una moneda común, o al menos mantener el intercambio en monedas locales, se hace difícil de sostener.

Y esas condiciones se vinculan más con Argentina y con sus políticas económicas. Para que sea factible mantener el comercio entre ambos países, es necesario asegurar el valor de las monedas y para ello, Argentina debe trabajar por la estabilidad de precios.

Ayer se conoció el dato de inflación minorista del mes de agosto en Argentina, elaborado por el Indec y su valor dejó una gran desazón. El dato indicaba 0,5% de incremento en los precios, cuando los analistas privados han cuadruplicado en sus estimaciones dicho valor. El 0,5% representa una señal de poca voluntad de reconocer el problema inflacionario como tal, y de implementar de una vez medidas para enfrentarlo.

Por otra parte, más allá del avance que este acuerdo representa para ambos países, los mismos aún tienen por delante, encontrarle una solución al desequilibrio, se podría decir, casi estructural, de la balanza comercial entre ambos, con un claro sesgo a favor de Brasil.

En este aspecto, el gobierno de Lula da Silva, se había comprometido a trabajar para reducir los grandes desequilibrios existentes en el comercio bilateral, impulsando las compras de productos argentinos por parte de las empresas brasileñas.

Argentina y Brasil han dado un paso más que importante por la integración regional. Esto representa una buena noticia, principalmente para la Argentina que sujeta en cierto modo su destino a una economía pujante y con mucho futuro como lo es la brasileña.

Nos encontraremos nuevamente mañana,

Horacio Pozzo

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ACERCA DEL AUTOR

Horacio PozzoHoracio Daniel Pozzo es Licenciado y Magister en Economía de la Universidad Nacional de La Plata. Trabajó como investigador para el Centro para la Estabilidad Financiera y en proyectos de investigación para el Banco Mundial, el BID,entre otros organismos internacionales, especializándose en temas de Gobierno Corporativo y Capital de Riesgo. Fue economista de la Fundación Capital de Argentina especializándose en temas de inflación, política monetaria y sistema financiero. Dicta clases de Macroeconomía II en la Universidad Católica de La Plata. Es autor de varios artículos sobre política monetaria y sistema financiero. Escribe el Latinforme Diario.

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