Cómo se prepara la Argentina para defenderse ante la crisis
La tormenta derivada de la debacle financiera internacional finalmente llegó a la Argentina y se comienza a manifestar en el sistema financiero y en la economía.
Para colmo las noticias del exterior no ayudan. El real en Brasil se ha devaluado un 45% desde agosto, cuando en la Argentina tan sólo lo hizo un 7%. La Argentina está monitoreando permanentemente la moneda de su principal socio comercial, puesto que la mayor competetitividad brasilera amenaza con taparnos a los argentinos con sus productos, lo que afectaría claramente a la industria local por menores exportaciones argentinas y mayores importaciones del país vecino.
El otro problema que resta competitividad a los productos argentinos es el proceso inflacionario por el que han pasado. Más del doble de la inflación registrada en los países vecinos con los cuales comercia, lo que provoca un encarecimiento de los productos en dólares.
La presidenta Cristina Kirchner ordenó una “fluctuación controlada por el Banco Central”, y no querría que el dólar trepe más allá de los AR$ 3,35. El viernes cerró en AR$ 3,27.
El problema que se crea es cómo evitar quebrar la confianza de los depositantes en pesos, para seguir evitando la dolarización de los ahorros.
“Nosotros seguimos paso a paso lo que ocurre en Brasil y haremos todo lo posible para que el comercio bilateral no se desequilibre, pero los empresarios también van a tener que adoptar nuevas estrategias para no perder competitividad. No es cuestión de quedarse sentados recibiendo los beneficios de un cambio favorable y que cuando la ecuación cambia, esperar que el Estado me lo solucione”, señaló una alta fuente del Gobierno al diario argentino Página 12.
Hay economistas argentinos que están pidiendo un dólar más alto, e incluso a 3,50 pesos, como la titular del Banco Nación, Mercedes Marcó del Pont, y otros en el ministerio de Economía, para luego bajarlo 10 centavos como “castigo” hacia quienes compraron en la escalada alcista hacia 3,50, al igual que ocurrió durante el conflicto con el campo hace unos meses, en que bajó 20 centavos como “castigo” a aquellos que pretendieron especular contra el peso.
El ex-ministro de Economía, Roberto Lavagna, dijo que “ignorar una devaluación del 40 por ciento en nuestro principal mercado competidor es el peor camino posible”.
En un país en que sus habitantes son dólar-dependientes cada vez que se desata una crisis, el pretender llevarlo unos 15 centavos arriba del valor actual, puede ser muy peligroso, se puede desatar la típica histeria argentina en tiempos de crisis, provocar la espiral alcista y el Central tener que vender 10 veces más reservas para frenarlo.
El viernes el Banco Central vendió US$ 450 millones, según estimaciones privadas. El BCRA dijo que apenas había sacrificado US$ 80 millones de sus reservas para aplacar al dólar.
Países de la región tuvieron esta semana que salir a intervenir el mercado cambiario para evitar mayores subas de la divisa estadounidense.
La intención del Banco Central argentino es planchar el dólar en AR$3,35.
Y los industriales que se quejaban porque con un dólar de AR$ 3,07 no podían competir, están siendo prudentes y no apoyan una devaluación abrupta. El presidente de la Unión Industrial Argentina, Juan Lascurain, señaló que “no podemos seguir la devaluación abrupta de Brasil ni la de Chile. Tenemos realidades distintas. Con devaluaciones abruptas hubo experiencias que no fueron buenas en materia inflacionaria”.
Se buscará aumentar la tasa de interés de los plazos fijos para frenar la corrida hacia el dólar. Ya el viernes los préstamos entre empresas se encarecieron y esta semana los bancos pagarían más del 15 % anual para retener depósitos.
Otra de las acciones a tomar es la de reunir a los países del Mercosur para avanzar sobre medidas conjuntas anticrisis. El presidente brasilero Lula da Silva, ya había mencionado la mima idea: una estrategia en común entre los países del bloque.
El empleo también se está viendo afectado en la Argentina. Están habiendo suspensiones de personal y más despidos. El viernes pasado por ejemplo, la planta automotriz Iveco suspendió a todo su personal por 24 horas.











Déje su comentario!