Colombia Quiere Más Petróleo y Menos Inflación
Qué buena suerte tiene mi amigo Alfredo! Gracias a su profesión está recorriendo el continente. Es que Alfredo es geólogo, y con el precio del barril de petróleo por las nubes, tiene trabajo de sobra.
Esto es así porque las principales petroleras están merodeando por toda la región en búsqueda de áreas para explorar. Y aquellos países que garantizan estabilidad institucional y respeto por las leyes son los que más se están beneficiando con este momento. Así por ejemplo, Perú ha logrado exitosamente realizar varias licitaciones de áreas para la exploración de hidrocarburos y ya ha tenido los primeros resultados positivos. Mi amigo Alfredo ya estuvo con su compañía en territorio peruano y ya se está preparando para un nuevo viaje…
Ahora es probable que Alfredo viaje a Colombia, ya que este país, acaba de anunciar que subastará bloques petroleros para exploración de hidrocarburos. Este llamado que está por realizar se ha dado en llamar “Mini ronda 2008”.
Como refleja el site económico “América Economía” (y tal cual me confirmaba Alfredo), en esta “Mini ronda 2008”, se licitarán un conjunto de bloques de tamaño mediano y pequeño repartidos en cinco cuencas de 5,1 millones de hectáreas: Valle Medio del Magdalena-Catatumbo, Valle Superior del Magdalena, Llanos Orientales, Putumayo y Cordillera Oriental, que tienen como característica principal, que la mayoría de ellas cuenta con información geológica y están localizadas en zonas con rico potencial de hidrocarburos.
Sin dudas que representa una gran oportunidad para las empresas petroleras si consideramos las riquezas de hidrocarburos que aún están por ser descubiertas en Colombia (se cree que existen alrededor de 20.000 millones de barriles de petróleo en reservas por descubrir), y de las cuales ya les he hablado en artículos anteriores Mexico y Colombia: polos-opuestos en lo que a petroleo se refiere.
Colombia, al igual que el resto de los países de la región, quiere aprovechar el buen momento del precio del petróleo. Pero además, pretende no estar tan expuesto a su variación ya que el fuerte incremento en la cotización del barril ha venido impactando duramente en los precios internos y es una de las causas principales que explican las presiones inflacionarias que sufre la economía.
Vinculado al tema inflacionario, el incremento de la oferta interna de energía (Colombia no sólo quiere aumentar la producción de petróleo, sino también ha licitado la ampliación de la capacidad energética), no es la única estrategia que está llevando adelante el gobierno de Álvaro Uribe para controlar la dinámica de precios, ahora también buscará atenuar las presiones inflacionarias desacelerando el gasto interno.
Creo que es una decisión acertada la de abandonar la idea de los acuerdos de precios que se había planteado hace unas semanas. No es malo el compromiso de las empresas de querer mantener los precios sin variación, pero el problema es cuando ello no conduce a medidas que tiendan a solucionar las causas que generan el alza y cuando se pretende abusar en magnitud y extensión temporal de los acuerdos de precios. Estas políticas muestran un fracaso constante y ya lo están demostrando nuevamente en Venezuela y Argentina.
La medida fiscal anunciada en las últimas horas para atenuar las presiones inflacionarias, consiste en la reducción del gasto público en $ 1,5 billones de pesos (lo que representa algo así como un ahorro de US$ 858 millones). Algo que cuidó el gobierno colombiano en este recorte es no afectar la política social de gasto público, una acertada decisión tanto política como desde el punto de vista del bienestar de los colombianos.
Si bien les planteo que la medida de reducir el gasto público es positiva, me pregunto: ¿Existe algún efecto negativo que pueda tener esta medida de recorte en el gasto? Depende cómo se quiera mirar esta medida, pero se podría decir que como ello afectará a la demanda interna, se podría pensar en un menor crecimiento en el consumo doméstico. Quizás se pueda pensar en un impacto negativo en la actividad económica en el corto plazo, aunque no de significativa magnitud.
Algo que veo positivo de las políticas que se vienen llevando a cabo en Colombia es que las mismas son consistentes con un crecimiento económico de largo plazo. ¿Qué quiero decir con esto? Que Colombia no está buscando solucionar los problemas que surgen, como el tema inflacionario, con medidas “parche” que sólo solucionan momentáneamente la situación y que que generan consecuencias negativas en el mediano y largo plazo. El gobierno de Colombia se muestra dispuesto a soportar los costos que en el corto plazo implican los shocks adversos como son los incrementos de los precios de la energía y los alimentos, para asegurarse un crecimiento sostenido.
Es por este motivo que Colombia aparece como un país atractivo para apostar a inversiones de mediano y largo plazo. Y una de ellas se relaciona con el sector petrolero.
Nos encontraremos nuevamente mañana,
Horacio Pozzo
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ACERCA DEL AUTOR
Horacio Daniel Pozzo es Licenciado y Magister en Economía de la Universidad Nacional de La Plata. Trabajó como investigador para el Centro para la Estabilidad Financiera y en proyectos de investigación para el Banco Mundial, el BID,entre otros organismos internacionales, especializándose en temas de Gobierno Corporativo y Capital de Riesgo. Fue economista de la Fundación Capital de Argentina especializándose en temas de inflación, política monetaria y sistema financiero. Dicta clases de Macroeconomía II en la Universidad Católica de La Plata. Es autor de varios artículos sobre política monetaria y sistema financiero. Escribe el Latinforme Diario.
