Argentina exporta su modelo al mundo

By Paola Pecora

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Qué voy a hacer, je ne sais pas (no lo sé)…
Qué voy a hacer je ne sais plus (ya no sé más)…
Qué voy a hacer je suis perdu(e) (estoy perdida)…
Qué horas son mi corazón…
(“Me gustas tu”, Manu Chao)

Eran las 4:25 de la madrugada del jueves 17 de julio, cuando Julio César Cleto Cobos, vicepresidente de la República Argentina presidiendo el Senado anunciaba, en un renunciamiento histórico en la historia del país, que su voto de desempate sería negativo a la votación de la Resolución 125 enviada al Congreso de la Nación por el Poder Ejecutivo para su ratificación.La resolución tan polémica se caía de hecho. La gente festejaba.

El gran porcentaje de la población argentina que acompañaba el rechazo a la norma estalló, a esa hora en las calles o a la mañana siguiente al abrir los diarios.

Esta resolución vigente desde el 11 de marzo, impuso un aumento de las retenciones impositivas y móviles para la soja y el girasol. Al precio actual de la soja, el impuesto hoy es del 50% al productor.

Se generó en estos más de cuatro meses de conflicto agropecuario en la Argentina una desaceleración en la economía ya inevitablemente palpable y que notábamos en El conflicto agropecuario no logra tapar los problemas de la economía argentina.

El gobierno sigue difundiendo un índice de crecimiento chino intolerable y de inflación suiza sugeridos por mentes pinochescas, y logra crispar cada vez más a la población, ya muy harta de las falacias de los gobernantes argentinos.

Dejando de lado la iniciativa que hizo votar al vicepresidente en contra de su propio gobierno -que creo está íntimamente ligada tanto a una instancia marítima comparable a la del Titanic y la búsqueda del bote, como al intento de pacificación de la alborotada población- quiero referirme concretamente a sus razones y a los puntos que hacen a esta resolución inviable, y que son: la triple inconstitucionalidad que conlleva, la destrucción de la operatoria en los mercados de futuros, la concentración de riqueza y la peligrosa concentración de recursos en manos del poder central.

Inconstitucional, porque no son atribuciones del Congreso Nacional ‘ratificar resoluciones’, sino abrir proyectos y legislar.

Inconstitucional, porque toda materia impositiva debe ser decidida en el Congreso, y no puede estar delegada en el Poder Ejecutivo. (Art. 75. inciso 1° “Corresponde al Congreso: Legislar en materia aduanera. Establecer los derechos de importación y exportación, los cuales, así como las avaluaciones sobre las que recaigan, serán uniformes en toda la Nación.”)

Inconstitucional porque es confiscatoria. (Art.17 “La confiscación de bienes queda borrada para siempre del Código Penal argentino”. Y la Corte Suprema a través de una serie de fallos en el pasado, ha dejado sentado que, si se llega a absorber más del 33% de la renta por un cierto número de años, el impuesto es confiscatorio).

Destrucción de la operatoria de los mercados de futuros: este impuesto fija precios máximos, lo que elimina la volatilidad, esencia vital de los mercados de futuros. “El esquema de retenciones móviles generó una reducción del 70% de los volúmenes negociados, prácticamente la desaparición de operaciones para una nueva cosecha (2008/09), la falta de negociación de opciones (seguros de precios) y la ausencia de ventas a plazo en el mercado físico de las Bolsas de Cereales”, señalaba el Matba (Mercado a Término de Buenos Aires) y el Rofex (Mercado a Término de Rosario).

Concentración de la riqueza: los pools de siembra frente a los pequeños y medianos productores: el pool de siembra es un grupo de inversores que alquila campos por un tiempo determinado, logrando así una mayor escala que se traduce en menores costos, mayor productividad y rentabilidad. La mayoría son fideicomisos financieros, exentos del impuesto a las ganancias.

La concentración de recursos en manos del gobierno nacional: por ser un impuesto que se cobra sobre las exportaciones, no son coparticipadas las provincias. Los gobernadores furiosos porque algunos que no se benefician con la discrecionalidad del manejo de fondos por la Caja Central, ya no pueden pagar sueldos, entre otras cosas.

Desde el gobierno se afirma que los mayores precios internacionales elevarán los precios internos, entonces la idea de esta resolución es aumentar las alícuotas impositivas para desalentar la venta externa, abastecer el mercado interno y bajar sus precios. Esta política genera una retracción en la oferta, lo que a su vez generará mayores presiones sobre los precios (los pequeños y medianos productores agropecuarios alertan que plantarán menos trigo por el fuerte aumento de los precios de los insumos que no pueden absorber en la misma proporción que los pools de siembra porque operan a mayor escala. Eso los hace menos competitivos también).

“Supongamos que el país que imponga un impuesto a la exportación sea un país “grande”, en el sentido que controla una gran parte de la oferta mundial del bien gravado. Un país grande tiene poder de mercado en el mercado mundial. Consecuentemente, las variaciones en su volumen exportable afectará el precio internacional. Mientras reduce sus exportaciones, el precio internacional del producto subirá”, decía un informe del World Trade Organization.

La política agropecuaria de Brasil es exactamente contraria a la Argentina: subsidia a sus productores en vez de aumentarles los impuestos, y aumenta su producción agropecuaria en vez de generar menor producción derivada de menor incentivo a la inversión en el sector. Un chiste corre en Brasil por estos días: hay que tomar un diario argentino y hacer todo lo contrario en materia agropecuaria. Estos son los resultados

Y también estos: inflación en Brasil: alrededor de 6,5% (margen superior de la meta de su Banco Central); inflación en Argentina… mejor que lo diga otro: el Centro de Investigación en Finanzas de la Universidad Torcuato Di Tella indicó que la inflación media “se mantiene en treinta por ciento, duplicando el dato de julio de 2007″. Hay economistas privados que se atreven a una tasa aún mayor, 40%.

Según Mercopress, de Uruguay: “Merrill Lynch (NYSE:MER), Barclay’s (NYSE:BCS) y Crédit Suisse (NYSE:CS) están recomendando a sus clientes deshacerse de sus activos en pesos en la Argentina, ya que estiman que tarde o temprano el Banco Central deberá ceder en la disputa con el dólar en el mercado local. De acuerdo a una encuesta de Bloomberg, una mayoría de analistas cree que el dólar estará costando AR$ 3,20 hacia fin de año, de AR$ 3,05 que vale hoy.

Pero el gran temor es la continuación de las actuales políticas económicas que pueden llevar a una crisis comparable a la de 2001/02, cuando la economía argentina se derritió, a menos que haya una corrección masiva en los cálculos de índices económicos (como inflación minorista), eliminación de subsidios (energía y transporte mayormente) y una suba en las tarifas de servicios públicos, entre otras cuestiones a abordar”.

La economía argentina depende mayormente del financiamiento externo y de los precios internacionales de las materias primas. Los ciclos de ‘stop and go’ se repiten incansablemente en la historia: las políticas económicas de los gobernantes de turno se nutren de los excesos de liquidez internacional o de las subas de precios agrícolas, y gastan todo lo que tienen y lo que no, se endeudan (este gobierno tiene el financiamiento externo cerrado), y luego de ciclos de 7-10 años terminamos pagando todo de golpe todos, menos aquellos que nos endeudaron., claro está.

A lo mejor sería interesante crear algún fondo anticíclico para capear mejor los ciclos negativos internacionales y la falta de liquidez. Difícil en países como la Argentina, en que el horizonte de planeamiento se extiende no más allá del último día de permanencia en el ejercicio presidencial.

La presidenta Cristina de Kirchner cuenta hoy con una oportunidad de oro en sus manos: llamar a una gran mesa de concertación estilo Pacto de la Moncloa, pero sincero, sin dobles intenciones ni intentos de ventajismo político ni revanchismo salvaje. Ha consumido su capital político a pasos agigantados en tan sólo 7 meses. Su imagen positiva ha caído por debajo del 20%. Ante esta evidencia no queda otra que girar el timón y emprender el rumbo contrario al actual.

Destrabar el conflicto con el campo, derogando la Resolución 125 es el mejor inicio para comenzar. Delinear un profundo programa agropecuario federal que nos permita duplicar la producción, ya que el mismo sector agropecuario ha dicho que hay capacidad disponible para hacerlo, es cuestión de voluntad y consenso entre las partes.

El pueblo argentino le tiró la pelota… y si Cristina no la agarra con las manos, puede… peligrosamente golpearla.

*** Fue la mayor suba diaria jamás experimentada por las acciones financieras en Nueva York, el miércoles pasado. Sin embargo, ninguna compañía quisiera detentar ese récord, considerando el colapso que sufrieron esas compañías en el mercado bursátil el lunes: una de las bajas más profundas desde los años ‘80.

Bank of America (NYSE:BAC) subió un 22%, JPMorgan (NYSE:JPM) un 16%, Wells Fargo (NYSE:WFC) un 33%, Fannie Mae (NYSE:FNM) y Freddie Mac (NYSE:FRE) un 30%…

El BKX subió un 30% y el XLF un 17% entre el martes y el miércoles.

“Depositantes de la institución financiera pasaron largas horas por segundo día el martes, en el calor veraniego, con multitudes furiosas en varias sucursales y clientes con grandes cuentas protestando por problemas en retirar sus ahorros”…

¿Argentina 2002? No, Estados Unidos 2008.

Si bien las causas que llevaron a una institución financiera estadounidense a ser intervenida por el gobierno son distintas a las argentinas, el pánico que corre es, si no el mismo, similar entre ahorristas.

La Argentina sufrió una corrida generalizada contra su sistema financiero, con congelamiento y pesificación de depósitos, que terminó en una severa crisis económico-financiera y posterior default generados por la ineptitud de un gobierno y un mal contexto externo.

La idea del ministro de economía de entonces, era lograr la mayor cantidad posible de ciudadanos “bancarizados”, es decir que operaran a través de sus cuentas bancarias en el circuito formal.

El efecto fue exactamente el opuesto: la gente terminó “colchonizando”, es decir poniendo sus billetes debajo del colchón.

En EEUU ha sido la irresponsabilidad en la asignación crediticia de las instituciones financieras a sus clientes y en la securitización de instrumentos hipotecarios de riesgo que llevó al sector a colapsar.

Fue el turno de IndyMac (OTC:IDMC) el viernes pasado, la séptima entidad financiera en caer desde que comenzó la crisis hipotecaria hace un año.

“En el segundo día del colapso de IndyMac, la policía controló la multitud de clientes en fila luego de la medianoche que intentaba retirar sus ahorros del banco, luego que el banco reabriera el lunes bajo la intervención de la Federal Deposit Insurance Corporation (FDIC), Corporación Federal Aseguradora de Depósitos, que garantiza los ahorros de cualquier cuenta hasta US$ 100.000 y hasta US$ 250.000 en una cuenta de retiro”, según CBS.

“El escepticismo permanece ligado a todas las cuestiones relativas al crédito”, dijo Alan Gayle, estratega senior de Trusco Capital Management en Atlanta, según The Boston Globe.

El problema es que no son sólo las instituciones que han operado instrumentos financieros de riesgo hipotecario, sino que todas las instituciones financieras en EEUU están amenazadas con deudas crecientes en una economía desacelerada, con riesgo de espiralización con caídas bursátiles y huida de sus clientes.

Decía no muy esperanzado Stuart Plesser analista de Standard & Poor’s a Associated Press: “lo peor está por venir en el sector financiero. El consejo que tengo para darle al inversor es el de mantenerse alejado de los valores financieros”.

Los inversores se están preguntando en estos momentos: ¿qué institución será la próxima en caer? Hay estimaciones que señalan que entre 100 y 150 entidades bancarias podrían cerrar en los próximos 18 meses, según AP.

“Las pequeñas y medianas instituciones dentro de la banca comercial son las más amenazadas. Marshall & Ilsley, Sun Trust Bank, First Horizon National, BankUnited Financial, National City… mismo los bancos nacionales como Washington Mutual (NYSE:WM) y Wachovia (NYSE:WB).

“La mayoría de los bancos están fuera de peligro y sólidos”, informó el lunes la presidenta de la FDIC, Sheila Bair en CNBC.

Pero varios analistas remarcan que IndyMac no formaba parte de la lista gubernamental de los 90 bancos en dificultades al 31 de marzo de 2008. O sea…ven hasta donde pueden.

Según LA Times, no es la única falla esta en la FDIC: la clienta Noelle Gabay, dijo fue a chequear su saldo en línea y decenas de miles de dólares se habían esfumado. Cuando se presentó en las entidades, se encontró con colas de cientos de personas y con empleados muy poco colaboradores. Tenía US$ 213.500 y el banco sólo le dio US$ 99.000.

“Mi confianza en FDIC desapareció. La pregunta es ¿cómo, dónde ponemos nuestro dinero? ¿Compramos colchones más grandes?”

Esperemos no llegue la “colchonización” también allí.

Hasta el Viernes,

Paola Pecora

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ACERCA DEL AUTOR

Paola PecoraPaola Pecora es la Editora en Jefe de Latinforme.com. Ha trabajado en el sector financiero durante 17 años, como asesora, trader y analista técnica y fundamental de mercados financieros internacionales. Trilingüe, de visión contrarian e independiente (demasiado a veces) la convierten en referente indispensable a la hora de evaluar y escoger oportunidades de negocios internacionalmente. Es actualmente asesora en mercados financieros de la consultora internacional Gerson Lehrman Group y ha sido editora de MoneyWeek Edición Sudamericana. Su columna sale los viernes en Latinforme Diario.

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