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¿Cuánto han influido las elecciones presidenciales de los EE.UU. en el plan de rescate?

¿Cuánto han influido las elecciones presidenciales de los EE.UU. en el plan de rescate?

“Deja que yo me encargo, yo pago la cuenta”… ¡Qué lindo es escuchar estas palabras de un amigo cuando por ejemplo se sale a cenar, se comió de manera abundante y se sabe que la cuenta no va a ser para nada modesta!

Eso mismo fue lo que hizo el gobierno norteamericano con los activos tóxicos de las entidades financieras estadounidenses empachadas por haberse devorado a los mismos (aunque dicha propuesta aún debe ser aprobada por el Congreso de los EE.UU.). El tema es que el gobierno paga la cuenta con dinero que le es propio a los contribuyentes estadounidenses. Y para peor del caso, es que la cuenta ascendería a nada más ni nada menos que US$ 700.000 millones (y hasta puede ser mayor que dicho valor).

Seguramente muchas familias estadounidenses deben estar por estos momentos más que molestas con el secretario del Tesoro ya que esta propuesta es totalmente contraria a lo que había prometido una semana antes.

Para muchos ciudadanos, el plan representa un mal uso de los recursos de los contribuyentes. Es que como plantea el senador republicano Brad Sherman, para muchos, este plan consiste en: “Les das un buen dinero y a cambio ellos te devuelven lo peor de lo peor”.

Para una palabra autorizada en estos temas, el premio Nobel de Economía Joseph Stiglitz, el plan de rescate es “monstruoso” para los contribuyentes estadounidenses. Para peor, Stiglitz opinó para el diario alemán Frankfurter Allgemeine Sonntagszeitung (FAS) que el mismo: “No es más que una solución a corto plazo”. Con palabras más que simples, Stiglitz decía: “Ponemos las inversiones de riesgo en manos de los contribuyentes”.

Este rescate no es menor ya que el mismo representa alrededor del 5% del PBI estadounidense. La medida no tiene comparación con ninguna otra tomada desde la crisis de 1929.

Más allá del anuncio de la propuesta y de la euforia generada el pasado viernes en los mercados mundiales, la misma debe pasar por una dura prueba en el Congreso de los Estados Unidos para alcanzar su aprobación. Los legisladores demócratas anticiparon el fin de semana su descontento porque el plan de rescate, no contempla asistencia para el norteamericano medio y porque es más caro de lo que la Casa Blanca les había advertido que sería, en reuniones secretas realizadas con anterioridad.

El líder de la mayoría demócrata en el Senado, Harry Reid, explicaba claramente esta posición: “Para evitar un agravamiento de la crisis y dar vuelta esta economía, la propuesta no sólo debe ocuparse de los temas estructurales de fondo en los mercados financieros, sino también proteger a los contribuyentes y fortalecer la clase media”.

Antes del inicio del debate en el Congreso, el cual se suponía desde un comienzo muy duro, Henry Paulson les transmitió unos mensajes a los legisladores en los que pretendió hacer que decidan bajo presión y haciéndolos responsables de las consecuencias: “Si el plan no se aprueba, que el cielo nos asista… Si no lo hacemos, habrá un desastre en los mercados”.

No se puede predecir con seguridad qué pueda llegar a ocurrir con el debate del plan de rescate en el Congreso estadounidense. Tampoco existe la plena seguridad de que dicho mega rescate sea la solución definitiva del problema para el sistema financiero de los Estados Unidos. Más allá del desenlace, sin dudas el anuncio de este plan causó mucha sorpresa y dejó muchos interrogantes…

¿Qué pudo haber llevado al gobierno de los EE.UU. a tomar tan costosa decisión?

La influencia de la cuestión electoral no es menor sobre la política económica en sus meses previos. Si bien a la Reserva Federal de los Estados Unidos la decisión de no iniciar el ciclo ascendente de tasas le ha salido bien, la misma respondió más a cuestiones políticas que al convencimiento propio de los miembros de la Fed acerca de que ése era el camino correcto. De hecho, ante la poca eficacia de la política monetaria en reanimar a la economía estadounidense y ante el incremento de las presiones inflacionarias, lo más conveniente hubiera sido enviar señales al mercado mediante un incremento en las tasas de referencia. El agravamiento de la crisis, ayudó a la Fed ya que profundizó la desaceleración económica (eso quizás se vea más adelante) y limitó las presiones inflacionarias al impactar sobre los precios internacionales de los commodities (en especial para EE.UU., del precio del petróleo).

Quizás el tema electoral haya sido el factor que le diera origen a este mega plan de rescate. Esta es una hipótesis la cual considero probable, en un principio no me parecía un factor determinante para llevar a cabo esta medida. Aunque en la nota publicada en el site chileno, “Diario Financiero” al respecto, en donde uno de los párrafos decía: “En las encuestas, los votantes tradicionalmente confían más en los demócratas en asuntos económicos, por lo que las lágrimas en Wall Street deberían ayudar a Obama”, me hace pensar en que el motivo electoral pudo haber jugado un rol más importante que el estimado en un principio.

Para colmo de males, John McCain había creído en las palabras del secretario del Tesoro estadounidense, de que el gobierno no tenía pensado seguir ayudando a las entidades financieras en problemas. Fue entonces que McCain se declaró a favor de la decisión del gobierno de George Bush, que implicó la caída de Lehman Brothers (NYSE:LEH). Luego del inesperado cambio de parecer del gobierno estadounidense, McCain tuvo que salir de nuevo a justificar dicha acción (imagino que le habrá pedido un consejo a Paulson sobre cómo cambiar radicalmente de parecer en cuestión de horas), lo cual lo ha dejado no tan bien parado.

Está claro que el agravamiento de la situación de crisis del sistema financiero estadounidense, claramente es un factor que beneficia a Barack Obama.

El candidato demócrata, no dejó pasar esta oportunidad para criticar al gobierno republicano y a su competidor: “Es el veredicto final de la filosofía económica fallida de los últimos ocho años…El senador McCain ha apoyado esta filosofía durante sus 26 años en Washington”.

Habrá que esperar la continuidad de los acontecimientos para poder darle una respuesta a los múltiples interrogantes que rodean al anuncio del mega plan de rescate. Me inclino a pensar que la necesidad de ponerle un freno a la continuidad de la crisis que aumentaba a cada momento su gravedad, al tiempo de intentar iniciar el camino de la recuperación del sistema financiero estadounidense, haya sido el factor determinante de esta decisión. El tiempo dirá si fue ésta la decisión correcta.

Nos encontraremos nuevamente mañana,

Horacio Pozzo

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