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¿Cómo se modifica el contexto económico chileno a raíz de la crisis financiera internacional?

¿Cómo se modifica el contexto económico chileno a raíz de la crisis financiera internacional?

El turno del análisis de la crisis financiera internacional sobre las perspectivas de crecimiento de los países latinoamericanos lo tiene hoy Chile.

En el último artículo en que analizaba la realidad de la economía chilena, hace ya más de un mes, Chile deberá convivir con la inflación por un buen tiempo no había muchas dudas acerca de que el problema inflacionario era la principal amenaza para Chile, quedando los problemas energéticos y de crecimiento económico en un segundo plano.

De hecho, el problema inflacionario era tal, que el mismo presidente del Banco Central de Chile, José De Gregorio, reconocía que la entidad que preside no podría lograr que los niveles inflacionarios de la economía chilena, se puedan ubicar dentro del rango establecido por las metas de inflación para antes del tercer trimestre del 2010.

Es que la influencia inflacionaria de factores externos se encontraba fuera de control para una economía como la chilena, altamente dependiente del precio de la energía.

Pero el cambio radical en los precios internacionales de los commodities en general y de la energía en particular (inimaginable hace unos meses, aunque no improbable), conjuntamente con el efecto que la crisis, traducida en estancamiento económico mundial, tendrá sobre el crecimiento de la economía chilena, han cambiado el contexto externo e interno en el que se desarrolla la política monetaria, por lo que, si bien las autoridades del Banco Central de Chile aún no lo han reconocido, se puede producir con mayor rapidez la reducción de la dinámica de la tasa de inflación hacia dentro de las metas establecidas por la autoridad monetaria.

Además de transformarse en un factor positivo para la atenuación de las presiones inflacionarias en la economía chilena, la crisis financiera internacional ha provocado un fuerte debilitamiento de la moneda local. En los primeros meses del año, existía gran preocupación por parte de los sectores productores de bienes transables en Chile ante la fuerte apreciación del peso chileno, lo cual llevó al Banco Central a realizar intervenciones diarias en el mercado de divisas con el objeto de limitar la apreciación de la moneda chilena.

Durante lo que va del 2008, el dólar en Chile pasó de un mínimo de $ 431,22 a niveles máximos de $ 637,35, ubicándose actualmente en torno a los $ 622. Si bien este valor de la moneda chilena puede ser positivo en términos competitivos y muy bienvenido para los productores de bienes y servicios transables, habrá que seguir con atención cómo será su impacto sobre la dinámica inflacionaria (se puede esperar que sea bajo en un principio dada la desaceleración económica), ya que puede resultar peligroso en dicho sentido.

Como toda crisis, la actual, de gran magnitud por cierto, afectará al crecimiento de la economía chilena tanto desde su incidencia en la desaceleración de su demanda externa como de su demanda interna.

La demanda externa de la economía chilena está y seguirá siendo afectada por los menores precios de su principal commodity de exportación que es el cobre, el cual cerró en la jornada de ayer en su nivel mínimo de los últimos 33 meses al cotizar en US$2,13 por libra. Las exportaciones industriales chilenas, las cuales han crecido un 16,1% entre enero-agosto de 2008, totalizando US$ 15.072 millones, también se verán afectadas por la crisis, más por el lado de las cantidades que por el de los precios.

En lo referente a la demanda interna, la crisis financiera internacional afectará a la economía chilena provocando un menor nivel de consumo y de inversión. Y no solamente la incertidumbre del contexto provocará este comportamiento de la demanda interna, sino también, la menor disponibilidad de financiamiento bancario afectará a la misma.

Es en respuesta a lo anterior, que el gobierno de Bachelet anunció esta semana un plan por US$ 850 millones para mejorar el acceso a financiación de las exportadoras y PyMEs. Las PyMEs son el segmento de empresas que peor sufren la restricción de financiamiento ante turbulencias en los mercados financieros.

Por otra parte, el gobierno chileno anunció también que licitará excedentes fiscales por US$ 700 millones para mejorar la liquidez de los bancos. De este modo, se busca que el sistema financiero se encuentre en buena forma para poder continuar generando financiamiento y que ello no limite la demanda interna.

Pero una de las mayores preocupaciones de las autoridades chilenas se relaciona con el posible efecto negativo que la crisis pueda tener sobre las inversiones energéticas.

En este sentido, el ministro de Energía de Chile, Marcelo Tokman, advirtió que la crisis financiera internacional podría afectar los proyectos de inversión en ese sector y en la economía del país en general, al incrementar la desconfianza y el costo del crédito.

Las inversiones en el sector energético son claves para que la economía chilena pueda reducir su fragilidad y poder sostener un crecimiento continuo. Tokman, reconocía la debilidad energética de Chile al decir: “Dos tercios de la energía que consume Chile son importados, lo que hace muy dependiente al país de lo que ocurre en los mercados internacionales”.

Las inversiones energéticas son necesarias para ampliar las fuentes energéticas del país, ya que, según afirma Tokman, la situación por la que ha atravesado la economía chilena en el último tiempo: “reafirma la necesidad de contar (en Chile) con una menor dependencia respecto a combustibles fósiles, una menor dependencia del exterior, y de su único proveedor de gas natural (Argentina)”.

La crisis financiera internacional, si bien genera costos para la economía chilena en términos de producto y empleo, presenta una buena oportunidad para lograr un mayor control sobre los problemas inflacionarios y, al reducir la demanda, le da un tiempo al país para poder reacomodar su matriz energética y fortalecerla de modo tal que pueda estar preparada para los desafíos que el crecimiento económico le deparará en el futuro.

Una matriz energética diversificada y menos dependiente de los recursos externos, es además una muy buena herramienta para controlar la inflación ya que tendrá menos incidencias de lo que ocurra en el exterior.

Nos encontraremos nuevamente el próximo martes,

Horacio Pozzo

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