¿Cómo se Benefician las Empresas Brasileñas con un Real Fuerte?
La fortaleza relativa de las monedas latinoamericanas siempre ha sido un tema de tensiones entre los diferentes sectores económicos en los países de la región. No es extraño observar a los sectores de bienes y servicios exportables o que compiten con aquellos importados (bienes “transables”), generar presión al gobierno para lograr una moneda local débil que mejore la competitividad de los productos nacionales y dificulte el ingreso de aquellos productos extranjeros.
Pero las modernas políticas monetarias de metas de inflación que se vienen llevando a cabo en la mayoría de los países sudamericanos les imponen restricciones al manejo del tipo de cambio, el cual no se puede mantener con facilidad en el nivel deseado. Ello se observa claramente en la evolución del real brasileño, cuyo valor por dólar, descendió por debajo de los R$ 1,70, por primera vez desde 1999.
¡Qué lejos ha quedado esa época en donde los argentinos invadían las playas brasileñas y traían a su regreso toda clase de productos! Es verdad que los argentinos siguen yendo a Brasil, pero actualmente no es un destino turístico tan accesible como en aquellos años. En cambio, los brasileños están invadiendo los centros turísticos argentinos. De esto puedo dar fe, ya que en mi estadía en Bariloche durante el mes de diciembre, podía ver por todas partes, contingentes de turistas hablando en portugués.
Motivos sobran para justificar esta fortaleza del real: la semana pasada se dió a conocer que Brasil tiene más reservas internacionales que deuda externa, con lo cual, se puede decir que ello lo transforma en un acreedor neto. Ello suma para la inminente mejora en la calificación que lo convertiría en grado de inversión (contra lo que están especulando los inversores). La política monetaria, que muestra un sesgo de tasas de neutral a alcista por las presiones inflacionarias, contribuye también a la fortaleza del real.
Es verdad que el tipo de cambio apreciado ha dificultado la competitividad de las empresas brasileñas y ello se ve en parte reflejado en la dinámica de la cuenta corriente de Brasil. Sin embargo, el ritmo de apreciación que viene observando el real no ha resultado un obstáculo para el crecimiento de sus empresas, ya que ellas han encontrado oportunidades dentro de las debilidades que esta situación genera.
Con un real fuerte, todo está barato en el exterior para los brasileños, hasta la compra de empresas, y es por ello que desde hace algunos años, vienen realizando adquisiciones estratégicas de empresas en el exterior.
Mediante esta estrategia, las empresas brasileñas están llevando a cabo un proceso de expansión internacional que no sólo se limita a Latinoamérica, sino que también abarca a mercados como los EE.UU. y Canadá. En el mes de julio de 2007 por ejemplo, el grupo siderúrgico Gerdau S.A. (NYSE:GGB; BVSP:GGBR3) (el mayor productor de aceros largos de América), se quedó por US$ 4.220 millones con el control de la estadounidense Chaparral Steel Company.
En Latinoamérica, las empresas brasileñas han comprado, desde el 2002, empresas en Argentina por más de US$ 6.000 millones. Los sectores en los que las firmas brasileñas invirtieron son muy diversos: calzado, textiles, alimentos, construcción, petróleo, siderurgia, bebidas, etc.
La expansión internacional en el sector cárnico, mediante la adquisición de plantas en la Argentina, Uruguay, EEUU, Australia, Japón e Italia, es tal que las plantas exportadoras con bandera brasileña repartidas en distintos continentes representan el 51% del negocio mundial cárnico.
Otro de los factores que, junto a un real fuerte, posibilitan este proceso de expansión internacional, es el acceso al financiamiento. En Brasil el Banco Nacional de Desarrollo, es el principal banco de financiamiento de las empresas brasileñas. En opinión de Jorge Vasconcelos, economista argentino de la Fundación Mediterránea: “las empresas grandes de Brasil, a pesar de las altas tasas de interés para el mercado interno, recurren al BNDES, que les financian créditos al 7% anual. Además, cuentan con una amplia salida al mercado externo de capitales, ya que el riesgo país de Brasil es bajo”.
Este proceso de internacionalización de las firmas brasileñas va a seguir durante este año con buen ritmo. Gerdau, que ya tiene subsidiarias en Argentina, Chile y Uruguay, planea aumentar su participación accionaria en las siderúrgicas chilenas Diaco SA y Del Pacífico. El sector financiero y el de infraestructura son otros de los sectores a los que están mirando desde Brasil. También Petrobrás (NYSE:PBR; BVSP:PETR3), tiene ambiciosos planes de expansión (con un plan para destinar US$ 7.500 millones para negocios en el exterior hasta 2010).
Con la internacionalización, las compañías brasileñas ganan en competitividad e incrementan su liderazgo regional. Esto potencia la capacidad de generación de ganancias que tienen y por ello aumenta el atractivo para el inversor.
Nos encontraremos nuevamente mañana,
Horacio Pozzo











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