¿Argentina pagará por sus pecados?
El viento de cola que ha beneficiado a la Argentina desde el estallido de su crisis allá por finales del 2001, parece que ha llegado a su fin. Así como el contexto internacional más que favorable ha sido un factor clave en la recuperación y crecimiento de la economía argentina, hoy puede transformarse en el elemento desestabilizador de la misma.
Pero ¿Es realmente el contexto internacional el factor determinante de lo que pueda ocurrirle a los argentinos? Probablemente, el principal problema de Argentina es la fragilidad de una economía que con mucha facilidad se hace dependiente de factores que no son de su dominio y que no sabe aprovechar los buenos tiempos para fortalecer su economía. A la Argentina se la puede comparar con aquellos jóvenes que piensan que la juventud dura toda la vida y es por eso que no se preparan para el ciclo siguiente de sus vidas…
Es por ello que, Argentina durante los últimos años no hizo los deberes y ahora es cuando su economía será sometida a una verdadera prueba.
Con el agravamiento de la crisis subprime que está golpeando a los mercados financieros, los inversores internacionales están desarmando sus posiciones riesgosas. Lógicamente y como no podía ser de otra manera, uno de los primeros países en la lista de inversiones de riesgo es la Argentina. Y esa huída de los títulos públicos argentinos se ve reflejada en la evolución de su cotización que muestra un riesgo país que ha pasado la barrera de los 900 puntos básicos y se acerca decididamente a superar los cuatro dígitos.
El site argentino “La Nación”, se refería en una nota a esta cuestión, diciendo que la reacción del mercado muestra que el pánico global potencia las prevenciones que los inversores vienen mostrando respecto a la evolución y perspectivas de la economía argentina. Los capitales en activos argentinos se han vuelto muy sensibles a cualquier noticia negativa.
En su intento por retornar a los mercados, la Argentina tiene por delante que cerrar la cancelación de la deuda con el Club de París. La decisión de pagar de una sola vez US$ 6.700 millones que se estimaba era la deuda que Argentina mantiene con los países miembros del Club de París, parecía ser la puerta de una solución rápida de la propuesta, pero cuestiones vinculadas a la estimación final de la deuda de Argentina (el responsable del club, el francés Xavier Musca reclama US$ 7.900 millones), y el problema de los holdouts, han obstaculizado el desenlace.
En un artículo publicado en el site económico “Ieco Clarín”, se reproduce la opinión de una fuente que participa de las negociaciones, que decía en relación a la influencia que pueden tener los holdouts en la aceptación o no por parte del Club de París a la propuesta argentina: “Japón e Italia siguen en posiciones intransigentes y beligerantes sobre la responsabilidad argentina frente a los bonistas”.
Una conocida por los argentinos, la ex número dos del FMI, Anne Krueger, decía en relación a esto: “La Argentina puede hacer lo que quiere, pero no le conviene quedar aislada del mercado de capitales”. Con esto, Krueger quería insinuar que la Argentina debe rendir cuentas ante los mercados financieros internacionales si es que pretende retornar a ellos.
Más allá de que Argentina pueda sortear la cancelación de la deuda que mantiene con el Club de París, el acceso a los mercados financieros no aparece como algo sencillo y mucho menos, de bajo costo.
Por otra parte, la crisis financiera internacional está repercutiendo en los precios de los commodites, tanto de energía como de alimentos. La caída en las cotizaciones produce un efecto positivo en las economías al reducir las presiones inflacionarias. De hecho, la tasa de inflación minorista en los EE.UU. y la zona del euro, se han visto reducidas producto principalmente de la caída en el precio del petróleo.
Pero para el caso de Argentina, la caída en dichos precios internacionales, si bien puede ayudar a limitar las presiones inflacionarias, no lo hacen en gran medida debido a que el problema inflacionario que tiene el país responde mayormente a factores internos.
Es más, la caída en los precios internacionales de los commodities agrícolas está afectando negativamente en la economía argentina, tanto al sector agrícola como al gobierno nacional. Es que el superávit fiscal del gobierno nacional se apoya en buena medida en las retenciones a las exportaciones agrícolas por lo que la caída en sus valores es un golpe duro en un momento en donde el gobierno argentino necesita recaudar.
Ante el agravamiento del panorama y las oscuras perspectivas del escenario internacional, uno entiende que la Argentina debe experimentar una reacción e iniciar cambios de fondo para no recibir con dureza el impacto de este escenario negativo… Pero: ¿Reaccionará el gobierno argentino? Viendo las declaraciones de la presidente argentina, Cristina Fernández de Kirchner, reproducidas en el site de “Terra”, ante los acontecimientos recientes en los mercados financieros mundiales con epicentro en los EE.UU., pareciera ser que no. La presidente argentina decía: “Estamos en un momento de profunda introspección con nosotros mismos, viendo como ese primer mundo que nos habían pintado en algún momento como meta a la que debíamos llegar, se derrumba como una burbuja…Y aquí (estamos) modestos y humildes los argentinos con nuestro proyecto nacional, con nuestros propios esfuerzos. Aquí estamos firmes y dispuestos a seguir enfrentando el presente y el futuro”
Las declaraciones de la presidente argentina, no hacen otra cosa que reafirmar el pensamiento expresado recientemente por Anne Krueger acerca de que la Argentina tiene tres pecados: hacer lo que se le da la gana, quedar aislada de los mercados y tener mediciones oficiales incompatibles con otras fuentes.
Para colmo de males, los mercados financieros tomaron de manera negativa la decisión de la Reserva Federal de los EE.UU. de dejar invariable la tasa de interés de referencia. Bucky Hellwig, Vicepresidente de Morgan Asset Management, en declaraciones reproducidas en el site argentino “La Nación”, decía acerca de la decisión de la Fed: “Un recorte de 25 ó 50 puntos básicos podría haber ayudado a calmar los mercados. No creo que ya hayan rebajado (las tasas) lo suficiente, la Fed necesita rebajar el costo del crédito a corto plazo aún más para generar una situación en la que las compañías financieras puedas fomentar sus ganancias”.
Con esta decisión de la Fed, la inestabilidad en los mercados financieros promete permanecer, al menos por algún tiempo. Ello, ¿Hará que Argentina pague por sus pecados?
Nos encontraremos nuevamente mañana,
Horacio Pozzo
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ACERCA DEL AUTOR
Horacio Daniel Pozzo es Licenciado y Magister en Economía de la Universidad Nacional de La Plata. Trabajó como investigador para el Centro para la Estabilidad Financiera y en proyectos de investigación para el Banco Mundial, el BID,entre otros organismos internacionales, especializándose en temas de Gobierno Corporativo y Capital de Riesgo. Fue economista de la Fundación Capital de Argentina especializándose en temas de inflación, política monetaria y sistema financiero. Dicta clases de Macroeconomía II en la Universidad Católica de La Plata. Es autor de varios artículos sobre política monetaria y sistema financiero. Escribe el Latinforme Diario.
