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La antítesis del sistema financiero estadounidense pre crisis

La antítesis del sistema financiero estadounidense pre crisis

“La FED es la única responsable de la crisis financiera”. Ron Paul, congresista republicano por el estado de Texas.

La crisis en el sistema financiero estadounidense dejará secuelas duraderas por un largo tiempo en la economía estadounidense. Las consecuencias sobre la sociedad norteamericana no será homogénea y este fenómeno se transformará en un elemento de desigualdad.

El informe realizado por el organismo encargado de gestionar el Fondo de Garantía de Depósitos (FDIC, por sus siglas en inglés) acerca del grado de bancarización de las familias del país norteamericano tras el estallido de la crisis financiera es revelador: Uno de cada cuatro hogares de EEUU, está excluido del sistema financiero.

La crisis financiera originada en el mercado de hipotecas subprime está expulsando a las familias estadounidenses de menores recursos del acceso a los servicios bancarios en momentos en que las fuentes de crédito alternativas se encuentran afectadas por la crisis.

El informe de FDIC muestra que uno de cada cuatro hogares (el 25,6%) no puede acceder a créditos ni a depósitos por sus bajos ingresos. La exclusión del sistema financiero del segmento de menores recursos y/o más marginal de la sociedad estadounidense profundiza el impacto que la crisis ha provocado sobre este sector poblacional.

Sheila Bair, presidenta del FDIC, define con claridad la importancia de acceder al sistema bancario para estas familias: “El acceso a una cuenta en una institución asegurada por el Gobierno federal les brinda a los hogares un importante primer paso hacia la seguridad financiera: la oportunidad de realizar operaciones financieras básicas, ahorrar a largo plazo para necesidades de emergencia y obtener créditos en condiciones asequibles”.

Incluso las consecuencias de esta exclusión perduren un tiempo más luego que el sistema financiero vuelva a aceptar a la franja poblacional de menores recursos ya que la crisis ha implicado la destrucción del sistema de seguimiento del comportamiento de estas familias en su relación con el sistema bancario, lo que limita la capacidad del sistema de implementar métodos de calificación crediticia alternativos ante la falta de garantías y/o ingresos demostrables por parte del deudor.

Las consecuencias del acceso limitado para este grupo de treinta millones de familias (alrededor de sesenta millones de adultos), se extienden dentro de la propia economía estadounidense limitando su perspectiva de crecimiento.

Para tener una idea de las consecuencias que el limitado acceso al financiamiento bancario tiene para el crecimiento económico estadounidense, basta con recordar que el consumo doméstico explica tres cuartas partes del producto de los Estados Unidos.

Los últimos años de extraordinario crecimiento económico (hasta el estallido de la subprime), tanto en la economía estadounidense como en la economía mundial, estuvo explicado principalmente por el boom de consumo de las familias de los EEUU. Boom de consumo que estuvo impulsado y estimulado por el sistema financiero.

El efecto del menor financiamiento sobre el consumo doméstico estadounidense no solamente preocupa en términos de perspectivas de crecimiento para la propia economía norteamericana. Es también una gran preocupación para los principales socios comerciales del país americano que se habían ilusionado con la posible recuperación de la demanda de origen estadounidense de sus bienes y servicios.

México por su extrema dependencia de lo que ocurre en el vecino país es sin dudas la economía que más sufrirá las consecuencias de la menor disponibilidad de servicios financieros para los segmentos menos pudientes de la población de EEUU.

Ante esta situación, el pensamiento lógico pasa por esperar que desde el gobierno de Obama se ensayen medidas tendientes a estimular la oferta de servicios financieros con el objetivo de limitar el nivel de exclusión.

Pero desde el Congreso de los EEUU existen por estos momentos fuertes presiones para lograr un mayor control de las capacidades de la Reserva Federal, lo que supondría una menor capacidad de la autoridad monetaria para realizar acciones tendientes a estimular la recuperación del crédito hacia el sector privado en general y hacia los segmentos inferiores de la población, en particular.

La gran responsabilidad que ha tenido la Fed en la última crisis ha pegado profundamente en la consciencia de los congresistas. El congresista Paul Ron, lleva muchos años criticando el accionar de la Fed y es el impulsor de iniciativas de control sobre la autoridad monetaria. Ron no duda al decir que “La Fed es culpable de la crisis, y ésta actúa por encima de la Constitución norteamericana, operando de manera muy poco transparente y de forma sospechosamente misteriosa”.

La Ley de Transparencia de la Reserva Federal (HR 1207), según refleja el Financial Times, es el proyecto impulsado por Ron para auditar a la Fed, sometiendo a supervisión política sus deliberaciones y decisiones monetarias.

La aprobación de esta ley implicará limitaciones en el accionar de la autoridad monetaria que ensayará acciones menos arriesgadas priorizando siempre una actitud más conservadora para evitar los cuestionamientos del Congreso. Esta situación limitará sistemáticamente la liquidez del mercado monetario y con ello la capacidad del sistema financiero para generar crédito para el sector privado.

La baja oferta de servicios bancarios para la población no es la única preocupación que el gobierno de Obama tiene por estos momentos en relación al sistema financiero. Recientemente se ha aprobado la extensión del Programa de Alivio para Activos en Problemas (TARP por sus siglas en inglés), ante la evidencia que el sistema financiero aún no se encuentra en una sólida posición.

Según la evaluación del Panel del Congreso, mientras el TARP ha ayudado a estabilizar el sistema financiero, no ha tenido éxito en impulsar el crédito. A pesar de ello, el mantenimiento del programa de ayuda al sistema financiero es clave para evitar recaídas en el sistema financiero. Según el secretario del Tesoro, Timothy Geithner: “Es imperativo que mantengamos esta capacidad de responder si las condiciones financieras empeoran y amenazan nuestra economía”.

Esta situación del sistema financiero estadounidense hace que no se deba tener demasiadas expectativas en términos de evolución de la economía de los EEUU para el próximo año.

Nos encontraremos nuevamente mañana,

Horacio Pozzo

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