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Riesgo de burbuja en los emergentes

Riesgo de burbuja en los emergentes

“Estos países tienen tasas de interés que son más altas que las de los países desarrollados y presionan más sobre sus tipos de cambio”, Oliver Blanchard, economista jefe del Fondo Monetario Internacional (FMI).

El Fondo Monetario Internacional está preocupado por el éxito de las economías emergentes y esta preocupación no está motivada por la envidia. La solidez de buena parte de las economías emergentes hace que resulten menos peligrosas, al menos en la percepción del inversor, lo que inmediatamente se traduce en una mejora en su retorno corregido por riesgo.

Normalmente, los tipos de interés que pagan los mercados emergentes son sensiblemente superiores a los que se pagan en los mercados desarrollados. El equilibrio con los diferenciales de tasas se apoyaba en la prima de riesgo estimada de apostar por dichos mercados.

La crisis ha demostrado que muchas de las economías emergentes tienen sus fundamentos macroeconómicos tanto o más sólidos que varias de las economías desarrolladas. Pensemos por caso, en comparar a las economías de Brasil y Gran Bretaña, tanto en niveles de deuda, como en sus perspectivas de crecimiento. Si bien, como gran parte de los emergentes, Brasil tiene mucho por avanzar en materia social, la economía se ubicó decididamente en el camino del desarrollo, mientras que en la economía británica surgen dudas acerca de la continuidad en tan preciado camino.

El cambio en la realidad de las economías emergentes las ha transformado en las nuevas estrellas del mercado, haciendo que grandes flujos de capitales se dirijan hacia ellas, con claro riesgo de generar consecuencias negativas. 

Los flujos de capitales que se dirigen a gran parte del mundo emergente, lo hace en volúmenes que son de difícil control para los gobiernos, influyendo de un modo significativo en el valor de los activos domésticos y en el nivel del tipo de cambio. Los precios de los activos domésticos de estas economías, se alejan de los valores más coherentes a la capacidad de generación de beneficios que tienen, y en algunos casos, se alejan considerablemente. Visto de otro modo, la pérdida potencial que tienen estos activos cuando los mercados ajusten, puede llevar a fuertes transferencias de riquezas, con graves consecuencias para la estabilidad de los sistemas financieros.

En una entrevista publicada hoy por el diario francés Le Monde, el economista jefe del Fondo Monetario Internacional, Olivier Blanchard, advertía que algunas economías emergentes están en riesgo de caer en movimientos incontrolables de capital y de acumulación de reservas.  

En la entrevista, Blanchard se refería entre estos países al caso de Brasil: “Sólo podrá ser difícil para Brasil ver apreciarse al real cuando el yuan se esté debilitando frente al dólar”. A fines del mes de octubre, el gobierno de Lula da Silva dispuso la implementación de un impuesto al ingreso de capitales, al que se le agregó un tiempo después, un impuesto para quienes liquiden sus ADRs en el mercado local (una estrategia que encontraron los inversores para ingresar capitales a Brasil sin tener que pagar el impuesto mencionado), como una manera de limitar el impacto negativo que el excesivo flujo de capitales estaba provocando en la economía brasileña.

En esa oportunidad, les advertía en mi artículo que la medida no iba a terminar con el ingreso de capitales a Brasil y que hasta inclusive podía incrementarlo dada la percepción de los inversores globales que veían al gobierno de Lula llevar adelante una política económica sana y consistente “Cómo afectará al Bovespa el impuesto a los capitales en Brasil” 

Esta manera de enfrentar las presiones de los flujos de capitales dispuesta por Brasil, al titular del FMI, Dominique Strauss-Kahn, mucho no le ha agradado. Para Strauss-Kahn los controles de capitales tienen costos y por lo general son ineficaces.

En un artículo escrito recientemente para La Nación, Dani Rodrik, catedrático de política económica de la Universidad de Harvard, se mostró a favor de los controles de capitales siempre que los mismos se apliquen prudentemente y de manera decidida (no de un modo dubitativo como lo hizo Brasil que días antes de su implementación fue negado por el propio presidente, Lula).

Para Rodrik, el FMI debe tener un rol protagónico en apoyar el diseño de medidas que eviten desequilibrios en las economías emergentes producto de los flujos de capitales: “Los mercados emergentes merecen la ayuda del FMI para diseñar mejores controles prudentes sobre los ingresos de capitales en vez de que se les pegue una palmada en la mano”. El mensaje es claro: algo hay que hacer para enfrentar estos riesgos. En lugar de críticas, el FMI debería dedicar el tiempo para pensar en ideas.

La presión que los flujos de capitales están teniendo en la economía chilena, ha llevado a que el Banco Central de Chile esté evaluando seriamente volver a intervenir en el mercado cambiario como lo hizo en los primeros meses del 2008. Según daba cuenta días atrás, Economía y Negocios, José De Gregorio, presidente del Banco Central, se mostró prudente en relación a la decisión de intervenir en el mercado de divisas para no afectar la credibilidad de la política monetaria.

¿Es incompatible la intervención en el mercado cambiario bajo un régimen monetario de Metas de Inflación (IT) como el que tienen Chile y Brasil? La experiencia reciente, muestra que no. En las jornadas Monetarias y Bancarias 2009, realizadas en el Banco Central de la República Argentina (BCRA), entre el 31 de agosto y el 1 de setiembre, la cuestión de la intervención en el mercado cambiario fue tema de debate, concluyéndose que bajo cuestiones particulares, frente a presiones que ciertamente pueden sacar al tipo de cambio de su equilibrio de un modo significativo, la intervención cambiaria no afecta la credibilidad del régimen monetario por cuanto se puede interpretar claramente su intencionalidad de corregir desequilibrios temporales.

El problema de los fuertes flujos de capitales no es exclusivo de Brasil y Chile. Otras economías latinoamericanas también lo padecen. Perú y Colombia son economías sometidas a la apreciación cambiaria, que puede tener consecuencias negativas en la fortaleza de su estructura económica al restarle competitividad a los sectores productivos.

Las economías emergentes en general, y las latinoamericanas en particular, deberán implementar políticas prudentes para enfrentar la problemática que los flujos de capitales están produciéndoles, sin que dichas políticas generen inestabilidad en las reglas de juego o volatilidad macroeconómica.

Los organismos internacionales deberán pensar en alternativas para apoyar los esfuerzos de los emergentes en limitar los efectos desestabilizadores de los flujos de capitales internacionales. Una vez más, la conclusión que surge es que la coordinación de políticas económicas, aparece como una alternativa deseable para limitar los desequilibrios.

La reducción en la fragilidad de las economías emergentes, aumenta su retorno corregido por riesgo, lo cual se traduce en un mayor valor de las compañías en dichos países. Paola ha estado recomendando en Valor Global  acciones de países emergentes que en sólo un par de meses han logrado espectaculares ganancias. Y lo mejor, es que aún tienen mucho más por ganar. Más detalles aquí.

 

 

Horacio Pozzo

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