El nuevo pronóstico de Roubini
El economista de la Universidad de Nueva York, Nouriel Roubini, quien fuera uno de los pocos en anticipar la crisis subprime es conocido como el Dr. Catástrofe. Por eso, cada vez que está por emitir una opinión, los mercados tiemblan ante sus terribles profecías. Lo ha vuelto a hacer y le ha apuntado otra vez al mercado inmobiliario estadounidense.
Roubini prefiere que lo llamen Dr. Realista. Y en su realismo, el economista prefiere mirar aquello que el mercado se niega a hacer. Al mercado ciertamente no le resulta conveniente ser precavido. La euforia está generando importantes beneficios a los inversores que luego de la crisis que les ha hecho perder miles de millones de dólares, no quieren bajo ningún punto de vista, que se acabe este “veranito financiero”.
El mercado dio su veredicto y apuesta por una irreal recuperación económica en forma de V. “Los mercados están descontando en la actualidad una recuperación en forma de ‘V’ y tienen que empezar a descontar una recuperación en forma de ‘U’, así que podría observarse una corrección en el cuarto o primer trimestres”, decía Roubini al Wall Street Journal.
Da la sensación de que los mercados tampoco reparan en la fragilidad de la recuperación y en los riesgos que aún están latentes. La crisis dio lugar a la necesidad de una corrección en el valor de los activos, corrección que no parece que haya tenido lugar como debió haber sido.
La euforia que viven los mercados se refleja claramente en las bolsas. El índice S&P 500 aumentó 51% desde el nivel mínimo en 12 años que alcanzara en el mes de marzo pasado. El índice europeo Dow Jones Stoxx 600 por su parte, acumula un incremento del 48%. La política monetaria de alta liquidez y niveles de tasas históricamente bajas genera una oportunidad que no pueden desaprovechar los mercados para recuperar rentabilidad.
Si el contexto está posibilitando este riesgoso crecimiento de los mercados, algo hay que hacer antes de que sea demasiado tarde. Los temores de interrumpir la recuperación económica limitan la acción de los gobiernos. Si bien no es el momento de iniciar el ciclo ascendente de tasas, dada la debilidad de las economías algo hay que hacer para impedir una nueva burbuja de activos, y ese algo pasa por darle herramientas a la regulación.
Probablemente, nuestras preocupaciones por la generación de nuevas burbujas, que se apoyan en fundamentos concretos, nos pueden ocultar una realidad que aún está latente y que se vincula con la fragilidad que persiste en la economía estadounidense, particularmente en el mercado inmobiliario. Si miramos la génesis de la crisis financiera internacional, el mercado inmobiliario estadounidense a pesar de los aparentes signos de recuperación, el mismo mantiene grandes riesgos de reversión y de nuevos episodios de crisis. “El estrés está pasando de hipotecas residenciales, que aún se encuentran en un serio problema, a los bienes raíces comerciales, donde están empezando a reconocer que van a tener enormes, enormes pérdidas”, anticipa Roubini.
——La economía para entender a los mercados———–
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En los últimos meses, hemos presenciado una recuperación en el mercado inmobiliario. Los precios de las viviendas han subido en julio por tercer mes consecutivo, las solicitudes de hipotecas alcanzaron en el mes de setiembre su máximo en cuatro meses por la caída en las tasas de interés y el inventario de casas se ha reducido. Incluso las solicitudes de préstamos para comprar una casa, un indicador adelantado de las ventas, ha subido en setiembre al mayor nivel desde inicios de enero.
Pero lo aparente no es lo real en el mercado inmobiliario. Las ayudas que recibieron los compradores (con un crédito de US$ 8.000 para un primer comprador) que se extenderá hasta el mes de noviembre, sostienen una demanda sin fundamentos sólidos.
La debilidad del mercado laboral con una desocupación que sigue en crecimiento y los persistentes problemas en el sistema financiero estadounidense son elementos que anticipan una reversión en el comportamiento de una demanda inmobiliaria que seguirá estancada.
Parte de los problemas que existen desde el lado de la demanda en el mercado inmobiliario estadounidense, se mantienen aún ocultos generando un riesgo latente de nuevos episodios de crisis. Según un reporte de los reguladores bancarios, más de la mitad de los deudores hipotecarios con créditos renegociados en la primera mitad del último año, observan un atraso de al menos dos meses en el pago de sus cuotas un año después.
Para los próximos meses no se descartan grandes pérdidas en los créditos inmobiliarios comerciales que pongan en aprietos a las entidades financieras estadounidenses, dejando en claro además, que este segmento del sector inmobiliario lejos está de su recuperación.
Y mientras el número de viviendas sin vender habría tocado fondo, los precios estarían a punto de caer aún más, incrementando la presión sobre la economía nuevamente. Para el economista Robert Shiller de Yale University, las perspectivas son aún más oscuras.
Shiller quien fuera uno de los que anticipara la crisis en el mercado inmobiliario estadounidense, pronosticó que los precios de las viviendas demorarán bastante tiempo en recuperarse. Si bien los programas de estímulo y el plan de compra de activos de la Fed han contribuido a sostener los precios de las viviendas, los mismos, como mencionáramos anteriormente, se acabarán en poco tiempo por lo que el mercado perderá fuerzas.
Ni en el cielo, ni en el infierno. La economía estadounidense en particular, y la economía global en general, se encuentran aún en el purgatorio, limpiando sus culpas de una crisis que aún no ha terminado. Prudencia debería ser la palabra más mencionada en este final de la recesión. Si los mercados la quieren evitar, desde los gobiernos se debería implementar con medidas concretas. Además, las fragilidades y riesgos que aún persisten deben ser monitoreados de cerca y tener previstos planes de emergencia para responder a posibles nuevos episodios de crisis.
¿Se podrá consolidar la recuperación o el exceso de optimismo nos llevará a nuevas recaídas?
Horacio Pozzo
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