G20: ¿Será la unión de los países la respuesta a la crisis?
¿Qué ha tenido de positivo la reunión del G20 que pueda hacernos pensar que se ha dado un paso hacia delante en la recuperación de la economía global? Hasta que no se concreten los anuncios realizados, habrá que mantener la prudencia y no hablar de resultados positivos. Sin embargo, creo que hay que destacar la voluntad de cooperación en las acciones de política económica que se ha visto reflejada en los anuncios realizados. Por lo pronto, buenas intenciones. Tendremos que aguardar que las mismas se vayan concretando.
Sin lugar a dudas, el gran ganador de la reunión del G20 ha sido el Fondo Monetario Internacional (IMF), el cual se ha visto fortalecido en todo sentido (incluyendo en el aspecto monetario), cuando hace muy poco tiempo se cuestionaba su existencia. Y pensar que hace unos meses atrás, ha tenido que salir a vender parte de sus tenencias de oro para sostener su operatoria. Un deseo que tengo al respecto es que de una vez por todas, el FMI asuma seriamente su rol y aporte a la estabilidad financiera y al crecimiento de la economía global, dando consejos a los países, en línea con dichos objetivos.
En las noticias del pasado viernes 3 de abril, reflejábamos en nuestro site Latinforme.com, las conclusiones a las que arribaron en la reunión, los países miembros del G20 ” Texto completo del G20 en Londres ”. Las principales medidas apuntan por una parte a tener un efecto inmediato sobre la actividad económica mundial, buscando revertir la situación de recesión, y por otra parte, a sentar las bases en materia de regulación y supervisión del sistema financiero internacional buscando limitar la toma de riesgos excesivos que puedan derivar en una nueva crisis.
Sin lugar a dudas, innumerables acontecimientos hemos vivido en la economía global desde el estallido de la crisis subprime en los EEUU. Gran cantidad de medidas y de paquetes de estímulo económico se han adoptado en todo este tiempo. Los resultados, hasta el momento, han sido muy pobres. Es por ello que la reunión del G20 abrió la esperanza (y por lo pronto, sólo la esperanza). La esperanza surgida de la reunión se relaciona con la tan necesaria acción coordinada entre los países. Es que esta grave crisis no puede solucionarse de manera individual y egoísta por parte de las principales economías del planeta.
En relación a lo anterior, un entusiasmado Gordon Brown decía luego de los anuncios: “Hoy es el día en que el mundo se reunió para combatir la recesión global, no con palabras, sino con un plan para lograr una reforma y una recuperación mundial”. Es que, más allá de las diferencias que existieron, el haber acordado unificar y conciliar esfuerzos es un paso de gran valor hacia la resolución de la crisis.
Obviamente, la reunión del G20 no solamente sirvió para abordar la problemática de la crisis actual, sino también se analizaron otros temas como la cuestión ambiental.
Y sobre la crisis: ¿Qué aspectos se destacan de los anuncios del G20 y están relacionados estrechamente con la crisis actual? Uno de los resultados más importantes que surgió de la reunión del G20 ha sido el acuerdo de lanzar un paquete por US$ 1,1 billón, del cual se destinarán US$ 500.000 millones para triplicar los fondos del FMI, al que se otorgarán además facilidades por US$ 250.000 millones. Del monto restante US$ 100.000 irán a manos del Banco Mundial y los US$ 250.000 restantes tendrán como destino crear un fondo especial para facilitar el comercio internacional.
La crisis ha impactado duramente sobre el comercio mundial y ello ha profundizado la crisis en varias de las economías del G20. Es por ello que, en relación al comercio internacional, se logró el compromiso de los países miembros del G20 de no elevar nuevas barreras de protección (sin dudas un compromiso que puede verse como frágil en cuanto surjan nuevas complicaciones en la economía mundial).
Además, se llegó al compromiso de no realizar devaluaciones competitivas. En realidad este compromiso carece de razón de ser, ya que no existe en la lógica de los países del G20, a excepción de Argentina, utilizar el riesgoso recurso del tipo de cambio como herramienta de impulso de la demanda externa, máxime en un contexto en donde dicho instrumento carece de efectividad.
Tan importante como las medidas acordadas, ha sido el acuerdo de trabajar en medidas conjuntas para superar la crisis cuidando que las mismas no deriven en efectos negativos sobre el resto de las economías. Hasta el momento, las decisiones realizadas por los gobiernos buscaban la recuperación económica sin tener en cuenta los efectos negativos sobre el resto de las economías. Así por ejemplo, en el plan de estímulo económico de los EEUU, se había incorporado una cláusula de compre americano que dañaba a las empresas de los demás países.
Por otra parte, el acuerdo arribado por el G20 no sólo se ha enfocado en medidas para salir de la crisis actual, sino también muestra una valorable mirada al futuro. Es que el mundo ha demostrado sus grandes falencias en la regulación y supervisión del sistema financiero y, lo más grave, todo lo acontecido hasta el momento aumenta el incentivo a la toma de riesgos excesivos por parte de los participantes del sistema financiero internacional, al tiempo que el contexto de bajas tasas de interés (que parece, permanecerá al menos durante todo el 2009), genera un ámbito propicio para que se desarrolle una nueva burbuja especulativa. Hay una necesidad de reforzar los sistemas de regulación y supervisión nacionales, y alcanzar una coordinación internacional entre los mismos.
En relación a lo anterior, el G20 acordó medidas regulatorias necesarias para los tiempos actuales y que incluyen aumentar la supervisión sobre todas las instituciones financieras, incorporando dentro de este grupo y por primera vez, a los fondos de alto riesgo
Dado que las agencias de calificación han jugado un papel clave (por lo negativo), en el desarrollo de la crisis, es que se acordó una mayor fiscalización de las mismas. Por otra parte, se han decidido medidas en contra de los paraísos fiscales por su efecto negativo sobre las finanzas públicas y porque contribuyen al desarrollo de los capitales especulativos. Con estas dos medidas se logrará controlar el crecimiento y desarrollo de los activos financieros, de modo tal que no alcancen una expansión desmedida que ponga en riesgo al sistema financiero internacional, tal cual ha ocurrido en la presente crisis.
Por otra parte, como el Foro de Estabilidad Financiera (FSF por sus siglas en inglés), no ha colmado las expectativas, se estableció la creación de un Consejo de Estabilidad Financiera (FSB por su siglas en inglés), sucesor del FSF que, entre otras cuestiones, actuará como un mecanismo de alerta temprana para prevenir futuras crisis. Además servirá de apoyo al FMI advirtiendo sobre riesgos macroeconómicos y financieros, y asesorando acerca de las medidas necesarias para superarlos. Como se observa, el FSB nace prometedor en términos de fortalecer la estabilidad financiera internacional.
Es cierto que este nuevo marco supervisor y regulador se ve más fuerte y globalmente más coherente para el futuro sector financiero. De todos modos, habrá que verlo en marcha y ver cómo luchará con las presiones.
No quedan dudas que la economía y los mercados se han globalizado. Es por ello que las crisis como la actual se deben resolver con medidas a nivel global. Del mismo modo, ya no basta con la regulación nacional de los sistemas financieros para controlar riesgos. ¿Encontraremos de este modo la solución a la crisis financiera internacional? ¿Se podrá evitar con los nuevos sistemas de regulación y supervisión, la generación de nuevas crisis financieras de magnitudes similares o mayores a la actual?









“No es lo mismo el que vive tratando de ahorrar que el que imprime los billetes para aumentar su deuda”, Lula da Silva a Joe Biden en la cumbre progresista de Viña del Mar, Chile. Sabias palabras de Lula que Latinforme reproduce. Aunque nunca se sabe a que juega Brasil. La diplomacia de Itamaratí siempre ha sido enigmática, pero consecuente: Primero Brasil. Volviendo al tema de Horacio Pozzo, casi se puede compartir totalmente sus apreciaciones, con algunas reservas.
El dólar en Argentina se ha depreciado levemente por las causas bien descriptas, pero además existe la amenaza del “AMERO”, “dolar celeste” como decía hace cuatro años el Lic. Salbuchi, ó la forma en que se ha entrampado Beijing, el mayor tenedor de billetes y letras estadounidenses. Por otra parte en el interior del país los bancos no tienen dólares, menos euros o cualquier otra divisa. Asimismo un buen índice del valor del dólar con el transcurso del tiempo puede obtenerse de las cotizaciones a futuro, incluso a un año, que no arroja más que un 11/12% de apreciación, que si se le resta la inflación real (no los estrafalarios dibujos del INDEC), en realidad representan una pérdida de los activos invertidos. Es muy difícil pronosticar que ocurrirá con la relació u$d/pesos ar. porque la política interna interfiere toda estimación seria. A quién le alcance para sobrevivir, hasta es preferible intentar con FOREX en una empresa seria. Ahí comprobarán las trabas y obstáculos que pone el Banco Nación para girar dólares fuera del país. Si la suma no es muy abultada y se ha tomado la decisión, es preferible “forrarse” los bolsillos y tomar el buque bus ó utilizar un automovil hacia Uruguay, que ya ha sido eliminado de la lista negra de paraísos fiscales.
Gracias por vuestros comentarios, y por esta posibilidad.
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