Madoff es mala publicidad para el mercado
Bernard Madoff, ex-funcionario del Nasdaq Stock Market y dueño gerente de un fondo que estafó a sus clientes en alrededor de US$ 65.000 millones, finalmente pasó de su penthouse de US$ 7 millones en Manhattan a la cárcel, sin posibilidad de fianza. Se declaró culpable de los 11 cargos que se le atribuían en una red de estafa estilo Ponzi alrededor del mundo, en que los últimos clientes que llegaban pagaban por los rendimientos de los antiguos.
Este esquema arruinó a fortunas completas de particulares de toda una vida, estafó a fundaciones de beneficencia, fondos de inversión y hasta se supone que un par de personas que se terminaron suicidando sería por esa causa. El fondo contaba entre sus clientes a actores famosos así como a financistas y el Premio Nobel de la Paz Elie Wiesel.
Una pésima publicidad para todo aquél que invierta en mercado financieros, ya que nadie está exento de riesgos ni entregando su dinero a una institución financiera en EEUU ni a un financista.
El nuevo presidiario no ha solamente dañado a sus clientes sino a los potenciales nuevos inversores que se acercan a la bolsa de valores o aquellos que quieren seguir invirtiendo. Es una muy mala publicidad para los mercados.
“Este hombre ha terminado con los deseos de millones de inversores ‘baby boomers’ de invertir en los mercados de valores. Miles de millones de dólares se han perdido y otros miles de millones se han sacado del mercado para no regresarlos”, dijo el analista de Miller Tabak, Dan Greenhaus.
No sólo la generación de Baby Boomers, el ejemplo es malo para todas las generaciones.
Y especialmente en momentos como el difícil período de crisis financiera actual en que los mercados no son alcistas es que hay que saber colocar bien el dinero o se puede perderlo todo. Muchos inversores recurren a gente como Madoff para que les administren el dinero, pero con esta estafa, más de un inversionista pensará dos veces antes de invertir en la bolsa. Y así, Madoff también perjudicó a los administradores de carteras.
Pero esto revertirá pronto. Sólo los analistas de Wall Street tienen memoria, los inversores no.









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