Nuevos rescates y planes de estímulo: ¿Con el mismo resultado?
¿Qué se puede decir del cierre de esta semana que no hemos dicho antes? Las principales economías continuaron lanzando nuevos planes de estímulo económico y de rescate del sistema financiero, pero los mercados pocas expectativas tienen sobre el éxito de los mismos. Y para peor, luego del primer mes en el gobierno, las esperanzas que traía consigo Barack Obama de poder revertir esta situación, poco a poco se están transformando en desilusión.
Alemania sigue manteniendo una lucha desigual contra la recesión económica. En el día de ayer Alemania lanzó un nuevo plan de estímulo económico, esta vez por US$ 65.000 millones, enfocado en inversiones en infraestructura y en recortes impositivos a familias y empresas para alentar la demanda interna. Pero el principal problema de la economía alemana pasa por el deterioro de la demanda externa por lo que no se puede esperar que el plan que actúa estimulando la demanda interna tenga un efecto compensatorio suficiente como para atenuar la desaceleración externa.
En la semana que está por terminar, el gobierno de Angela Merkel anunció además la decisión del gobierno de nacionalizar a aquellos bancos que se encuentren en problemas, decisión no muy bien tomada por aquellos tenedores de acciones de entidades que potencialmente podrían ser nacionalizadas y que soñaban con la bondadosa ayuda del gobierno alemán mediante aporte de capital.
Mientras Alemania sigue intensificando sus esfuerzos, el resto de los países europeos no logran que sus planes de estímulo económico ayuden a sus economías, sino por el contrario, los están llevando a enfrentar problemas con el cumplimiento de las metas fiscales comprometidas.
También en Asia se han realizado nuevos esfuerzos para sostener el crecimiento económico. China ha lanzado nuevos paquetes de estímulo económico durante esta semana con el objeto de mantener el crecimiento del PBI por encima del 8%. El nuevo paquete de estímulo contempla planes para potenciar los sectores de electricidad, electrónica, tecnología de información y petroquímica, a los cuales les otorgará mayores reembolsos de los impuestos a la exportación y un mayor apoyo crediticio. China confía en alcanzar su meta de crecimiento, pero el contexto externo es cada vez más adverso para que pueda lograrlo.
Mientras tanto, en los EE.UU., Barack Obama lanzaba oficialmente el pasado martes el plan de estímulo económico. Luego del anuncio del plan de estímulo económico, Obama anunció un plan para ayudar a los deudores hipotecarios que beneficiaría a nueve millones de deudores que enfrentan no solamente problemas para el pago de sus créditos, sino también, el desincentivo a hacerlo dada la fuerte caída en el precio de sus viviendas.
Así, EE.UU. contaba con un plan para sostener y limpiar al sistema financiero de activos tóxicos, reforzado con un plan para deudores hipotecarios que reduciría la irregularidad potencial de esta cartera, complementado todo ello con el plan de estímulo que mantendría la demanda interna que ayudaría a limitar la contracción en el PBI estadounidense. Pero a pesar de tantos planes y tantos miles de millones de dólares que serán destinados para los mismos, el humor tanto del mercado como del ciudadano común no cambia y el pesimismo se mantiene junto con la contracción continua de la economía.
Es cierto que el primer mes en la presidencia de los EE.UU., ha sido por demás agitado. Ha tenido que trabajar mucho Obama para evitar que la economía estadounidense siga hundiéndose, y con ella, al resto de las economías mundiales. Obama logró en este período y no sin mucho esfuerzo, la concreción de medidas claves para sostener a la economía tales como la mencionada aprobación de un nuevo plan de salvataje para el sistema bancario y de un nuevo plan de estímulo económico.
Tenía mucho por hacer e hizo mucho Obama. Pero tanto fue lo que hizo como los errores cometidos, los cuales le han quitado eficacia a los esfuerzos por sostener a la banca estadounidense y recuperar a la economía.
La gestión de Obama cometió un grave error al lanzar el plan de rescate bancario dejando más dudas que certezas. El secretario del Tesoro estadounidense, Timothy Geithner no ha brindado claridad acerca de cómo se instrumentará el plan de rescate bancario y si el mismo implica la adquisición de los activos tóxicos en poder de las entidades bancarias, y no arrojó luz acerca de cómo se valuarán los mismos (lo cual es una cuestión no menor).
Con relación al plan de estímulo económico, tampoco parece que el gobierno de Obama haya procedido de la manera correcta. Al menos eso es lo que ha dejado trasmitir el mercado. El nuevo plan de estímulo está acusado de falta de elaboración. El plan de estímulo económico pareciera estar inspirado en la creencia de que con lanzar dinero a la economía, resultaría suficiente para que tenga un impacto positivo sobre la misma. Pero esto claramente no es así, sino más bien, muchas veces es preferible actuar sobre el humor de las familias y empresas que darles dinero y mantenerlas atemorizadas acerca del futuro.
Los errores y las dudas que evidencia la gestión de Obama intranquilizan a los mercados. Ya no existe la confianza de que Obama podrá sacar a la economía estadounidense de la situación recesiva.
Mientras tanto, la crisis se sigue profundizando en la economía estadounidense y la desocupación crece a un ritmo cada vez más acelerado. Prueba de ello, en la semana finalizada el 14 de febrero, 627.000 estadounidenses solicitaron por primera vez el seguro de desempleo. La tasa de desempleo ya alcanza al 7,6% de la Población Económicamente Activa (PEA) y las perspectivas de que continúe incrementándose fuertemente durante el presente año es un factor fuertemente negativo que afecta al consumo doméstico.
Con las nuevas medidas en su primera etapa de implementación no queda otra alternativa que esperar para saber si éstas pueden lograr revertir la situación recesiva de la economía y contener los riesgos del sistema financiero estadounidense para que el mismo pueda de una vez por todas volver a generar financiamiento. El tiempo dirá si alcanzarán los resultados esperados o, al igual que las medidas anteriores, serán un nuevo derroche de recursos.
Mientras tanto, y mientras siguen analizando e implementando nuevos planes de salvataje y estímulo económico, el resto de las economías mundiales mantienen la esperanza de que los EE.UU. pueda comenzar hacia la segunda mitad del año con su recuperación económica que contagie al resto de las economías.
Nos encontraremos nuevamente el próximo lunes,
Horacio Pozzo









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