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México con un panorama más oscuro

México con un panorama más oscuro

 

Cuando a principios de año el ministro de Hacienda de México, Agustín Carstens declaraba que su pronóstico de crecimiento de la economía mexicana para el presente año era cero, pocos imaginaban que el mismo era un pronóstico optimista.

Al igual que lo observado en la mayoría de las economías, México no es la excepción y cada dato nuevo o proyección económica que se difunde, resulta ser más pesimista que la anterior.

Ayer el Banco de México dio a conocer sus proyecciones macroeconómicas en las que se destaca una proyección de crecimiento del Producto Bruto Interno (PBI), negativa de entre el 0,8% y el 1,8%. Para el Banxico, México no podrá evitar la recesión económica.

La caída en el PBI mexicano no será gratuita sino que tendrá un impacto significativo sobre el nivel de empleo. En ese contexto recesivo internacional, el Banco Central también pronosticó que en 2009 se perderán en México entre 160.000 y 340.000 empleos.

La baja en la proyección de crecimiento para este año responde a la continuidad del debilitamiento tanto de la demanda interna (específicamente, consumo e inversión privada), como de la demanda externa.

El deterioro de esta última se refleja en el resultado de balanza comercial. El déficit en la balanza comercial de México durante 2008 se incrementó en un 50,4% al alcanzar los US$ 16.838 millones. El mismo resulta ser el mayor déficit desde 1995. La caída en el precio de los productos petroleros durante la última parte del año, ha influido significativamente en dicho déficit.

Para colmo, las perspectivas del precio del petróleo para el presente año no son para nada positivas, lo cual se suma a una débil demanda esperada en el resto de los bienes y servicios exportados por México.

Si el deterioro en la balanza comercial implica una menor oferta neta de dólares en el mercado cambiario mexicano, la misma se ha visto reducida aún más con la caída en las remesas. Las remesas que reciben los mexicanos desde conciudadanos residentes en el exterior (principalmente en los Estados Unidos), sufrieron una caída en todo el 2008 del 3,6% en relación al año anterior según la información difundida por el Banco de México. Este es el primer descenso anual que sufren las mismas desde 1995.

Las remesas son la segunda principal fuente de captación de divisas de México, que han sido afectadas a lo largo de todo el año como resultado de la profunda recesión que sufre EEUU. Para peor, las proyecciones del director de Medición Económica del Banco de México, Jesús Cervantes, anticipan que las mismas seguirán en 2009 con su tendencia negativa ante la continuidad del contexto recesivo en EEUU en general y en los sectores que emplean más mexicanos en particular (como lo es el sector de la construcción).

La caída en la oferta neta de dólares en el mercado cambiario mexicano combinada con la incertidumbre del contexto que produce una demanda adicional de la divisa norteamericana, amenazan al valor de la moneda mexicana. En el día de ayer, en una jornada llena de malos augurios para la economía de México, el peso mexicano sufrió una devaluación histórica, cotizándose a $ 14,37 por dólar.

En lo que va del 2009, el valor del dólar en relación al peso mexicano se incrementó en un  2,64% en el mercado cambiario local, y en los últimos 4 meses, el incremento en su valor ha sido del 29,25%.

Si bien la devaluación del peso mexicano puede resultar para muchos una buena noticia en términos de la competitividad de la economía, en estos momentos de crisis, ello tiene poca relevancia.

Sí puede tener una relevancia en términos de su impacto negativo, el debilitamiento del peso mexicano cuando se considera el posible traslado de la devaluación cambiara a los precios internos.

Para el 2009, el Banxico prevé una inflación de 4%. Según confió la entidad monetaria en un comunicado al respecto: “A partir del primer trimestre de este año comience a disminuir para retomar una trayectoria decreciente de los siguientes dos años”.

Vale mencionar que el Banxico incrementó su proyección de inflación para este año. Quizás el debilitamiento del peso mexicano pueda imprimirle un incremento adicional a la tasa de inflación que limitaría la capacidad del Banco Central de continuar con los recortes en su tasa de interés para estimular a la economía.

Más allá de la capacidad o no que pueda tener el Banxico para continuar con los recortes en la tasa de interés de referencia, los problemas en la economía real están afectando al mercado crediticio debilitando uno de los principales canales de transmisión de la política monetaria. Otro de los canales de transmisión de la misma como lo es el canal cambiario, también ha perdido fuerza en el último tiempo producto del agravamiento de la crisis internacional.

El deterioro de la economía está afectando la calidad de la cartera crediticia de los bancos que si bien dicha situación no representa riesgo mayor para la solvencia de los mismos, sí los hace poco predispuestos a generar financiamiento, produciendo así un círculo vicioso que profundiza la situación de crisis. En diciembre de 2008, la cartera vencida de créditos al consumo se incrementó en un 50% en relación al mismo mes del 2007 (ubicándose en el 8,75%). La morosidad en el segmento de tarjetas de créditos asciende al 10,51%

A principios de año, el gobierno de Felipe Calderón, lanzó un plan de estímulo económico. A tan poco tiempo de haberse anunciado el mismo aparece como insuficiente para atenuar el impacto de la crisis.

En México existe incertidumbre sobre cómo hacer para evitar que la economía caiga en recesión. En el día de ayer, finalizó el primer panel del foro México ante la crisis: ¿Qué hacer para crecer? el cual congrega a ex mandatarios de España, Chile, Italia y Uruguay. En el mismo el ex presidente del Consejo de ministros de Italia, Romano Prodi, recomendó a México que cualquier decisión que vaya a tomar lo haga rápidamente. Dicha recomendación fue avalada por el resto de los participantes.

De dicho foro surgió una amplia coincidencia en que México debe enfocarse en atacar el problema del desempleo y la seguridad social. Uno de los asistentes al mismo fue Agustín Carstens quien reconocía que la economía de México necesita de reformas estructurales que se complementen con las políticas anticíclicas para retomar el crecimiento. Según el propio ministro, la agenda de cambios estructurales podría consistir en medidas para reactivar el mercado interno, la infraestructura y la vivienda. Carstens dejó con sus declaraciones abierta la puerta a la evaluación de nuevas medidas para estimular a la economía.

A poco de iniciado el 2009 va quedando más claro el panorama para México. Con una economía que entrará irremediablemente en recesión si no se aplican programas profundos, y ante la poca eficacia que tendrá la política monetaria con sus canales de transmisión hacia la economía real debilitados, la única salida que encuentra es la aplicación de un paquete de estímulo más contundente que sostenga al empleo y estimule el consumo interno. En estos momentos, la economía mexicana depende de sus propias fuerzas.

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