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Ganó Obama: ¿Ganamos todos?

Ganó Obama: ¿Ganamos todos?

Al final el resultado fue el que se preveía: Barack Obama es el nuevo presidente de los Estados Unidos, en una elección ganada con gran comodidad. Así, a partir del mes de enero de 2009, comenzará una nueva etapa no solamente para los Estados Unidos, sino también para el mundo con el fin de la era Bush, una era que no será recordada con agrado.

Un resultado tan positivo para Obama como el de haber sido elegido presidente de los EE.UU., es que logró mayoría en ambas cámaras del Congreso, con su indiscutible victoria. Ello le permitirá mayor capacidad para poder concretar sus ideas de política económica que requieran de la aprobación del órgano legislativo.

Cuando en un momento de la carrera electoral se pensaba que McCain podía quebrar las preferencias, la economía hizo de las suyas y terminó de torcer la historia a favor del candidato demócrata. Es que el agravamiento de la crisis jugó a favor del candidato considerado más capaz para sacar al país de la crisis.

Pero lo económico no ha sido el único elemento considerado clave para el triunfo de Obama. Un sondeo realizado por el diario “The New York Times” y la cadena “CBS” establecieron que Obama obtenía una significativa ventaja en otros asuntos clave, además del económico, como lo son el manejo de las cuestiones del sistema de salud y la guerra de Irak.

Con el nuevo presidente electo ¿Qué pueden esperar los mercados?

En lo inmediato, para el manejo de la crisis, Obama buscará incentivar a la economía mediante un paquete de ayuda de US$ 170.000 millones, como comentáramos en el artículo de ayer ¡Llueve dinero!: Las principales economías salen a ofrecer paquetes de ayuda.

Obama se muestra preocupado por sacar al país de la recesión lo más pronto posible y evitar que este tipo de crisis vuelvan a sucederse. Es por ello que Obama no se ha opuesto a los programas de salvatajes y estímulos llevados adelante por el gobierno de George Bush a pesar de las implicancias fiscales que estos tienen y que deberá cargar en su gestión.

Por otra parte, Barack Obama se mostró a favor del plan del presidente George W. Bush, de organizar una cumbre financiera, justificándola en la necesidad de lograr una coordinación global para enfrentar las turbulencias económicas. El sistema financiero internacional requiere de una regulación y supervisión amplia con capacidad de adaptarse a los cambios en el sistema financiero de modo tal de no quedar rápidamente desactualizada. Da la sensación que los mercados deberán esperar en este nuevo período presidencial, un aumento de la regulación en los mismos y mayor dureza en la supervisión.

En relación a la moneda norteamericana, el senador por Illinois Barack Obama es partidario de un dólar fuerte, aunque no pretende lograrlo a través de la política monetaria. De hecho, en sus propias palabras, Obama decía: “No soy alguien que considere que se deba gastar mucho tiempo manipulando nuestra política monetaria o fiscal, simplemente para impulsar al dólar. Lo que yo quiero hacer es fortalecer los fundamentos económicos de manera que el dólar se termine de fortalecer por sus propios medios”.

Entonces si Obama pretende un dólar fuerte, deberá fortalecer los fundamentos de la economía. Para ello, deberá ordenar cuanto antes las cuentas fiscales y externas de la economía. Por eso se puede esperar que se inicie un período de mayor control del gasto público para ordenar las cuentas fiscales y de menor apertura externa para limitar el déficit de cuenta corriente.

La búsqueda de lograr un dólar fuerte, tiene también implicancias positivas para la economía global. Por una parte, un dólar fuerte limita el alza de las cotizaciones de los commodities, los cuales son expresados en términos de la divisa norteamericana. Sobre esta situación no muy agradable, hemos tenido de ejemplo lo que ha ocurrido en momentos en que el dólar alcanzó su nivel más bajo en relación al euro haciendo que las cotizaciones de los commodities se disparen.

Con este mayor control de la evolución de la cotización de los commodities, se reduce el riesgo inflacionario originado por este motivo, por lo que se controla un elemento de inestabilidad para el resto de las economías.

Por otra parte, el dólar fuerte es positivo en términos de competitividad para el resto de las economías (salvo para aquellas que mantienen sus monedas atadas a la divisa norteamericana o se mantienen directamente dolarizadas). Habrá que ver cuánto de esta mayor competitividad puede verse traducido en mejoras en las balanzas comerciales, ya que EE.UU. buscará limitar el inmenso déficit que tiene en las mismas.

Para Latinoamérica, la elección presidencial no ha sido un tema menor, tal como lo adelantáramos en un artículo del mes de julio Obama o McCain: ¿Quién le conviene a Latinoamérica? Es que con Obama de presidente de los EE.UU., se vienen cambios para la región.

Obama se ha manifestado abiertamente como opositor del tratado de libre comercio (TLC) con Colombia, que está pendiente de aprobación legislativa junto a los de Panamá y Corea del Sur. Pero no sólo eso, Obama también ha manifestado su intención de realizar una revisión del TLC con México (vigente desde hace casi 15 años), para garantizar la protección de los trabajadores norteamericanos así como del medioambiente.

El tema de la limitación de los TLC con Latinoamérica puede jugarle en contra al derivar en un aumento de la inmigración. Justamente sobre el tema inmigratorio, el nuevo presidente está a favor de flexibilizar la legalización de los inmigrantes que se encuentran en el país y de aquellos que pugnan por ingresar (promueve una “reforma migratoria comprensiva”). Ello, combinado con la restricción de los TLCs, podría traerle varios problemas a futuro.

Lo positivo para la región es que el demócrata se muestra más abierto al diálogo con los países latinoamericanos. Incluso considera eliminar algunas restricciones que pesan sobre Cuba como el envío de remesas. Chávez ya se ha mostrado dispuesto a un diálogo con Obama y probablemente Evo Morales también lo esté.

¿Qué puede pasar con la población luego del triunfo de Obama?

Se podría esperar un cambio en el humor de los estadounidenses dado que el triunfo de Obama genera una mayor confianza en las posibilidades de recuperación de la economía. Después de todo, ellos consideraron que Obama era el candidato más capacitado para sacar al país de la crisis que sufre actualmente.

Si las familias y empresas estadounidenses se muestran más optimistas por este cambio de gobierno que se avecina, ello podrá traslucirse en un mayor consumo e inversión, lo que ayudará a acelerar la recuperación económica.

EE.UU. tiene nuevo presidente. Las expectativas son muchas y se espera que con el fin de la era Bush finalicen épocas de descontrol de la economía y los mercados financieros.

Nos encontraremos nuevamente mañana,

Horacio Pozzo

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