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Colombia no pierde el tiempo y se prepara para un mundo más competitivo

Colombia no pierde el tiempo y se prepara para un mundo más competitivo

Mientras el mundo entero permanece preocupado por las consecuencias de la crisis financiera internacional sobre sus economías, no hay tiempo para perder para las economías latinoamericanas si es que quieren reposicionarse y fortalecerse.

Ya les he comentado que las consecuencias de la crisis financiera internacional sobre la desaceleración del crecimiento de las economías latinoamericanas y la caída en las cotizaciones internacionales de los precios de los commodities, en especial de energía y alimentos, fueron elementos que actuaron de manera positiva en la reducción de las presiones inflacionarias y evitaron además que la restricción energética opere en algunos de los países cuya capacidad de generación se encuentra al límite.

Estas derivaciones positivas en cierto modo, de la crisis financiera internacional, les da tiempo a las economías latinoamericanas para solucionar sus problemas y consolidar así su crecimiento.

En el caso de la economía colombiana, además de avanzar en lo referente a la cuestión energética y sobre demás tipos de inversiones en infraestructura para adaptarse a un mayor crecimiento de su economía como les comentara en un artículo del pasado mes de junio Colombia ya Piensa en el 2018 , se está trabajando fuerte en diferentes medidas, para que cuando las aguas internacionales se tranquilicen, su economía se encuentre con un alto nivel de competitividad.

En este sentido, Colombia acaba de fijar sus metas para lograr un salto en la competitividad. Para ello, apuntará a siete aspectos del entorno de negocios: en la cantidad de trámites necesarios para abrir una empresa, en la facilidad para obtener permisos para construir, en el número de trámites para obtener el registro de propiedad, en el acceso al crédito, en el nivel de dificultad para pagar impuestos, en la facilitación del comercio transfronterizo y en el nivel de cumplimiento de los contratos.

Lo que pretende Colombia con su estrategia es aumentar no solamente el nivel de competitividad de las empresas colombianas, sino también a incentivar la generación de nuevas empresas tanto de capitales nacionales como extranjeros.

Según plantea el ministro de Comercio, industria y Turismo de Colombia, Luis Guillermo Plata, la idea para llevar adelante estas iniciativas es establecer el compromiso entre el sector público y privado para trabajar juntos, en pos de su mejoramiento.

Esta iniciativa es muy oportuna en momentos en que la economía colombiana se está abriendo al mundo y buscando potenciar su crecimiento económico a través de su sector externo.

Colombia ha celebrado varios Tratados de Libre Comercio (TLC) y se encuentra negociando con la Unión Europea y China, al tiempo que espera del Congreso de los Estados Unidos la aprobación del TLC con dicho país. Con Canadá, el país está a punto de cerrarlo, lo cual podría generar presiones para que en los EE.UU., se apruebe también el TLC con Colombia. La única salvedad que hay que hacer respecto al TLC entre Colombia y los EE.UU. es que el candidato que más posibilidades tiene de acceder a la presidencia de los EE.UU., Barack Obama, se muestra aún en contra del mismo, lo cual augura duras negociaciones para lograr el objetivo.

De este modo también, la economía colombiana disminuye su vulnerabilidad al limitar la dependencia del mercado venezolano como destino de sus exportaciones.

La mejora en el contexto de competitividad de las empresas colombianas aumenta además el valor de las mismas y por ende su atractivo. Este mayor valor se produce no solamente porque se les facilite el ambiente de negocios en la economía colombiana, sino también por el hecho de que al mejorarle el contexto para todo el entramado de empresas del país, se fortalece la economía y con ella sus perspectivas de crecimiento.

Por ello se puede pensar que en caso de que las iniciativas para mejorar el nivel de competitividad de las empresas colombianas pueda verse traducido en una mejora de las condiciones para las mismas, ello puede generar un atractivo para los inversores.

Otra derivación positiva que se puede lograr en caso de que las iniciativas por mejorar la competitividad de la economía se puedan materializar es su impacto en el nivel de precios. La mejora en la eficiencia productiva que puede lograrse disminuirá los costos de producción (al menos de algunos sectores productivos) y con ello los precios de los productos finales. La mejora en la dinámica inflacionaria también se puede producir con la concreción de los TLC que está negociando Colombia, especialmente con los de Canadá y Estados Unidos, como les comentara en el artículo del pasado mes de agosto, Colombia quiere “matar dos pájaros de un tiro” , ya que implicará el ingreso de commodities agrícolas desgravados.

Finalmente, estas iniciativas del gobierno colombiano, lo acercarán más a que la economía sea considerada grado de inversión, con los beneficios que ello implica. Colombia quiere aprovechar la incertidumbre de la economía mundial para reposicionarse y emerger como una economía consolidada y competitiva. Todo hace indicar que va por buen camino.

Nos encontraremos nuevamente mañana,

Horacio Pozzo

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