Cómo ganar cuando la bolsa baja
No voy a comenzar -ni terminar- este artículo repitiendo que “los mercados están muy volátiles”, ni que “la suba es récord”, o la “baja es récord”, ni que lo que hay que hacer en estos tiempos es “comprar para el largo plazo”, porque “a largo plazo se gana”.
Prefiero explicar por qué la volatilidad está en niveles récord, al igual que las subas y las bajas, y que en el largo plazo también se puede perder en bolsa.
La volatilidad está en niveles récord ni más ni menos porque los datos que el mercado está recibiendo son extremadamente confusos.
La única certeza con que cuentan los analistas financieros es que la incertidumbre continuará. O sea, son ahora más honestos que nunca. Dudo que Henry
Blodget hubiera podido comunicar esto tan honestamente a sus clientes. (Blodget era un analista de Merrill Lynch (NYSE: MER) que fue famoso en la última etapa de la burbuja internet por dos motivos: pronosticar Amazon (NASDAQ:AMZN) a $400 cuando valía la mitad, acertando al mes siguiente, y terminar exonerado de la industria por recomendar acciones de internet a sus clientes, al mismo tiempo que las describía como ‘basura’ en sus emails privados. Hasta que la SEC se dio cuenta y esto pudo haber marcado el ‘techo’ de la era Internet).
El humor de los inversores lo refleja. Por un lado hay un montón de datos económicos muy desalentadores, y por el otro hay oleadas optimistas provenientes de los gobiernos de Europa y Estados Unidos, que se lanzan a sostener la economía como primer y único objetivo. Una economía que tiende a la recesión, lo que impulsa a los mercados accionarios a la baja. Pero al llegar las cotizaciones a valores tan bajos, se generan rondas de compras con fuertes alzas.
El jefe de la Reserva Federal, Ben Bernanke dijo que “una amplia recuperación económica no ocurrirá enseguida”, mismo si los mercados se estabilizaran ahora.
La lectura… ¿es? Vender.
“La volatilidad hoy triplica a la media observada en el largo plazo, y es cinco veces superior a la de los años de fuerte alza bursátil, en 2004, 2005 y 2006. Estamos en una situación extrema, que recuerda en el peor de los casos al crac de octubre de 1987 o el shock petrolero de 1973-74″, señalaba Eric Galiègue, director de la firma consultora de finanzas francesa Valquant a la agencia AP.
Pero hay algo más. Y son los hedge funds (fondos de cobertura) que están liquidando masivamente posiciones, mismo en oro. Hedge funds que manejan unos US$ 1.800 billones en activos aproximadamente. Galiègue agrega: “una parte de esta industria está muriendo, probablemente la mitad. Entonces liquidan los activos en pánico, sin consideración de las noticias económicas”.
La realidad es que nadie quiere quedar comprado en este mercado, porque no se sabe qué tanto más pueda profundizarse esta baja, ni cuanto puede llegar a sufrir la economía. En tiempos como estos, no se tiene en cuenta valor potencial futuro, sino que lo único que se opera es ‘pánico’ e ‘incertidumbre’.
La mayoría de los analistas repite que hay que entrar para el “largo plazo”, que “siempre se gana”… ¿pero y mientras tanto qué hacemos? El “mientras tanto” puede referirse a más de un año incluso. Quienes compraron Nasdaq o S&P 500 en el inicio del año 2000, en plena euforia de mercado, pensando que la fiesta tecnológica continuaría, nunca pudieron ver sus inversiones volverse positivas. El Nasdaq lleva perdidos el 70% desde entonces y el S&P 500 40%. Pasaron 8 años. El “largo plazo” puede ser para los hijos o nietos del inversor, y el inversor en cuestión así perderá siempre.
Existe una variedad de fondos para apostar a la baja, si nos quedamos esperando la suba del mercado del “largo plazo”, sonreiremos desde algún otro lado cuando a quienes les legamos nuestros activos, vendan.
Existen diversas alternativas para quienes vislumbran una baja en los mercados y no pretenden aferrarse a sus acciones “para el largo plazo” en que “todo tenderá a subir”. Los ETFs y fondos de inversión bajistas, que venden en descubierto (short-sell), que arman estrategias de opciones apostando a la baja, que ganan valor en la medida en que el mercado lo pierde. Y lo hay de todo tipo: ETFs ‘bears’ (bajistas) para mercados emergentes como el PT Ultrashort MSCI emerging market (AMEX:EEV), el de commodities como el PF Ultrashort basic materials (AMEX:SMN), el financiero es el PF Ultrashort financial (AMEX:SKF), o para aprovechar la baja del petróleo el PF Ultrashort oil & gas (AMEX:DUG). Quien pudo adelantarse y ver la baja en el Dow Jones Industrials, pudo haber comprado el ETF bajista PT Ultrashort Dow 30 (AMEX:DXD) y embolsar durante octubre más de un 80 % de alza, mientras el DJIA perdía más de un 20% en el mes.
En cuanto a fondos, el excelentemente gerenciado por David Tice (célebre permabear de Wall Street), el Prudent Bear Fund (MUTF:BEARX) que gana un 33% en el año, casi lo que perdió el mercado accionario en mismo período. O aquel que busca replicar en sentido inverso al índice S&P 500, el Rydex Inverse Dynamic S&P 500 Fund (MUTF:RYTPX), que duplicó su valor en el año (este evita los errores que pudieran cometer los gerenciadores de activos porque replica directo al índice).
Estos productos pueden servir tanto para neutralizar los riesgos de baja en los mercados, como para quien vislumbra una inevitable baja y busca beneficiarse directamente con ello.
La semana pasada, en siete ruedas el oro perdía US$130, un 14% de baja.
Una de las causas por las cuales el oro no ha podido superar el máximo de mediados de marzo en los US$ 1.030, siendo que el metal es refugio de valor frente a crisis financieras, y por “lógica” debiera estar por encima del máximo alcanzado cuando estas turbulencias aún no se hacían presentes ni nadie imaginaba serían de esta magnitud, es que en estas semanas hay fuerte venta de oro para cubrir pérdidas en mercados bursátiles.
Los mercados accionarios de Estados Unidos han bajado hasta un 40% en el año, y los llamados a reponer garantías (margin calls) han estado multiplicándose con fuerte aceleración últimamente. Se necesitan fondos adicionales para cubrir estos llamados a reponer fondos por pérdidas en los mercados accionarios.
En cuanto a los commodities, están en baja promedio del 50% desde el máximo de julio.
Esta falta de respuesta del oro frente a esta crisis financiera es algo muy negativo para la cotización del metal. Cuando lo que habitualmente hace surgir al oro al alza, de golpe ya no funciona, pues la conducta futura será de mayores bajas.
Actualmente no hay liquidez ni en los mercados de crédito ni en los accionarios. En realidad hay mucho dinero de inversores tanto institucionales como privados esperando un destino cierto, que hoy casi no lo hay en materia de inversión conservadora.
“Hay muy poca liquidez. En el corto plazo, la visión [para el oro] es negativa”, dijo James Moore, analista de TheBullionDesk.com en Londres, a Bloomberg.
“Tenemos fuertes preocupaciones de que el precio puede caer aún más en el corto plazo”, decía Rebecca O’Dwyer, otra analista, de Investec Analyst en un reporte a clientes.
“Los fondos que quisieran mantener su activo de último recurso están siendo forzados a vender, y esto está causando debilidad en el precio del oro”, decía Peter Spina, presidente de GoldSeek.com.
Y su pronóstico no es positivo: “Habrán más víctimas por el colapso de los fondos [de inversión] y más liquidaciones forzadas, mismo si esto implica la venta de sus más preciados activos, como los metales preciosos”.
En este escenario ilíquido, y frente a estas bajas y pérdidas patrimoniales de inversores, el destino inversor es vender aquellos activos de última instancia, como el oro, que habían subido considerablemente, y terminan siendo rematados como las joyas de la abuela, provocando que la tendencia del metal sea bajista.
Está esta mañana subiendo 2,60%, cotizando a US$ 830. Es probable un nuevo testeo hacia la zona de US$ 740, su soporte de septiembre.
Hasta la próxima,
Paola Pecora









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