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La privatización en Brasil llega ahora a los aeropuertos

La privatización en Brasil llega ahora a los aeropuertos

La presidenta argentina Cristina Fernández de Kirchner está por estos momentos en Brasil reuniéndose con Lula. El objetivo de Cristina es estrechar lazos con el país más importante de la región. Es por ello que en el día de hoy, ambos presidentes estarán firmando convenios comerciales claves. Incluso se ha avanzado en conversaciones para construir una represa entre ambos países.

Pero mientras en la relación política entre ambos países se pretende avanzar en vincular aún más a ambas economías, en las políticas económicas que Argentina y Brasil llevan adelante pareciera ser que van por caminos cada vez más diferentes. Es que mientras en Argentina se avanza en una especie de proceso estatizador, en el que hace unos días se resolvió la reestatización de la empresa Aerolíneas Argentinas, en Brasil se sigue pensando en privatizaciones.

Ahora en Brasil, parece ser el turno de los aeropuertos. El ministro de Defensa, Nelson Jobim, según publicó el site mexicano “La Jornada”, decía al respecto: “El gobierno ha comenzado a estudiar la viabilidad de conceder a la iniciativa privada los aeropuertos internacionales de Río de Janeiro (Galeao-Tom Jobim) y Viracopos (Campinas, a 90 kilómetros de Sao Paulo)”. Se sospecha que el tercer aeropuerto a ser privatizado sería el de Cumbica, la terminal internacional de Sao Paulo.

Tom Jobim y Viracopos son en estos momentos, los dos aeropuertos más rentables del país y son dos de los que más tráfico soportan en Brasil. Es por ello que el proceso privatizador de ambos atraerá un gran número de inversores interesados en hacerse cargo del control de dichos aeropuertos.

Hay que remarcar que el sistema aéreo brasileño evidencia grandes deficiencias en la actualidad. La decisión de privatizar los aeropuertos no es una idea reciente del gobierno de Lula da Silva. Hace poco más de un año, luego de una tragedia aérea que enlutara al país en donde un Airbus 320 de Tam (BVSP:TAMM3; NYSE:TAM) que sobrepasó la pista, voló por encima de una avenida para caer sobre una estación de servicio y un depósito de la propia compañía, el presidente Lula da Silva comenzó a madurar la idea de la privatización de los aeropuertos.

Por estos momentos, el control de los aeropuertos se encuentra en manos de la fuerza aérea brasileña, quien a través de la empresa pública Infraero, administra los 67 mayores aeropuertos del país, que representan el 97% del movimiento aéreo regular del país. En relación a Infraero, se está pensando la posibilidad de abrir parte de su capital accionario al sector privado. En estos momentos Infraero se encuentra implementando un plan de obras que tiene como objetivo preparar la infraestructura aeroportuaria brasileña para el crecimiento de los próximos años.

Si bien, aún no está determinado cómo será el modelo de concesión de los aeropuertos, el mismo va a ser finalizado en las próximas semanas y será definido por el Ministerio de Defensa.

La mejora en el sistema aeroportuario es un tema clave para un país como Brasil que se encuentra en pleno proceso de crecimiento y desarrollo. Para el sistema aeroportuario, además del desafío de adecuarse al ritmo de crecimiento del país, el mismo enfrentará en los próximos años un gran desafío cuando en el 2014, Brasil organice el mundial de fútbol y quizás también en 2016 si es que se acepta su candidatura para la organización de los juegos olímpicos de ese año.

Entre los resultados esperados de la reforma, se espera que el aeropuerto internacional Antonio Carlos Jobim, conocido como ‘Galeão’, alcance una capacidad de 20 millones de pasajeros anuales para 2014.

La mejora en el manejo de los aeropuertos brasileños implicará un gran beneficio para varios sectores productivos para los que una buena infraestructura aérea es clave. Entre los múltiples sectores que se beneficiarán, el sector turístico, claramente será uno de los principales beneficiados con la mejora en la eficiencia aeroportuaria, la cual seguramente repercutirá en el incremento de la actividad de los mismos.

Brasil entiende que el sector privado es el más indicado para la administración de los aeropuertos dado que está en el interés del mismo lograr el máximo de eficiencia para obtener la mayor rentabilidad. En este sentido, el rol del estado pasa por realizar debidamente los controles necesarios para que la búsqueda de la mayor rentabilidad de los privados no perjudique la calidad del servicio. Esta es la forma en que se trabaja en el mundo desarrollado.

Nos encontraremos nuevamente mañana,

Horacio Pozzo

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