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Cuando parecer bueno no alcanza, olvidar es mejor

Cuando parecer bueno no alcanza, olvidar es mejor

La presidenta argentina decidió inesperadamente saldar la deuda de US$ 6.700 millones que el país tiene con el Club de París. Hecho inesperado también para dos que se enteraron apenas momentos antes del anuncio el día martes: el ministro de Economía, y especialmente el presidente del Banco Central (BCRA), que es en definitiva a quien le van a sacar de las reservas internacionales un 14% para el pago, ya que así se determinó por decreto del Poder Ejecutivo.

La Argentina tiene que pagar sus deudas. Pero no alcanza para solucionar la pérdida de confianza e incertidumbre que pesan sobre el país.

Si creemos que pagando la deuda volarán las inversiones extranjeras y el crédito al país en un santiamén, estamos en problemas. Pensar así sería de ingenuos. Y no comprender la realidad por la que atraviesa hoy la Argentina. Es probable que no haya sido buena idea cancelar con el Club de París aún. Y sí hubiera sido una excelente idea, cancelar la pérdida de confianza de los argentinos y el mundo en el país por la manipulación de las estadísticas inflacionarias, blanqueando la cifra real de inflación. Una inflación falaz que obliga al país a defaultear mes a mes sus obligaciones con los tenedores de deuda, bonos que ajustan por inflación, una inflación oficial tres veces menor a la real. También sería una excelente idea recordar que por esta causa, mas razones de volatilidad política, de aumento del gasto público y de baja de precio de los commodities, la calificadora Standard & Poor’s rebajó la nota para la deuda argentina de largo plazo en moneda extranjera y local de B+ a B. Y Fitch Ratings tiene calificados a los bonos en moneda extranjera de largo plazo en la categoría de “default restringido”. Y que Moody’s cambió la perspectiva de la deuda argentina en moneda local y extranjera B3 de positiva a estable, que da a entender un cierto grado de riesgo sobre la capacidad de pago del país.

También quedan los tenedores de bonos que quedaron fuera de la reestructuración de 2005, los hold-outs por US$ 23 mil millones. Pero la salida del Club de París era la que menor costo político representaba. Y los políticos argentinos no están para pagar costos políticos. Veía la nominación de Palin como vicepresidente y de Mccain como candidato a la presidencia de los Estados Unidos por el partido republicano. Y en el estadio en Saint Paul, carteles multiplicados diciendo: “Country First”. No era publicidad del banco. Me perdí parte del discurso, es que me puse a pensar…

“El gobierno está cambiando de rumbo… es un paso en el sentido correcto, a pesar de ser un paso muy caro. Pero no creo que esto deba ser visto como el comienzo de un cambio serio o significativo en la dirección política” le decía el analista Pablo Goldberg de Merill Lynch en Nueva York, al Financial Times. “Si no se soluciona el tema del INDEC, la inflación y los holdouts, el mercado externo no se abrirá para la Argentina” dice El Cronista Comercial.

The Economist: “Desde que Cristina Fernández de Kirchner ocupó el puesto de su marido, Néstor Kirchner, como presidente de la Argentina en diciembre pasado, la economía del país ha estado derrapando. El crecimiento se ha desacelerado desde un 8% a un 5-6%, la inflación se acerca al 25%, alrededor de US$ 11.000 millones dejaron el país, y la tasa de interés de los bonos del gobierno se incrementaron en un tercio”. Pero la culpa no es de Cristina, sino de quien le dio de comer, reza el refrán modificado. Es que esta situación no se gestó con la presidencia de la señora, sino con la del señor, su marido, quien la puso a dedo como prolongación natural e inequívoca de su investidura, sin ningún tipo de elecciones internas partidarias. Como si en democracia el poder se heredara. Me pregunto qué pensara el matrimonio Kirchner de las convenciones partidarias que nominaron a Obama y a Mccain como candidatos presidenciales por sus respectivos partidos estos últimos días. Un circo, probablemente.

¿Y el mercado cómo reaccionó? El índice Merval perdió 5% en lo que va de la semana, y el riesgo país no para de subir desde entonces, terminando en 713 el jueves. Ayer fue un día de derrumbe financiero mundial, que deprimió al mercado local, pero… ¿un anuncio como éste no debiera de haber aislado a la bolsa local?

¿Por qué ahora, por qué así? El saldar de una vez y no estructurar el pago con el Club de París significa el no monitoreo del FMI de la economía argentina ni tampoco las irritantes preguntas sobre el modo de cálculo de la inflación. Un aspecto técnico impresentable sin discusión. El apuro se estima que surge porque hay US$ 20 mil millones que cancelar de deuda en 2009. Y los commodities en baja… Y la confianza internacional también.

“Por qué nadie le cree a la Argentina” es el título de una nota de la revista Istoé de Brasil esta semana. Sin embargo Chávez, es uno de los únicos que nos tiene más confianza en el mundo. Pero pienso que si nos creyera más no se nos llevaría 15 puntos de interés cada vez que viene a recordarnos a Bolívar y al imperio, todo vestido de rojo.

No necesitábamos leer el miércoles al Financial Times para enterarnos de que esta cancelación no impedirá bajar la dependencia de financiamiento con Venezuela. Porque la confianza externa se ganaba más con un sinceramiento de la situación inflacionaria que con el pago al Club de París. Este pago además, destraba los créditos comerciales, aquellos que pueden tomar las empresas para financiarse, pero no significa la apertura al financiamiento externo.

Pero hay otro inquietante aspecto que nada tiene que ver con el económico, y es el legal. El Articulo 6º de la Ley 23.928 de Convertibilidad dice: “Siempre que resulte de efecto monetario neutro, las reservas de libre disponibilidad podrán aplicarse al pago de obligaciones contraídas con organismos financieros internacionales”. Lo que nos lleva inmediatamente a recordarnos que el Club de París no es un “organismo financiero internacional”, sino una organización de países acreedores. Ergo, el Estado nacional no puede cancelar con reservas monetarias deuda que no sea a organismos multilaterales. En su sitio se lee: Le Club de Paris est un groupe informel de créanciers publics. El Club de París es un grupo informal de acreedores públicos. Y miren qué interesante: La première réunion avec un pays débiteur eut lieu en 1956 lorsque l’Argentine accepta de rencontrer ses créanciers publics à Paris. La primer reunión con un país deudor se dio en 1956 cuando la Argentina aceptó reunirse con sus acreedores en París. (Argentina de alguna manera lo inauguró). Es un grupo informal que coordina con los países deudores el pago a los acreedores oficiales.
Esto abre la posibilidad de demandas, a menos que se decida modificar el artículo 6°. Es un detalle que puede resultar menor y apenas ilustrativo en definitiva, visto las veces que la Argentina en su historia ha quebrado la ley. Con alivio, hoy leemos en Ambito Financiero: “Funcionarios del área legal del Ministerio de Economía y el BCRA finalizarán hoy la redacción de un proyecto que habilite el pago al Club de París con reservas. El gobierno debe definir si la Presidente firmará un Decreto de Necesidad y Urgencia (DNU) o se enviará al Congreso para su aprobación”.

Esta imprevisión en el manejo de los temas públicos agrega incertidumbre a la ya no poca que existe. El “cómo” es tan o más importante a veces que el “qué”.

Es grave la capacidad inquebrantable que tiene la Argentina de ubicarse acorralada por los problemas en vez de liderarlos. La imprevisión se paga, y el presente cobra esta imprevisión siempre más caro que el futuro.

Descartes decía que el buen sentido es la cosa mejor repartida del mundo porque no hay nadie que no esté satisfecho con la parte que le ha tocado en suerte. La gente se queja de muchas cosas relativas a su vida diaria, pero nadie se queja de su falta de sensatez. Tal vez, si comenzáramos a quejarnos también por la falta de sensatez, no tendríamos tanto de qué quejarnos en Argentina.

*** Demasiados reportes de inversión en circulación recomendando Brasil este año. Lo habitual en topes de mercado. Era hora de salir. Advertimos a inicios de junio, en el tope del índice Bovespa de la Bolsa de San Pablo, que la volatilidad del índice sugería una corrección de precios. La corrección ha sido del 30% en moneda local. Y el ETF MSCI Brazil Index (NYSE:EWZ) perdió un 34%. Y por tercer mes consecutivo, el Bovespa registró un saldo negativo de inversión extranjera. Los inversores extranjeros vendieron R$ 36.157 millones (US$ 21,3 millones) en acciones en agosto y compraron R$ 33.905 mil millones (US$ 19,9 millones), finalizando con un saldo negativo de R$ 2.250 millones (US$ 1.320 millones). Durante junio, el saldo fue negativo en R$ 7.410 millones (US$4.360 millones) y en julio R$ 7.620 millones (US$ 4.480 millones), marcando una tendencia creciente en cuanto a saldos negativos para la bolsa paulista. Siendo que la inversión extranjera representa el 35% del Bovespa, muchos analistas se preguntan si ese mercado tiene aún capacidad de recuperar la baja acumulada.

No descarto un primer intento de reversión de tendencia en los 48.000-49.000 puntos para el índice, un 7% adicional de baja desde el cierre de ayer en 51.400 puntos.

*** “El petróleo cierra en su nivel más bajo en cinco meses”, “El huracán Gustav llevó a parar casi el 100% de la producción de gas y petróleo del Golfo”, “El crudo declinó por quinta rueda consecutiva en el NYMEX”, “Tres tormentas merodeando en el Atlántico”.

El petróleo bajó cinco ruedas consecutivas y desde mayo de 2007 que no experimentaba una seguidilla semejante. Lleva un 30% de baja desde su máximo del 11 de julio en US$ 147,27 y pierde un 10% en la semana, cotizando en los US$ 106,36 en el mercado electrónico esta mañana. Mientras tanto, el euro tocó hoy su menor nivel en 11 meses frente al dólar en US$ 1,4195. Ayer las bolsas mundiales se derrumbaron. Era norma atribuir la baja en el mercado accionario a la suba del crudo: suba del petróleo-inflación-suba de tasas-bolsa en baja, es el diagrama mental que conduce la operatoria habitual. El esquema parece haberse alterado. La baja del precio del petróleo ahora logra deprimir al mercado accionario. Las señales que están mandando las principales economías del mundo tanto en estadísticas como en perspectivas de crecimiento indican una desaceleración y hasta recesión. ¿Quién va a precisar tanto petróleo? Comentábamos ¿Puede el petróleo volver a US$70? en mayo, que tan sólo una desaceleración en Estados Unidos podía llegar a descomprimir el valor del crudo. Europa ha indicado un menor crecimiento, y Estados Unidos, si bien el último trimestre de 2007 ha mostrado una baja en el PBI de 0,2%, a pesar de que me esfuerzo aún no puedo ver dos trimestres consecutivos de baja en el producto desde mediados de 2006 (segundo y tercer trimestres). El crecimiento en EEUU para el segundo trimestre del año ha sido del 3,3%, y se escucha con más insistencia que la habitual dudas sobre si el equipo argentino de estadísticas estaría colaborando de lleno ya con EEUU en la elaboración de los índices de crecimiento e inflación. Con que se haya instalado entre los especuladores la idea de una baja en la actividad económica, es suficiente.

En el mercado se transan expectativas, no productos; riesgos, más que instrumentos financieros; psicologías, más que lógicas fundamentales.

Hasta el próximo viernes,

Paola Pecora

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