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Por qué Argentina no podrá acceder tan fácilmente a los mercados financieros internacionales

Por qué Argentina no podrá acceder tan fácilmente a los mercados financieros internacionales

Si unos meses atrás, le hubiera resultado complicado a la Argentina acceder al financiamiento a través de los mercados financieros internacionales, en estos momentos esta posibilidad es considerada como algo prácticamente imposible. Y lo peor del caso es que a la hora de buscar responsables, es la propia Argentina quien carga con la mayor de las culpas.

Es que Argentina optó por el mal camino en materia económica y ello se está comenzando a pagar. Uno quizás hasta puede entender ciertas posturas del gobierno como la de no renegociar con los deudores que quedaron afuera del canje de la deuda, a cualquier precio, al igual que lo que ocurre con el Club de París, pero no puede entender acciones tales como aquellas que lesionen el cumplimiento de sus obligaciones ya que ello no hace otra cosa que aportar a la mala imagen que tiene el país frente a la mirada de los mercados internacionales.

Y una de dichas acciones, se relaciona a la cuestión inflacionaria. Cuando se distorsionan los índices de inflación, de algún modo, se está mostrando poca disposición para honrar la deuda asumida, ya que un gran porcentaje de la deuda reestructurada (más del 40%), se encuentra ajustada por inflación.

Es así que, con el dato de inflación minorista dado a conocer el pasado lunes, el nivel de distorsión de dicho índice ha llegado a ser intolerable (si es que no lo era antes). Para tener una idea de lo distante que se encuentra la verdadera tasa de inflación de la declarada por el Indec, piense en una persona que al presentar su declaración patrimonial para pagar los impuestos correspondientes, declare que vive en una casilla cuando en realidad posee una vivienda de primer nivel con todas las comodidades y la última tecnología.

Entre los numerosos errores cometidos por el gobierno argentino, uno de los que ha generado más conflicto que incluso las sospechas sobre la inflación, ha sido el pretender incrementar el beneficio obtenido por los mayores precios de la soja a través de la implantación de un sistema de retenciones móviles y crecientes. De este modo, el gobierno podía acceder a un interesante volumen de ingresos para apuntalar las cuentas fiscales. Pero como afirmó el economista norteamericano Tyler Cowen, según publica el diario argentino “Ambito Financiero”: “No se puede basar el crecimiento económico en el precio de la soja” la realidad y las casi seis semanas de caídas con una baja acumulada en el precio de la soja de más de 26%, muestran lo peligroso que representa dicha apuesta.

Este camino equivocado por el que optó la Argentina, la ha llevado también a vincularse estrechamente a Hugo Chávez, quien se ha transformado en el financista del gobierno argentino, un financista para nada barato (por el último “favor” el gobierno argentino pagó una tasa del 15%).

Una consecuencia que pudo resultar costosa para el gobierno argentino, de esta vinculación con Chávez, fue lo ocurrido la semana pasada cuando el presidente venezolano decidiera la venta masiva de los US$ 1.000 millones de deuda argentina que comprara tan sólo unos días atrás, y que impactó fuertemente en el valor de los títulos públicos argentinos.

El sacudón financiero se sintió en el riesgo país que superó los 700 puntos básicos y que todavía no logra romper hacia abajo los 650 puntos. También la Bolsa de Valores se desplomó (y lo sigue haciendo), alcanzando sus mínimos en los últimos 2 años.

Por toda esta situación de incertidumbre que vive la economía argentina, y ante la falta de señales claras, es que el pasado lunes, Standard & Poor´s rebajó la calificación de la deuda argentina de largo plazo en moneda local y extranjera a “B” desde “B+” tras percibir que crecieron los problemas económicos del país.

Con la baja en la calificación crediticia realizada por S&P sobre la deuda argentina, se agrega un obstáculo más a la casi imposible tarea de acceder al financiamiento de los mercados internacionales, estos mercados internacionales que en medio del presente período de crisis, se encuentran poco dispuestos a asumir riesgos y mucho menos, riesgo argentino. Es por ello que casi la única alternativa, muy peligrosa de por sí, de acceder a fondos, es lo que ofrece Chávez.

Lógicamente que esta alta dependencia de los fondos venezolanos es altamente peligrosa. Para el ex director del Hemisferio Occidental del FMI, Claudio Loser, en una entrevista que le realizara el diario argentino “Ámbito Financiero”:“El financiamiento de Chávez no es infinito. No me sorprendería que a principios del año próximo la economía venezolana se encuentre en una situación difícil y esta fuente de financiamiento se le puede acabar a la Argentina”.

Y motivos no le faltan a Venezuela para que deje de financiar a la Argentina, con sus múltiples problemas en donde la desaceleración económica y una inflación cada vez más descontrolada, amenazan la estabilidad de la economía venezolana.

Creo que la parte más interesante del reportaje que le realizó “Ambito Financiero” a Claudio Loser, es la siguiente: “Los índices oficiales son totalmente no confiables. Por lo tanto, los bonos argentinos ajustados por la inflación no lo son. Los bonos atados al Producto también se basan en cifras irreales, aunque en ese caso los tenedores estarán contentos. Lo interesante es que con esta política se está beneficiando a los acreedores externos y no a los internos, que son los que tienen deuda que se ajusta por CER, que están en una posición desfavorable. Las estadísticas oficiales nunca se habían puesto en duda, pero hoy nadie en el exterior les tiene confianza”.

Lo anterior, en lenguaje de los inversores, quiere decir que la deuda argentina, para un cierto nivel de rentabilidad esperada, requiere un premio mayor dado lo incierto de su resultado ya que una inesperada intervención gubernamental puede afectar los pagos esperados. En otras palabras, la manipulación de las estadísticas, le agrega un costo adicional al financiamiento (ya muy escaso) que pueda obtener la Argentina.

Las deudas pendientes de reestructuración, los problemas internos sin resolver que tiene la economía, las dudas sobre las estadísticas oficiales de las que depende un alto porcentaje de la deuda reestructurada y su historia de incumplimiento reciente, son algunos de los elementos que le cierran los mercados financieros internacionales a la Argentina que deberá extremar el ingenio para resolver el desafío que le impone el programa financiero en el próximo año.

Nos encontraremos nuevamente mañana,

Horacio Pozzo

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