¿Cómo Aprovechar a la Clase Media Emergente en Brasil?
Muchas veces en la vida, lo que parece ser algo lógico no lo es tanto y en la economía menos lo es… En relación a lo económico, uno puede pensar que los países que tienen un fuerte crecimiento de su producto, experimentan fuertes caídas en los niveles de pobreza de su población.
Sin embargo no siempre esto es así. Existen numerosos casos en donde a pesar del crecimiento económico de un país, los indicadores de pobreza no acompañaban a dicho progreso. Un ejemplo claro de esto ha sido lo ocurrido en la economía argentina durante la década de los 90s.
En la actualidad, Perú es otro ejemplo que muestra a un país que viene creciendo fuerte al tiempo que los niveles de pobreza disminuyen tibiamente. Este fenómeno se puede explicar en el hecho que los beneficios del crecimiento económico llegan con demora a trasladarse a los indicadores de pobreza. Ante estas situaciones, a los gobiernos se les hace difícil decidir entre la búsqueda de una fuerte disminución de la pobreza que puede poner en peligro los logros alcanzados, y asegurar la continuidad de una mejora lenta pero constante en los indicadores.
Así como Perú está luchando por reducir sus niveles de pobreza, del mismo modo, el gobierno de Lula da Silva lo está haciendo para Brasil, y según lo publicado en el día de ayer, el país está obteniendo sus primeras buenas noticias al respecto.
El diario argentino “Clarín” ayer remarcaba el fuerte progreso social alcanzado por Brasil en donde la clase media en dicho país ya es mayoría. Esta mejora en la situación de la economía brasileña se ha traducido en un mejoramiento de la cantidad de trabajadores en blanco. La mejora económica se reflejó en la fuerte caída del número de indigentes en las seis mayores ciudades de Brasil que pasó de 5,6 millones a alrededor de 3 millones.
Para tener una idea del progreso logrado en materia social en Brasil, el dato destacado es que entre los años 2002 a 2007, unos 3 millones de brasileños que habitan en las áreas metropolitanas más pobladas pasaron a integrar el grupo de los que el Instituto de Políticas Económicas denomina de “clase media emergente”.
Para todo buen inversor, un aspecto que no se puede dejar pasar es que este importante avance en la situación social tiene implicancias para los negocios que se pueden aprovechar.
Es que el surgimiento de un nuevo segmento de la clase media implica la aparición de nuevas necesidades y nuevas demandas que esperan ser explotadas. Es por ello que los sectores productores de bienes y servicios con orientación a este segmento poblacional, cuentan con grandes oportunidades de crecimiento.
Uno de ellos, es el sector de la construcción de viviendas residenciales que está creciendo a muy buen ritmo. Y como reflejaba Paola en una noticia de ayer Boom inmobiliario en Brasil llega a las clases bajas, el sector residencial en Brasil no solamente está siendo impulsado por la clase media, sino que también las familias de clase baja están generando una más que interesante demanda de viviendas.
Y aquí hay que remarcar dos elementos que están impulsando la demanda del sector privado: la mejora en la situación económica de la población y el gran dinamismo que se está observando en el crédito al sector privado. El aumento de la disponibilidad de crédito al consumo está impulsando la demanda de las familias. Es así que se observa un fuerte crecimiento de las ventas de bienes tales como electrodomésticos y automotores.
Este fenómeno que se está produciendo en la economía brasileña, tiene perspectivas de continuar en los próximos años y, si se hacen bien los deberes que están aún pendientes; de sostenerse en el tiempo. Es que las perspectivas de la economía brasileña son más que positivas y todavía tiene mucho margen para crecer mejorando la situación económica de la población.
Ahora bien, todavía quedan tareas pendientes por realizar para consolidar el crecimiento. Una de ellas es en materia fiscal. La compleja estructura impositiva que tiene hoy Brasil es un impedimento para que un mayor volumen de inversiones decida instalarse en el país a pesar del atractivo que genera su economía en pleno desarrollo y crecimiento. El aumento de los niveles de inversión en el país, puede generar un mayor impulso al crecimiento económico.
Es por ello que la simplificación de la estructura impositiva es uno de los principales objetivos que Lula da Silva se planteó alcanzar para su segundo mandato.
Y aunque la reforma impositiva aparece como algo necesario, no parece probable que pueda concretarse en el corto plazo. Valdir Raupp, líder en el Senado del partido centrista Movimiento Democrático Brasileño no es demasiado optimista acerca del tiempo que resta para alcanzar una reforma impositiva: “La reforma impositiva aún llevará largo tiempo, no existe consenso”.
Más allá de la cuestión impositiva, la economía brasileña continúa mejorando y sigue recibiendo buenas noticias… Parece ser que las presiones inflacionarias se han desacelerado durante el mes de julio, al tiempo que ayer se confirmó que la cosecha de granos en Brasil durante la campaña 2007/2008 fue la mayor de la historia y, con un total de 143,7 millones de toneladas, fue un 9,1% superior a la temporada anterior.
¿Qué más puede pedir Lula en este año para Brasil?
Nos encontraremos nuevamente mañana,
Horacio Pozzo









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